jueves, 7 de mayo de 2026

Adaptados a no estar adaptados

El otro día tuve sesión con mi psicologo y hablamos de mogollón de cosas. Entre ellas, de cuando fue el momento en que yo me he visto cómodo y controlando aquí. Y la conclusión de él fue que, nunca. En casi dos años, nunca me he visto bien aquí. Nunca he controlado la situación, nunca he estado seguro... siempre me tocaba defenderme, siempre me tocaba reaccionar, siempre me tocaba adaptarme. No he parado de remar desde que llegué.
Pero eso es solo una nota para recordarmelo en unos meses/años. La parte de que va este artículo es de un comentario que hizo sobre una persona a la que estaba conociendo. Dijo que esa persona, probablemente, está ya adaptada aquí y el que tiene que hacerse su sitio soy yo. Y leía, escuchaba a gente... y pensaba que es cierto. Que mucha gente aquí encuentra su ritmo. Un ritmo extraño, que en pocas ocasiones les hace feliz y que, en general, sueel traducirse como "ir tirando". Tengo mi rutina, hago mis cosas... pero no estoy bien del todo.
Hoy, mi señora me decía que no es capaz de cubrir todas las bases. Que quiere trabajo, entrenamiento, dieta, vida social, viajes... y que no le da la vida. Lo cual es bastante normal; queremos cubrir muchísimo más de lo que, fisicamente, somos capaces de hacer. En buena parte, debido al escaparate de las redes sociales. Ves la casa super mona y divina y no eres consciente de la cantidad de horas de trabajo que tiene para que esté así. Pero el tema al que venía a referirme, respecto a mi señora, es que casi todas las actividades que se plantean aquí son solitarias o, como mucho, con la compañia de alguien que haga lo que nosotros le digamos. Vamos a tal sitio, que me gusta a mí. Vamos a comer esto, que me gusta a mí. En general, si no tenemos espacio para nosotros, imaginaros darle parte de nuestro espacio a otras personas.
Y ese es un error curioso. Los seres humanos somos animales sociales, como estoy harto de decir, y estamos diseñados genéticamente para encontrar placer en la conexión. La soledad, literalmetne, mata. Así que aquí tenemos a montones de gente, corriendo como pollos sin cabeza buscando algo... que está delante de sus narices. ¿Quieres regular tu sueño, tus hormonas y tu felicidad? Conecta con gente. Haz cosas en común que os hagan felices. Sal de tu esquinita, donde haces lo justo y donde comunicas lo mínimo, para poder acercarte a otro ser humano. Como decían en Generación X, una frase que me impresionó mucho de pibe (y que seguro recuerdo fatal), "buscaba sexo, pero solo como una forma de mirar profundamente a los ojos a otro ser humano".
Suerte. Y que os vaya bien. Yo sigo contando para atrás. 14 meses. Ya queda menos.

lunes, 20 de abril de 2026

Elegimos la comodidad

A proposito del último artículo que escribí, me aparece un texto en el cual dice que, sometidos a un estudio sobre "obtener comida por mis propios medios/que me la den gratis", solo los seres humanos y los gatos domésticos elegían que se la dieran gratis. Y es curioso, porque hace un par de semanas hablaba de eso con un amigo y le decía que, el principal problema de nuestras sociedades no es la corrupción, la falta de solidaridad o la avaricia. No. El principal problema que tenemos es la desidia, la falta de motivación y ganas de mejorar nuestros entornos, nuestras sociedades, nuestras vidas.
Hace unos meses un inglés me decía que ¨han destruido este país¨. Pero yo pensaba... ¿quién? No ha sido invadido por bárbaros sedientos de sangre y vosotros habéis muerto defendiendo vuestro país, vuestra cultura, vuestra identidad. No. Os habéis quedado en el sofá, habéis ido votando una y otra vez gente que tomaba decisiones malas y no les habéis impedido hacerlo. Que hablo de los ingleses porque lo veo desde fuera, pero no creo que la situación en España esté mucho mejor y, honestamente, mi parte de responsabilidad está ahí.
No queremos complicarnos la vida. Elegimos el camino de menor resistencia. Y luego nos preguntamos, sorprendidos, porqué no disfrutamos de la vida, porqué no le encontramos sentido a nada y porqué, en cierto sentido, parece que somos pasajeros de nuestra vida en lugar de actores protagonistas. Y cuando socializamos, como me viene pasando en los últimos meses aquí, somos incapaces de relacionarnos entre iguales, entendiendo que para recibir hay que dar y que no consiste en "aprovecha ahora que se acaba".

Pereza de vivir

Después de semanas y meses deseando hacer un viaje a casa, por fin hoy voy a coger la mochila e irme al aeropuerto. Y sin embargo... me cuesta muchísimo arrancar. Quiero llegar allí, estar con mi gente, hacer lo que me gusta. Pero es otro cambio, otro nuevo escenario, otro reinicio. Y curiosamente, me da flojera.
La reflexión sobre eso es que, incluso las cosas que nos gusta, nos suponen esfuerzo desde un determinado espacio mental. Una vez llevamos desarrollada una rutina buena, de cambio y desarrollo, es más facily ofrece menos resistencia. Pero por naturaleza nos oponemos al cambio, queremos seguir donde estamos haciendo lo que nos gusta. El dolor, la necesidad de evitar donde estamos es lo que nos suele empujar en la dirección del cambio. La comodidad, la rutina nos ¨inspira¨ a seguir, a no cambiar.
No creo que sea algo positivo. Creo que nuestra naturaleza debería ser evolucionar, aspirar a cosas mejores, crecer. Pero este momento, en el que me resisto a hacer algo que me gusta, es un indicador claro de en qué momento y espacio mental me encuentro y no me gusta. Hay que resistirse. Cuando el cuerpo te dice no, a veces, hay que forzarlo. Luego se agradece.

jueves, 9 de abril de 2026

Un proyecto, un sentido

Estaba buscando la palabra italiana, "senso", y pensaba que me gusta muchísimo como suena. Y pensaba que, en cierto sentido, todos necesitamos ese sneso para vivir. No recuerdo si era Nietzsche o Viktor Frankl, quién decía que quién tenga un porqué encontrará un como.
Me está costando encontrar una motivación, algo que me haga salir de mi rutina y encontrar mi propia voz. Ayer lo hablaba con una compañera, que en la adolescencia los pibes son rebeldes porque necesitan encontrar su propia voz, en un mundo que les rodea y que se empeña en decirles como tienen que ser y pensar. Es natural. Se construye desde la oposición, no desde el acuerdo. O como decía Patton, "si todos pensamos lo mismo, alguien no está pensando".
Hace falta encontrar un proyecto propio, algo que nos permita reconocernos a nosotros mismos. Parece una tontería, pero me está pasando con los muñequitos. Quiero elegir un esquema de pintura para unas miniaturas y es como.. ¿cual me hace sentir que estoy haciendo algo real?
Curiosamente, también en eso existe un factor de reflexión comunitaria. Cuando eramos pibes y empezabamos a jugar, las minis eran parte de nuestra identidad. Alvaro llevaba Skavens, así que era "Alvaro Skavens". Ale jugaba con No Muertos, así que era Ale No Muertos. Yo en Madrid jugaba Guerreros de Hierro y ese era yo. Este ultimo viaje, esta ultima busqueda de mi mismo me lleva a la misma pregunta. ¿Quién soy? ¿Y como expreso quién soy?
Y es una tontería enorme.. pero no lo es.

viernes, 3 de abril de 2026

Cuanta epicidad quieres en tu vida

Precisamente a proposito del último artículo, estaba pensando sobre esto. ¿Cual es el nivel de consumo de adrenalina que requieres? ¿Qué consideras una aventura, algo que rompa tu rutina?
Tengo un amigo, guia turistico, que dice que en Cracovia todo Dios habla español ahora. ¿Por qué? Porque es Semana Santa y la gente necesita desconectar, y todo el mundo viaja y hace cosas y conoce sitios.. hay mucha presión a través de redes sociales (¿acaso no has estado en el Machu Pichu?), lo que aumenta el nivel de consumo. Y vivimos en una sociedad construida en torno al consumo, a gastar a tener a acumular. Dado que el espacio es finito y el numero de cosas limitadas... pues a consumir experiencias. Y sinceramente, no me parece mal. Cada uno que viva como quiera y haga lo que le llene el espíritu.
Pero la reflexión sobre cuanta epicidad es la siguiente. ¿Qué es pensamiento propio y que es pensamiento "implantado" ? Y esta es una pregunta importante. Ayer por la noche, mi señora estaba jugando a la Play. A su lado, el gato estaba tirado en un cojín y yo estaba mirando como jugaba. Y me dijo "esto es lo más a lo que se puede aspirar en la vida". Y en cierto sentido, lo es. Para nosotros. Hay gente que, si esa noche no está saltando de un paracaidas se pregunta que para qué ha nacido. O incluso nosotros en otros momentos.
Yo no creo que la vida deba ser siempre igual. Y tampoco creo que, pasar una noche en casa disfrutando de tus seres queridos, sea la única forma de ser feliz. La felicidad tiene muchísimas facetas. Pero todos necesitamos un poquito de cambio, un poquito de control. El otro día escuché que, se sale de una depresión, cuando uno recupera su vida. ¿Y qué significa eso?
Hacer lo que te hace feliz. Elegir. Escucharte a ti mismo.
Por eso, insisto, creo que necesitamos un cierto componente de epicidad. Para alguna gente eso es saltar en paracaidas, para otros es ver a su hijo dar sus primeros pasos, para otros es conseguir pintar una pared. Todos tenemos desafíos y los vamos superando. Y ese, el superar un desafío, es el componente de epicidad que necesitamos.
Si te levantas, vas al trabajo, duermes, repites y eso es lo que haces durante semanas, poco a poco te vas muriendo por dentro. Así que sí. La rutina puede acabar con nosotros. Vivamos. O citando los anuncios del Gadis, vivamos como galegos.
Disfrutadlo.

Morimos dos veces

El otro día escuché eso. Que morimos dos veces, una cuando nuestro cuerpo desaparece, y otra cuando dejan de hablar de nosotros. Lo recordé ayer, cuando hablabamos Carlos y yo de Nietzsche y de esa cita de Aquiles "por eso nadie recordará tu nombre".

martes, 17 de marzo de 2026

No es la pelota

Ya deberías de haberlo aprendido. Las aficiones compartidas son un ritual interno dentro de una cultura. Si tu traes tu afición, de otra cultura, a esta vas a tener problemas de adaptación. Es como pensar que, dado que en Brasil todo el mundo juega al fútbol y hace amigos, tu vas a llegar con una pelota a un campo y vas a empezar a hablar el idioma, compartir el juego e irte de cervezas después, como si estuvieras en tu ciudad.
No funciona así. El primer paso debe darse en un entorno que facilite ese primer paso, que quiera interactuar. Sin predisposición no se puede, es simplemente forzar por querer forzar. Y hay que entender que mis circunstancias son totalmente ajenas a las de la gente de mi alrededor. Aquí la gente ha nacido y se ha criado aquí, conoce el lenguaje y la cultura, sabe moverse. Y los tiempos, las formas de comunicarse, las interacciones... todo está codificado en unas claves que no conozco y que, sinceramente, me supone demasiado esfuerzo conocer para lo que me devuelve a cambio.
Hoy ha sido una buena noche. Ha salido mal, pero el esfuerzo era pequeño. Se puede permitir un fracaso así. Duele, porque es otro fracaso más de una lista que, ya, empieza a ser demasiado larga. Pero no pasa nada. Mañana será otro día. El día -501, si Dios quiere.
Cuidaros. Buenas noches.