martes, 28 de mayo de 2019
Barajando mi pasado
Enfermo, en cama, uno se pasa sus recuerdos de mano a mano como si fueran cartas de una baraja olvidada. Se pregunta como ha acabado en el momento en el que está y que habría hecho diferente.
Y observa. Esto... no. Esta... no. Se da cuenta de que, siguiendo su instinto, ha llegado a donde está ahora y está bien. Que lo que perdió debía haberlo perdido. Que no había nada que valiese la pena como para haber renunciado... hasta que lo hubo. Y entonces cambiaron las prioridades y el ritmo.
No somos personas perfectas. Tenemos fallos y defectos, escoramos como los barcos. A veces, escoramos mucho en un sentido o en otro. Algunas personas en nuestra vida han sido respuestas a esos defectos; otras los han provocado. Interactuamos. Somos causa y efecto, catalizador y base. Provocamos cosas por el mero hecho de existir.
Pero algunos existimos mucho. Muy intensamente. Dejamos una huella difícil de borrar, o nos la dejan. Es cuestión de cuantos filtros apliques. A más fino el grano, más sutil el efecto. Y aún así, a veces sobrepasa por todos lados.
Es interesante. Y ya voy sintiéndome mejor, volviendo a entender el tiempo como ese espacio entre un salto y otro. Preparados para lo siguiente. Preparados para continuar.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)