Esta mañana, a las cinco y media, tuve una discusión que quizás me la podría haber ahorrado. Mi compañero y gestor, el "manager", llegó y se encontró sumamente decepcionado que yo no me había pasado toda la noche trabajando como a él le gustaría. Es un mundo duro y, lamento decirlo compañero, pero no todo el mundo está aquí para hacer las cosas como a ti te gustarían. Además es curioso, porque una frase que dijo "esto sería fácil si todos pusieran de su parte", es algo que también he escuchado alguna vez a mi señora. Y descubrí una forma maravillosa de contestar a eso.
"Y si mi madre tuviera tres ruedas, sería un triciclo".
Porque efectivamente, el mundo no es como nos gustaría que fuera. Es como es. La gente trabaja en los margenes que tiene y dentro de sus capacidades, y querer que el mundo sea distinto es tan útil como el cenicero de una moto. Uno tiene que arremangarse y aceptar la realidad como viene. Y sobre todo, intentar proyectar nuestras prioridades y que la gente las comparta es una forma muy fácil de meterse en problemas.
Hace muchos años, cuando acabamos nuestra formación, un compañero decidió que su familia estaba por delante de todo. Así que, recién salido de la escuela, con su diploma debajo del brazo, buscó como trabajar lo menos posible y conseguir el menor prestigio profesional. Yo lo observaba (eramos amigos), y pensaba que no lo entendía, pero que probablemente en su cabeza todo tenía sentido. Años después lo entendí. No sé si lo comparto, porque cada uno de nosotros vive la vida conforme a lo que cree que es la mejor manera posible. Pero entiendo que, lo que no es una solución para mí, puede serlo para otras personas.
Eso es algo que, quizás, mi compañero aprenderá con el tiempo. O no. Pero esta mañana le dije, de forma muy educada, que su grado de compromiso me parece magnífico pero que no lo comparto. Yo tengo otras prioridades y, sinceramente, dado el entorno de trabajo en el que me muevo no considero que sea injustificado. Efectivamente, si todos ponemos de nuestra parte el mundo será mejor. Pero me resulta curioso que, cuando la gente usa frases como esas, rara vez se refiere a si mismo. Lo que está diciendo es "yo lo hago todo bien, ¿por qué no lo hacéis como yo?".
Lo cual, desde el otro lado de la barrera, resulta sinceramente poco impresionante.
Así que lo siento. Entiendo que todos vivimos en mundos de nuestra cabeza pero, honestamente, yo no quiero vivir en la de nadie. Ya me llega con la mía, gracías.
Cronicas de un hobbit ario
martes, 14 de julio de 2026
Gente y dinero
Antes pensaba que, una de las cosas que son muy significativas del carácter de una persona, es que relación tiene con el dinero. Si es generoso o agarrado, si es conservador o atrevido. Si entiende el dinero como medio para un fin o como un fin en si mismo. Y todos los grados que existen entre esos extremos.
Realmente, es importante a la hora de establecer relaciones "comodas", que tengáis valores similares. La relación con el dinero es un valor. Me he dado cuenta de que tengo compañeros que veneran el dinero, como si fuera una especie de Dios ante el que sacrificar felicidad, años, relaciones. Hay otra gente que no le da importancia ninguna, y se encuentra constantemente en problemas por su incapacidad de gestionar.
Ayer hablaba de eso con una amiga. De como, la persona que es floja en el trabajo, no es floja en el trabajo. Es floja en todas partes. Y me decía que, efectivamente, el compañero del que me estaba hablando no solo es que fuera flojo en el trabajo. También estaba gordo, descuidado, no prestaba atención a sus relaciones...
El esfuerzo es un vector. La disciplina es un atributo. No consiste en "yo soy super disciplinado, pero en la comida me dejo de ir". Va todo junto. Y la relación que tenemos con el dinero es un indicador de la relación que tenemos con otro montón de cosas en la vida. Si somos egoístas y entendemos que el mundo debe girar en torno o nosotros, o demasiado empaticos y somos incapaces de cuidar de nosotros mismos y protegernos. De si entendemos la realidad como la vemos, o como nos gustaría que fuera. De si ponemos excusas para satisfacer nuestros deseos, justificandonos, o consideramos que nuestra voluntad es el fin último y todo debe estar a nuestro servicio.
Me he dado cuenta de que, una de las cosas que más me gustan de mi pareja, es precisamente esa. El otro día me decía un compañero que "los opuestos se atraen", pero no es cierto. Nosotros coincidimos totalmente en las cosas "grandes" (familia, trabajo, religión, vida...). Discrepamos en la forma de aplicarlo o en nuestros gustos, pero por ejemplo cuando estuvimos en un evento y dijimos "uy, esto es mucha tela para nosotros", me sentí muy bien porque me da seguridad. Es algo parecido a lo que le pasa a ella cuando me vé jugar con niños, que piensa "este idiota parece que sabe lo que hace".
Y en cierto sentido, esa es una de las fuentes de estabilidad. Confiar en tu entorno. Y confiar en que, a la hora de la verdad, tu entorno te va a dar esa seguridad.
Y vosotros, ¿cual es vuestra prioridad con respecto al dinero? Y en vuestro entorno... ¿ que es lo que, cuando sucede, sabéis que estáis en el sitio correcto?
Cuidaros mucho. Aunque haga calor ahí fuera, por dentro sigue haciendo frío.
Realmente, es importante a la hora de establecer relaciones "comodas", que tengáis valores similares. La relación con el dinero es un valor. Me he dado cuenta de que tengo compañeros que veneran el dinero, como si fuera una especie de Dios ante el que sacrificar felicidad, años, relaciones. Hay otra gente que no le da importancia ninguna, y se encuentra constantemente en problemas por su incapacidad de gestionar.
Ayer hablaba de eso con una amiga. De como, la persona que es floja en el trabajo, no es floja en el trabajo. Es floja en todas partes. Y me decía que, efectivamente, el compañero del que me estaba hablando no solo es que fuera flojo en el trabajo. También estaba gordo, descuidado, no prestaba atención a sus relaciones...
El esfuerzo es un vector. La disciplina es un atributo. No consiste en "yo soy super disciplinado, pero en la comida me dejo de ir". Va todo junto. Y la relación que tenemos con el dinero es un indicador de la relación que tenemos con otro montón de cosas en la vida. Si somos egoístas y entendemos que el mundo debe girar en torno o nosotros, o demasiado empaticos y somos incapaces de cuidar de nosotros mismos y protegernos. De si entendemos la realidad como la vemos, o como nos gustaría que fuera. De si ponemos excusas para satisfacer nuestros deseos, justificandonos, o consideramos que nuestra voluntad es el fin último y todo debe estar a nuestro servicio.
Me he dado cuenta de que, una de las cosas que más me gustan de mi pareja, es precisamente esa. El otro día me decía un compañero que "los opuestos se atraen", pero no es cierto. Nosotros coincidimos totalmente en las cosas "grandes" (familia, trabajo, religión, vida...). Discrepamos en la forma de aplicarlo o en nuestros gustos, pero por ejemplo cuando estuvimos en un evento y dijimos "uy, esto es mucha tela para nosotros", me sentí muy bien porque me da seguridad. Es algo parecido a lo que le pasa a ella cuando me vé jugar con niños, que piensa "este idiota parece que sabe lo que hace".
Y en cierto sentido, esa es una de las fuentes de estabilidad. Confiar en tu entorno. Y confiar en que, a la hora de la verdad, tu entorno te va a dar esa seguridad.
Y vosotros, ¿cual es vuestra prioridad con respecto al dinero? Y en vuestro entorno... ¿ que es lo que, cuando sucede, sabéis que estáis en el sitio correcto?
Cuidaros mucho. Aunque haga calor ahí fuera, por dentro sigue haciendo frío.
lunes, 13 de julio de 2026
Los días son eternos, las semanas vuelan
Sobre esta frase reflexionaba el otro día. Hace seis meses ya que me mudé al piso en el que estoy ahora. Parece que lleve viviendo aquí toda mi vida. Ya he olvidado el anterior piso donde estuve, sus ritmos y rutinas, sus vecinos, el supermercado, el pueblo... todo, ha quedado en el retrovisor como si fuera algo que sucedió hace decadas. Y sin embargo, no hace ni un año.
Es curioso la distorsión del tiempo. Dicen que el tiempo vuela cuando nos lo pasamos bien, pero es mentira. El tiempo vuela cuando te lo pasas intentando sobrevivir y haciendo lo que puedes para no petar. Vuela cuando miras atrás y te preguntas "qué hice yo en el mes de...? Ah. Claro. Eso".
Ha habido momentos buenos. Aunque si me paro a pensarlo, yo salvaría de la primera mitad de 2026... mi cumpleaños y la boda de Toño. Todo lo demás creo que podría quitarse. Bueno, quizás algún momento en Cádiz, pero lo demás puedo borrarlo.
El tiempo pasa. A primeros de año pensé que iba a ser durísimo y lo está siendo. Pero cuando llegue otoño empezaremos a verlo cuesta abajo y... ya no queda tanto. Un poco más. Porque sobre mi trabajo, los compañeros y la situación en general allí... no es tanto que ya no te decepcione, sino que lo aceptas, dejas de planteartelo y simplemente sigues. Total. Ya puedes verle el final y eso hace que sea más fácil.
Es curioso la distorsión del tiempo. Dicen que el tiempo vuela cuando nos lo pasamos bien, pero es mentira. El tiempo vuela cuando te lo pasas intentando sobrevivir y haciendo lo que puedes para no petar. Vuela cuando miras atrás y te preguntas "qué hice yo en el mes de...? Ah. Claro. Eso".
Ha habido momentos buenos. Aunque si me paro a pensarlo, yo salvaría de la primera mitad de 2026... mi cumpleaños y la boda de Toño. Todo lo demás creo que podría quitarse. Bueno, quizás algún momento en Cádiz, pero lo demás puedo borrarlo.
El tiempo pasa. A primeros de año pensé que iba a ser durísimo y lo está siendo. Pero cuando llegue otoño empezaremos a verlo cuesta abajo y... ya no queda tanto. Un poco más. Porque sobre mi trabajo, los compañeros y la situación en general allí... no es tanto que ya no te decepcione, sino que lo aceptas, dejas de planteartelo y simplemente sigues. Total. Ya puedes verle el final y eso hace que sea más fácil.
viernes, 10 de julio de 2026
Sentimiento curry
Hoy me ha vuelto a pasar algo que me inquieta, pero que me pasa bastante. Yo lo llamo "El sentimiento Curry".
Los que somos tan viejos como yo, vimos Fraggle Rock. Ahí había unos personajes, los Curry, que eran obreros. Construían edificios, gruas... y luego llegaban los Fraggle y se los comían. Y tocaba volver a empezar. A mí me pasa un poco algo parecido. Me entretengo haciendo cosas... que no sirven para nada y luego me amargo porque no le veo utilidad.
Decía Viktor Frankl en "El hombre en busca de sentido", que quién tenga un porqué encontrará un como. En mi caso, ahora mismo, busco como entretenerme... pero también le busco sentido. Así que cojo un ejército de miniaturas, lo compro, monto, pinto, decoro.. y luego lo meto en una caja. Me encuentro como los curry, haciendo un montón de trabajo que no aporta nada útil, más allá de ver el resultado en una vitrina.
Y esa es la parte triste. Que el esfuerzo como tal no produce resultado y eso me deja vacio.
No sé. Estoy atascado. Justo antes de entrar a currar me pasa siempre lo mismo, no quiero empezar nada porque lo dejaré a medias, tampoco quiero quedarme parado. Estoy cogiendo energía para encerrarme en mi interior y, durante una semana, dejar de existir. Y se me hace complicado, encontrarle un sentido a esta vida que no lo tiene.
Cada semana reinicio. Esta semana descubriré, quizás, cosas nuevas en el trabajo. Series que me gustaría ver, libros que me gustaría leer. Quizás me apetezca ir a algún sitio de viaje más adelante. Y todo eso pasará mientras estoy encerrado sin poder hacerlo. Una vez acabe la semana (si Dios quiere), me veré perdido, sin ganas de hacer nada, a la deriva. Y me costaré recoger trozos de mi identidad para volver a encontrarme a mí mismo, entre una niebla de cansancio, fatiga, desidia, dolor.
Estoy aburrido. Son dos años así. Todo lo que construyo se me deshace entre los dedos, como arena. El otro día repasaba el listado de libros que he leído este año y no recuerdo casi ninguno. Tampoco lo que escribo, los sitios a los que voy... veo fotos y parece que ha sido otra persona la que está allí. Hace dos años que casi no me reconozco, ni siquiera en fotos. Y todo eso, para volver a la casilla de salida y empeazr de nuevo. Como los curry.
Vivo como un maldito curry.
Los que somos tan viejos como yo, vimos Fraggle Rock. Ahí había unos personajes, los Curry, que eran obreros. Construían edificios, gruas... y luego llegaban los Fraggle y se los comían. Y tocaba volver a empezar. A mí me pasa un poco algo parecido. Me entretengo haciendo cosas... que no sirven para nada y luego me amargo porque no le veo utilidad.
Decía Viktor Frankl en "El hombre en busca de sentido", que quién tenga un porqué encontrará un como. En mi caso, ahora mismo, busco como entretenerme... pero también le busco sentido. Así que cojo un ejército de miniaturas, lo compro, monto, pinto, decoro.. y luego lo meto en una caja. Me encuentro como los curry, haciendo un montón de trabajo que no aporta nada útil, más allá de ver el resultado en una vitrina.
Y esa es la parte triste. Que el esfuerzo como tal no produce resultado y eso me deja vacio.
No sé. Estoy atascado. Justo antes de entrar a currar me pasa siempre lo mismo, no quiero empezar nada porque lo dejaré a medias, tampoco quiero quedarme parado. Estoy cogiendo energía para encerrarme en mi interior y, durante una semana, dejar de existir. Y se me hace complicado, encontrarle un sentido a esta vida que no lo tiene.
Cada semana reinicio. Esta semana descubriré, quizás, cosas nuevas en el trabajo. Series que me gustaría ver, libros que me gustaría leer. Quizás me apetezca ir a algún sitio de viaje más adelante. Y todo eso pasará mientras estoy encerrado sin poder hacerlo. Una vez acabe la semana (si Dios quiere), me veré perdido, sin ganas de hacer nada, a la deriva. Y me costaré recoger trozos de mi identidad para volver a encontrarme a mí mismo, entre una niebla de cansancio, fatiga, desidia, dolor.
Estoy aburrido. Son dos años así. Todo lo que construyo se me deshace entre los dedos, como arena. El otro día repasaba el listado de libros que he leído este año y no recuerdo casi ninguno. Tampoco lo que escribo, los sitios a los que voy... veo fotos y parece que ha sido otra persona la que está allí. Hace dos años que casi no me reconozco, ni siquiera en fotos. Y todo eso, para volver a la casilla de salida y empeazr de nuevo. Como los curry.
Vivo como un maldito curry.
miércoles, 8 de julio de 2026
Que es el arte
Por fin he conseguido empezar a leer "Apocalípticos e Integrados" de Umberto Eco... y he tenido que dejarlo. He conseguido leer el 40%, después de pasar el Kitsch y el mal gusto, y ya empezaba a hablar de teoría de la comunicación, la codificación y los tipos de mensajes. El libro es super interesante, pero mi cerebro es incapaz de procesar nada "elevado" estos días. Falta de sueño. Lo tengo pendiente y volveré a él, porque lo que he leído me gustaba mucho, a pesar de ser muy academico.
Esto, curiosamente, viene a relacionarse magnificamente con una conversación que tuve el fin de semana, a propósito del concierto de Harry Styles en Wembley al que fui "invitado" a ir. Estuvo bien, nada que criticar. El tema es que yo apunté que Harry Styles es el nuevo George Michael (pop agradable, mensajes sencillos, energía positiva, mezcla de pop y electrónica, con algo de baile...), quizás actualizado a esta era de redes sociales y contenido sobre continente. Según me pareció entender a mi (no fiaros mucho de mi criterio estos días), Umberto Eco clasifica el arte en tres grandes grupos, bajo, medio y alto. Según él, el arte bajo es aquel que no pretende ser arte, sino más bien es artesanía. Elementos de consumo masivos, que todos sabemos que son y para qué son, como memes, camisetas de un grupo o cosas así. El arte medio es el que, viniendo del mismo origen, pretende ser algo más, como la música de un comercial que puede llegar a ser arte, pero su funcionalidad es principalmente práctica y comercial. Y el arte elevado es el que se crea por sí mismo, por ser arte.
Harry Styles, tal y como yo lo veo, es arte medio. Funciona, pero dentro de una generación es poco probable que nadie recuerde su música, más allá de un par de éxitos. Y eso está genial. El arte de consumo existe porque la gente tiene una necesidad de arte, de la misma forma que nadie pretende que el plato de croquetas que hago hoy pase a la historia.
Y luego tenemos cosas como Voice of the soul, de Death. Si tenéis un ratito, buscadlo. Es el tipo de arte que, transportandote, le dice algo distinto a cada persona. Escrita en 1998, el autor murió tres años después y, en cierto sentido, el tema contiene ya una precuela de muerte. Se siente. Yo creo que, mientras exista gente en este mundo que pueda conmoverse, esa canción se escuchará y pasará, de mano en mano, de boca en boca, para saborearla.
El otro día leía un hilo en Twitter que, la desaparición del Metal coincide con la decadencia de la cultura occidental, y del dominio por parte del hombre blanco de esta. Es una teoría un poco demasiado política para mí, pero sí es cierto que la vuelta del metal al ambiente marginal, tras un breve periodo de popularidad masiva entre los 80-2000s (nunca comparable a la cultura pop de masas, pero sí es verdad que Linkin Park/System of a Down puede haber sido el último grupo metal de masas), nos ha privado a todos de una forma de arte. Los sintetiadores, las bases sonoras, el autotune... todas esas cosas han popularizado la musica y facilitado que cualquiera pueda crear "arte". Pero es cierto que uno pone el Canon de Pachelbel tocado por Funtwo en Youtube y entiende que algo hemos perdido.
Un brindis. Por todo el arte creado y el que se creará. Y por recordarnos que, el espíritu humano, crece cuando siente, cuando toca a otro alma, cuando se expande.
Esto, curiosamente, viene a relacionarse magnificamente con una conversación que tuve el fin de semana, a propósito del concierto de Harry Styles en Wembley al que fui "invitado" a ir. Estuvo bien, nada que criticar. El tema es que yo apunté que Harry Styles es el nuevo George Michael (pop agradable, mensajes sencillos, energía positiva, mezcla de pop y electrónica, con algo de baile...), quizás actualizado a esta era de redes sociales y contenido sobre continente. Según me pareció entender a mi (no fiaros mucho de mi criterio estos días), Umberto Eco clasifica el arte en tres grandes grupos, bajo, medio y alto. Según él, el arte bajo es aquel que no pretende ser arte, sino más bien es artesanía. Elementos de consumo masivos, que todos sabemos que son y para qué son, como memes, camisetas de un grupo o cosas así. El arte medio es el que, viniendo del mismo origen, pretende ser algo más, como la música de un comercial que puede llegar a ser arte, pero su funcionalidad es principalmente práctica y comercial. Y el arte elevado es el que se crea por sí mismo, por ser arte.
Harry Styles, tal y como yo lo veo, es arte medio. Funciona, pero dentro de una generación es poco probable que nadie recuerde su música, más allá de un par de éxitos. Y eso está genial. El arte de consumo existe porque la gente tiene una necesidad de arte, de la misma forma que nadie pretende que el plato de croquetas que hago hoy pase a la historia.
Y luego tenemos cosas como Voice of the soul, de Death. Si tenéis un ratito, buscadlo. Es el tipo de arte que, transportandote, le dice algo distinto a cada persona. Escrita en 1998, el autor murió tres años después y, en cierto sentido, el tema contiene ya una precuela de muerte. Se siente. Yo creo que, mientras exista gente en este mundo que pueda conmoverse, esa canción se escuchará y pasará, de mano en mano, de boca en boca, para saborearla.
El otro día leía un hilo en Twitter que, la desaparición del Metal coincide con la decadencia de la cultura occidental, y del dominio por parte del hombre blanco de esta. Es una teoría un poco demasiado política para mí, pero sí es cierto que la vuelta del metal al ambiente marginal, tras un breve periodo de popularidad masiva entre los 80-2000s (nunca comparable a la cultura pop de masas, pero sí es verdad que Linkin Park/System of a Down puede haber sido el último grupo metal de masas), nos ha privado a todos de una forma de arte. Los sintetiadores, las bases sonoras, el autotune... todas esas cosas han popularizado la musica y facilitado que cualquiera pueda crear "arte". Pero es cierto que uno pone el Canon de Pachelbel tocado por Funtwo en Youtube y entiende que algo hemos perdido.
Un brindis. Por todo el arte creado y el que se creará. Y por recordarnos que, el espíritu humano, crece cuando siente, cuando toca a otro alma, cuando se expande.
miércoles, 24 de junio de 2026
Necesito jugar
Hoy estoy en otra fase de mi reinicio. Ya pasé mi periodo de noches, después la carrerilla de "tengo qeu hacer cosas y aprovechar lo que compré hace tres semanas y hasta ahora no he podido disfrutar", y hoy ya, por fin, parece que paro. De hecho, hoy espero dormir. Aunque, ¿quién sabe? Hace más de diez días que no duermo más de cinco horas, está siendo otro mes de dormir cuatro-cinco días con suerte. Me queda un año y pico así, veremos si soy capaz de resistirlo.
El caso es que, en plena ola de calor, me doy cuenta de que para poder reiniciar mentalmente necesito jugar. Igual que otra gente necesita hacer deporte, comer algo, irse al jardín o tocar hierba, yo necesito jugar a algo. Cambiarme de ropa. Hacer una serie de rituales que le expliquen a mi cabeza y a mi cuerpo que, no, ya no estoy en el trabajo. He salido. Aunque cada vez me cuesta más.
Y eso es natural. Donde estoy no hay nada. Lo decía mi parienta ayer, que me fuera a España porque aquí "no hay nada que hacer". Y suena muy triste, pero en cierto sentido es verdad. Colecciono y pinto cientos de muñequitos para... para distraerme y pensar que no estoy donde estoy, que no hago lo que hago.
Necesito otra cosa. Necesito algo que haga que merezca la pena, algo que esperar con ganas. Esperemos que, si Dios quiere, en otoño la cosa se normalice un poco y podamos tener algo de tregua y de control sobre mi vida. Porque insisto, es uan carrera de fondo. Hay que llegar.
El caso es que, en plena ola de calor, me doy cuenta de que para poder reiniciar mentalmente necesito jugar. Igual que otra gente necesita hacer deporte, comer algo, irse al jardín o tocar hierba, yo necesito jugar a algo. Cambiarme de ropa. Hacer una serie de rituales que le expliquen a mi cabeza y a mi cuerpo que, no, ya no estoy en el trabajo. He salido. Aunque cada vez me cuesta más.
Y eso es natural. Donde estoy no hay nada. Lo decía mi parienta ayer, que me fuera a España porque aquí "no hay nada que hacer". Y suena muy triste, pero en cierto sentido es verdad. Colecciono y pinto cientos de muñequitos para... para distraerme y pensar que no estoy donde estoy, que no hago lo que hago.
Necesito otra cosa. Necesito algo que haga que merezca la pena, algo que esperar con ganas. Esperemos que, si Dios quiere, en otoño la cosa se normalice un poco y podamos tener algo de tregua y de control sobre mi vida. Porque insisto, es uan carrera de fondo. Hay que llegar.
Una sociedad se construye sobre valores
Últimamente me está apareciendo mucho en redes sociales discursos y entrevistas de Lee Kuan Yew. Para los que no lo conozcan, fue el "dictador" de Singapur durante 30 años, y su ideología política, en palabras de Drukpa Kunley (una cuenta de Twitter), sería algo así como sentido común y una clara visión. Si no recuerdo mal, era algo así como "basically nice", un sistema político en el cual los delincuentes van a la carcel, la gente paga impuestos pero sin volverse loco y el Estado arbitra.
Hoy veía una entrevista en el cual hablaba de como no cree en la democracia, porque le parece que es algo que surge de una serie de factores muy especiales, y que no cree que pueda repetirse facilmente. También habla de como, después de la segunda guerra mundial, Londres es una ciudad destruida pero orgullosa, llena de gente segura de si misma y educada. Y como, cuarenta años después, Londres es un lugar multicultural, multietnico, donde nadie confía en nadie y donde todo está sucio y oscuro. También decía, sobre Japón, que el no traer inmigrantes los condena a envejecer. Pero si los emigrantes que trae son los que recogen fruta, entonces tampoco es mucho progreso. Lo decía medio riendose, pero parece que el tiempo le ha dado la razón.
A lo que iba. Que el hombre enunciaba el cambio en Londres por la desaparición de valores y de uniformidad cultural. Y alguien me dirá, que eso es una tonteria romantica. Pero no lo creo. Los valores son el lenguaje no escrito de una sociedad, son los codigos en torno a los que se construyen el siguiente escalón. Existe una ley que dice que el parricidio es horrible, pero esa ley existe porque hay una cultura que aborrece ese crimen. Lo primero, el fundamente de una sociedad, es como nos entendemos entre nosotros. En nuestras casas y en nuestras familias. Y eso es lo que, posteriormente, llevamos a la calle.
Creo que, en el momento en que dejamos de hablar en casa y dejamos de enseñar y compartir, eso se transmite afuera. Y la soledad en la que vivimos afuera, el egoismo, la tristeza... viene de que, adentro, no hablamos. Hemos dejado de compartir cenas, de mirarnos los unos a los otros, de estar juntos. Y al desaparecer esa convivencia han desaparecido los valores y, al desaparecer los valores, deja de tener sentido existir. No tenemos confianza en nosotros mismos ni vemos al futuro... porque hemos dejado de mirar al presente.
Hoy veía una entrevista en el cual hablaba de como no cree en la democracia, porque le parece que es algo que surge de una serie de factores muy especiales, y que no cree que pueda repetirse facilmente. También habla de como, después de la segunda guerra mundial, Londres es una ciudad destruida pero orgullosa, llena de gente segura de si misma y educada. Y como, cuarenta años después, Londres es un lugar multicultural, multietnico, donde nadie confía en nadie y donde todo está sucio y oscuro. También decía, sobre Japón, que el no traer inmigrantes los condena a envejecer. Pero si los emigrantes que trae son los que recogen fruta, entonces tampoco es mucho progreso. Lo decía medio riendose, pero parece que el tiempo le ha dado la razón.
A lo que iba. Que el hombre enunciaba el cambio en Londres por la desaparición de valores y de uniformidad cultural. Y alguien me dirá, que eso es una tonteria romantica. Pero no lo creo. Los valores son el lenguaje no escrito de una sociedad, son los codigos en torno a los que se construyen el siguiente escalón. Existe una ley que dice que el parricidio es horrible, pero esa ley existe porque hay una cultura que aborrece ese crimen. Lo primero, el fundamente de una sociedad, es como nos entendemos entre nosotros. En nuestras casas y en nuestras familias. Y eso es lo que, posteriormente, llevamos a la calle.
Creo que, en el momento en que dejamos de hablar en casa y dejamos de enseñar y compartir, eso se transmite afuera. Y la soledad en la que vivimos afuera, el egoismo, la tristeza... viene de que, adentro, no hablamos. Hemos dejado de compartir cenas, de mirarnos los unos a los otros, de estar juntos. Y al desaparecer esa convivencia han desaparecido los valores y, al desaparecer los valores, deja de tener sentido existir. No tenemos confianza en nosotros mismos ni vemos al futuro... porque hemos dejado de mirar al presente.
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