Después de semanas y meses deseando hacer un viaje a casa, por fin hoy voy a coger la mochila e irme al aeropuerto. Y sin embargo... me cuesta muchísimo arrancar. Quiero llegar allí, estar con mi gente, hacer lo que me gusta. Pero es otro cambio, otro nuevo escenario, otro reinicio. Y curiosamente, me da flojera.
La reflexión sobre eso es que, incluso las cosas que nos gusta, nos suponen esfuerzo desde un determinado espacio mental. Una vez llevamos desarrollada una rutina buena, de cambio y desarrollo, es más facily ofrece menos resistencia. Pero por naturaleza nos oponemos al cambio, queremos seguir donde estamos haciendo lo que nos gusta. El dolor, la necesidad de evitar donde estamos es lo que nos suele empujar en la dirección del cambio. La comodidad, la rutina nos ¨inspira¨ a seguir, a no cambiar.
No creo que sea algo positivo. Creo que nuestra naturaleza debería ser evolucionar, aspirar a cosas mejores, crecer. Pero este momento, en el que me resisto a hacer algo que me gusta, es un indicador claro de en qué momento y espacio mental me encuentro y no me gusta. Hay que resistirse. Cuando el cuerpo te dice no, a veces, hay que forzarlo. Luego se agradece.
Cronicas de un hobbit ario
lunes, 20 de abril de 2026
jueves, 9 de abril de 2026
Un proyecto, un sentido
Estaba buscando la palabra italiana, "senso", y pensaba que me gusta muchísimo como suena. Y pensaba que, en cierto sentido, todos necesitamos ese sneso para vivir. No recuerdo si era Nietzsche o Viktor Frankl, quién decía que quién tenga un porqué encontrará un como.
Me está costando encontrar una motivación, algo que me haga salir de mi rutina y encontrar mi propia voz. Ayer lo hablaba con una compañera, que en la adolescencia los pibes son rebeldes porque necesitan encontrar su propia voz, en un mundo que les rodea y que se empeña en decirles como tienen que ser y pensar. Es natural. Se construye desde la oposición, no desde el acuerdo. O como decía Patton, "si todos pensamos lo mismo, alguien no está pensando".
Hace falta encontrar un proyecto propio, algo que nos permita reconocernos a nosotros mismos. Parece una tontería, pero me está pasando con los muñequitos. Quiero elegir un esquema de pintura para unas miniaturas y es como.. ¿cual me hace sentir que estoy haciendo algo real?
Curiosamente, también en eso existe un factor de reflexión comunitaria. Cuando eramos pibes y empezabamos a jugar, las minis eran parte de nuestra identidad. Alvaro llevaba Skavens, así que era "Alvaro Skavens". Ale jugaba con No Muertos, así que era Ale No Muertos. Yo en Madrid jugaba Guerreros de Hierro y ese era yo. Este ultimo viaje, esta ultima busqueda de mi mismo me lleva a la misma pregunta. ¿Quién soy? ¿Y como expreso quién soy?
Y es una tontería enorme.. pero no lo es.
Me está costando encontrar una motivación, algo que me haga salir de mi rutina y encontrar mi propia voz. Ayer lo hablaba con una compañera, que en la adolescencia los pibes son rebeldes porque necesitan encontrar su propia voz, en un mundo que les rodea y que se empeña en decirles como tienen que ser y pensar. Es natural. Se construye desde la oposición, no desde el acuerdo. O como decía Patton, "si todos pensamos lo mismo, alguien no está pensando".
Hace falta encontrar un proyecto propio, algo que nos permita reconocernos a nosotros mismos. Parece una tontería, pero me está pasando con los muñequitos. Quiero elegir un esquema de pintura para unas miniaturas y es como.. ¿cual me hace sentir que estoy haciendo algo real?
Curiosamente, también en eso existe un factor de reflexión comunitaria. Cuando eramos pibes y empezabamos a jugar, las minis eran parte de nuestra identidad. Alvaro llevaba Skavens, así que era "Alvaro Skavens". Ale jugaba con No Muertos, así que era Ale No Muertos. Yo en Madrid jugaba Guerreros de Hierro y ese era yo. Este ultimo viaje, esta ultima busqueda de mi mismo me lleva a la misma pregunta. ¿Quién soy? ¿Y como expreso quién soy?
Y es una tontería enorme.. pero no lo es.
viernes, 3 de abril de 2026
Cuanta epicidad quieres en tu vida
Precisamente a proposito del último artículo, estaba pensando sobre esto. ¿Cual es el nivel de consumo de adrenalina que requieres? ¿Qué consideras una aventura, algo que rompa tu rutina?
Tengo un amigo, guia turistico, que dice que en Cracovia todo Dios habla español ahora. ¿Por qué? Porque es Semana Santa y la gente necesita desconectar, y todo el mundo viaja y hace cosas y conoce sitios.. hay mucha presión a través de redes sociales (¿acaso no has estado en el Machu Pichu?), lo que aumenta el nivel de consumo. Y vivimos en una sociedad construida en torno al consumo, a gastar a tener a acumular. Dado que el espacio es finito y el numero de cosas limitadas... pues a consumir experiencias. Y sinceramente, no me parece mal. Cada uno que viva como quiera y haga lo que le llene el espíritu.
Pero la reflexión sobre cuanta epicidad es la siguiente. ¿Qué es pensamiento propio y que es pensamiento "implantado" ? Y esta es una pregunta importante. Ayer por la noche, mi señora estaba jugando a la Play. A su lado, el gato estaba tirado en un cojín y yo estaba mirando como jugaba. Y me dijo "esto es lo más a lo que se puede aspirar en la vida". Y en cierto sentido, lo es. Para nosotros. Hay gente que, si esa noche no está saltando de un paracaidas se pregunta que para qué ha nacido. O incluso nosotros en otros momentos.
Yo no creo que la vida deba ser siempre igual. Y tampoco creo que, pasar una noche en casa disfrutando de tus seres queridos, sea la única forma de ser feliz. La felicidad tiene muchísimas facetas. Pero todos necesitamos un poquito de cambio, un poquito de control. El otro día escuché que, se sale de una depresión, cuando uno recupera su vida. ¿Y qué significa eso?
Hacer lo que te hace feliz. Elegir. Escucharte a ti mismo.
Por eso, insisto, creo que necesitamos un cierto componente de epicidad. Para alguna gente eso es saltar en paracaidas, para otros es ver a su hijo dar sus primeros pasos, para otros es conseguir pintar una pared. Todos tenemos desafíos y los vamos superando. Y ese, el superar un desafío, es el componente de epicidad que necesitamos.
Si te levantas, vas al trabajo, duermes, repites y eso es lo que haces durante semanas, poco a poco te vas muriendo por dentro. Así que sí. La rutina puede acabar con nosotros. Vivamos. O citando los anuncios del Gadis, vivamos como galegos.
Disfrutadlo.
Tengo un amigo, guia turistico, que dice que en Cracovia todo Dios habla español ahora. ¿Por qué? Porque es Semana Santa y la gente necesita desconectar, y todo el mundo viaja y hace cosas y conoce sitios.. hay mucha presión a través de redes sociales (¿acaso no has estado en el Machu Pichu?), lo que aumenta el nivel de consumo. Y vivimos en una sociedad construida en torno al consumo, a gastar a tener a acumular. Dado que el espacio es finito y el numero de cosas limitadas... pues a consumir experiencias. Y sinceramente, no me parece mal. Cada uno que viva como quiera y haga lo que le llene el espíritu.
Pero la reflexión sobre cuanta epicidad es la siguiente. ¿Qué es pensamiento propio y que es pensamiento "implantado" ? Y esta es una pregunta importante. Ayer por la noche, mi señora estaba jugando a la Play. A su lado, el gato estaba tirado en un cojín y yo estaba mirando como jugaba. Y me dijo "esto es lo más a lo que se puede aspirar en la vida". Y en cierto sentido, lo es. Para nosotros. Hay gente que, si esa noche no está saltando de un paracaidas se pregunta que para qué ha nacido. O incluso nosotros en otros momentos.
Yo no creo que la vida deba ser siempre igual. Y tampoco creo que, pasar una noche en casa disfrutando de tus seres queridos, sea la única forma de ser feliz. La felicidad tiene muchísimas facetas. Pero todos necesitamos un poquito de cambio, un poquito de control. El otro día escuché que, se sale de una depresión, cuando uno recupera su vida. ¿Y qué significa eso?
Hacer lo que te hace feliz. Elegir. Escucharte a ti mismo.
Por eso, insisto, creo que necesitamos un cierto componente de epicidad. Para alguna gente eso es saltar en paracaidas, para otros es ver a su hijo dar sus primeros pasos, para otros es conseguir pintar una pared. Todos tenemos desafíos y los vamos superando. Y ese, el superar un desafío, es el componente de epicidad que necesitamos.
Si te levantas, vas al trabajo, duermes, repites y eso es lo que haces durante semanas, poco a poco te vas muriendo por dentro. Así que sí. La rutina puede acabar con nosotros. Vivamos. O citando los anuncios del Gadis, vivamos como galegos.
Disfrutadlo.
Morimos dos veces
El otro día escuché eso. Que morimos dos veces, una cuando nuestro cuerpo desaparece, y otra cuando dejan de hablar de nosotros. Lo recordé ayer, cuando hablabamos Carlos y yo de Nietzsche y de esa cita de Aquiles "por eso nadie recordará tu nombre".
martes, 17 de marzo de 2026
No es la pelota
Ya deberías de haberlo aprendido. Las aficiones compartidas son un ritual interno dentro de una cultura. Si tu traes tu afición, de otra cultura, a esta vas a tener problemas de adaptación. Es como pensar que, dado que en Brasil todo el mundo juega al fútbol y hace amigos, tu vas a llegar con una pelota a un campo y vas a empezar a hablar el idioma, compartir el juego e irte de cervezas después, como si estuvieras en tu ciudad.
No funciona así. El primer paso debe darse en un entorno que facilite ese primer paso, que quiera interactuar. Sin predisposición no se puede, es simplemente forzar por querer forzar. Y hay que entender que mis circunstancias son totalmente ajenas a las de la gente de mi alrededor. Aquí la gente ha nacido y se ha criado aquí, conoce el lenguaje y la cultura, sabe moverse. Y los tiempos, las formas de comunicarse, las interacciones... todo está codificado en unas claves que no conozco y que, sinceramente, me supone demasiado esfuerzo conocer para lo que me devuelve a cambio.
Hoy ha sido una buena noche. Ha salido mal, pero el esfuerzo era pequeño. Se puede permitir un fracaso así. Duele, porque es otro fracaso más de una lista que, ya, empieza a ser demasiado larga. Pero no pasa nada. Mañana será otro día. El día -501, si Dios quiere.
Cuidaros. Buenas noches.
No funciona así. El primer paso debe darse en un entorno que facilite ese primer paso, que quiera interactuar. Sin predisposición no se puede, es simplemente forzar por querer forzar. Y hay que entender que mis circunstancias son totalmente ajenas a las de la gente de mi alrededor. Aquí la gente ha nacido y se ha criado aquí, conoce el lenguaje y la cultura, sabe moverse. Y los tiempos, las formas de comunicarse, las interacciones... todo está codificado en unas claves que no conozco y que, sinceramente, me supone demasiado esfuerzo conocer para lo que me devuelve a cambio.
Hoy ha sido una buena noche. Ha salido mal, pero el esfuerzo era pequeño. Se puede permitir un fracaso así. Duele, porque es otro fracaso más de una lista que, ya, empieza a ser demasiado larga. Pero no pasa nada. Mañana será otro día. El día -501, si Dios quiere.
Cuidaros. Buenas noches.
Cuando te sientas vacío, compra
En este mundo en el que vivimos, a veces sucede eso. Uno no tiene gente con la que quedar, no tiene planes, no tiene algo que le motive... y de repente, compra. Así se genera dopamina, así se satisface, así se siente uno que existe. Levanta la mano, le da al botón, algo le mandarán a casa.
Hemos convertido la vida en una serie de gastos... y una forma de buscarnos sentido es a través del consumo. Eso no está ni bien ni mal. Simplemente, es así. Y cuanto antes lo reconozcamos y hagamos las paces con ese hecho de la existencia, mejor. ¿Lo ideal? Tener sentido en nuestra vida, de forma que no andemos necesitando subidones hormonales basados en el consumo. Pero dada que la situación es la que es y no parece que vaya a haber alivio o escapatoria pronto...
A seguir tachando días del calendario. Ya quedan menos. Nos aproximamos a los 500, y de ahí en adelante irá bajando. Crucemos los dedos.
Hemos convertido la vida en una serie de gastos... y una forma de buscarnos sentido es a través del consumo. Eso no está ni bien ni mal. Simplemente, es así. Y cuanto antes lo reconozcamos y hagamos las paces con ese hecho de la existencia, mejor. ¿Lo ideal? Tener sentido en nuestra vida, de forma que no andemos necesitando subidones hormonales basados en el consumo. Pero dada que la situación es la que es y no parece que vaya a haber alivio o escapatoria pronto...
A seguir tachando días del calendario. Ya quedan menos. Nos aproximamos a los 500, y de ahí en adelante irá bajando. Crucemos los dedos.
lunes, 16 de marzo de 2026
Sobre la necesidad de presencia
El otro día hablaba con alguien sobre formas de amor y modelos. Y como, para alguna gente, lo importante es que tu los escuches, los veas, "sentirse presente". Mientras que para otra gente lo importante es que hagas cosas por ellos, que les ayudes, que actues. Alguna gente prefiere la interacción emocional y otra gente prefiere la interacción física. Y a veces, es un problema entenderlo.
Leía el otro día, que una de las principales fuentes de estrés en las relaciones entre adultos son los malentendidos, las cosas que se dan por hechas y las conversaciones que no se tienen. Cosas como "esto es obvio" o "todo el mundo sabe esto", son una fuente de problemas constante. Realmente, no debería ser tan difícil expresarnos, decir lo que necesitamos y exponernos a que otra gente nos diga que necesitan ellos.
Llevo unas semanas y meses muy complicados, en los cuales tengo que distribuir un recurso que ahora es muy limitado para mí, el tiempo, entre mi pareja y yo. Y eso es especialmente complicado, en tanto y en cuanto tenemos lenguajes distintos. Yo quiero hablar, escuchar, compartir. Ella quiere que haga la compra, limpie la casa, que "haga". Y ambas cosas son necesarias, pero mis prioridades son distintas de las de ella.
¿Como se equilibra eso? Pues hablando mucho, cediendo mucho y entendiendo a la otra persona. Poniendo de nuestra parte. Y sobre todo, dejando muy claro el nivel y grado de compromiso. Uno de los principales problemas de pareja es cuando la otra persona entiende que no eres una prioridad para ella. Entonces surgen un montón de problemas porque, en esta epoca de Amazon y donde todo es para ayer... ¿ por qué tengo que renunciar a nada por alguien que no me vé como una prioridad?
La semana pasada hubo un intento de quedar con gente de un grupo de Whatsapp. Quedar fisicamente, verse. Y fracasó, porque basicamente todo el mundo piensa en yo, pero no en nosotros. Y es incapaz de ceder un mínimo de autonomía para ponerse de acuerdo. Son cosas que pasan, lo entiendo. Todos estamos saturados, todos estamos sobreestimulados, todos tenemos demasiado trabajo y compromisos y obligaciones. También porque, en muchos casos, nosotros nos hemos metido de cabeza allí. Como decía mi colega Sergio, " la gente vive un nivel de vida por encima del que se puede permitir ". Y eso se aplica también a la gestión del tiempo. Pero es importante, en esto como en otras cosas, establecer un idioma común de forma que todos entendamos lo mismo. Porque si no, surgen esos desequilibrios donde uno se pregunta, si para esta gente no es tan importante como para mí quedar... ¿por qué tengo que sacrificar mi escaso tiempo libre, para ellos?
Y esto se aplica a todo. Con lo que es importante, no solo estar, sino estar bien. De forma que la gente con la que interactuas, con la que compartes, entienda que para ellos esto es importante. Porque si no, para qué.
Leía el otro día, que una de las principales fuentes de estrés en las relaciones entre adultos son los malentendidos, las cosas que se dan por hechas y las conversaciones que no se tienen. Cosas como "esto es obvio" o "todo el mundo sabe esto", son una fuente de problemas constante. Realmente, no debería ser tan difícil expresarnos, decir lo que necesitamos y exponernos a que otra gente nos diga que necesitan ellos.
Llevo unas semanas y meses muy complicados, en los cuales tengo que distribuir un recurso que ahora es muy limitado para mí, el tiempo, entre mi pareja y yo. Y eso es especialmente complicado, en tanto y en cuanto tenemos lenguajes distintos. Yo quiero hablar, escuchar, compartir. Ella quiere que haga la compra, limpie la casa, que "haga". Y ambas cosas son necesarias, pero mis prioridades son distintas de las de ella.
¿Como se equilibra eso? Pues hablando mucho, cediendo mucho y entendiendo a la otra persona. Poniendo de nuestra parte. Y sobre todo, dejando muy claro el nivel y grado de compromiso. Uno de los principales problemas de pareja es cuando la otra persona entiende que no eres una prioridad para ella. Entonces surgen un montón de problemas porque, en esta epoca de Amazon y donde todo es para ayer... ¿ por qué tengo que renunciar a nada por alguien que no me vé como una prioridad?
La semana pasada hubo un intento de quedar con gente de un grupo de Whatsapp. Quedar fisicamente, verse. Y fracasó, porque basicamente todo el mundo piensa en yo, pero no en nosotros. Y es incapaz de ceder un mínimo de autonomía para ponerse de acuerdo. Son cosas que pasan, lo entiendo. Todos estamos saturados, todos estamos sobreestimulados, todos tenemos demasiado trabajo y compromisos y obligaciones. También porque, en muchos casos, nosotros nos hemos metido de cabeza allí. Como decía mi colega Sergio, " la gente vive un nivel de vida por encima del que se puede permitir ". Y eso se aplica también a la gestión del tiempo. Pero es importante, en esto como en otras cosas, establecer un idioma común de forma que todos entendamos lo mismo. Porque si no, surgen esos desequilibrios donde uno se pregunta, si para esta gente no es tan importante como para mí quedar... ¿por qué tengo que sacrificar mi escaso tiempo libre, para ellos?
Y esto se aplica a todo. Con lo que es importante, no solo estar, sino estar bien. De forma que la gente con la que interactuas, con la que compartes, entienda que para ellos esto es importante. Porque si no, para qué.
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