Buenos días y gracías por la espera. Hoy me asomé y me he dado cuenta de que, últimamente, escribo poquísimo. Supongo que en parte porque me noto como debajo de agua. Os confieso algo; estoy yendo al psicólogo porque mi vida, en general, no va bien. O como decían en la serie esa de Netflix, buenísima, "Animal". "El hobbit no está bien" (acento gallego a tope).
Y, ¿por qué no está bien? Pues porque es muy complicado vivir encendiendose y apagandose como un interruptor. A los niños, las mascotas y a mí, nos hacen falta rutinas. La busqueda de sentido, de la que hablaba Viktor Frankl (buenísimo libro también), consiste en que, cuando te despiertas por la mañana, tienes que apuntar en una dirección. Como una flecha. Hace falta algo que justifique nuestra existencia, que nos inspire. Y no solo un objetivo "grande" (quiero acabar con el hambre en el mundo), nos hacen falta objetivos pequeñitos, manejables, que hagan que el día a día sea llevadero (estoy deseando comerme un donut de esta tienda). Parece una tontería, pero vivimos en el día a día, en el momento, y necesitamos algo que nos inspire a llegar a la semana siguiente.
Ok, ¿Por qué digo semanas? Porque para mí, la unidad de tiempo se ha convertido en la semana. Yo no vivo horas, ni siquiera días. Hubo una epoca en que el lunes hacía esto, el martes hacía lo otro... Ahora no. Desde hace año y medio, esta semana hago esto, la semana siguiente, no sé. Y el tener que estar ajustandome, en base al clima, las agendas de otra gente, los problemas que van surgiendo.. me genera una cantidad de estrés tremenda. Me vuelve loco que, a veces, me despierto enfermo y tengo que seguir. Porque vivo posponiendo cosas. Hoy veo un libro que me gusta, moskis, que interesante. La semana que viene me lo descargaré y lo leeré. O no. Quién sabe. Quizás la semana que viene hay una movida en el trabajo a la que debo ir, o mi mujer tiene un problema, o hay que arreglar algo en el piso, o viene una multa, o... y todo eso va por delante. Primero las obligaciones. Luego el ocio.
Y en medio de ese ritmo, intentar coordinar cosas con terceras personas se vuelve una aventura impresionante. "Oye, ¿te apetece una cerveza dentro de diez días?" Y llega el momento y llueve, o tienes que ir al supermercado, o te tiemblan las manos porque llevas una semana sin dormir apenas.. Al final, todo empieza a ser demasiado esfuerzo. Te cuesta quedar con gente y te cuesta no quedar con gente.
Y ahora hablamos de muñequitos. Yo, desde hace más tiempo del que lleva este blog, me entretengo con miniaturas. Empecé con Warhammer y pasé a Warhammer 40.000, miniaturas históricas, juegos de autor, juegos de nicho... he hecho muchísimos amigos, leído y escrito, hasta salí en un programa de youtube hablando de esto. Tenía una habitación en mi piso dedicada a ello, elegí la configuración del salón de forma que pudiera juntar eso con actividad física saludable. Es una parte muy grande de mi vida.
Y está en el cajón. No puedo seguir adelante con ello. No tengo tiempo ni estabilidad, no tengo un grupo de amigos ni el espacio físico, mental y emocional para desarrollarlo. Decidí redirigirlo, encontrar una forma más sana de llevarlo. Pero hace diez días empecé a montar una miniatura y ahora ni recuerdo porqué lo hice. Y es algo que debería generarme felicidad, pero se convierte solo en otra tarea que tachar de la lista, junto con averiguar como vender el coche o si comprar un cubo de basura más grande. Y la mera idea de ponerme con un reglamento, leer listas de ejércitos, intentar coordinar una misión... me resulta algo de ciencia ficción. Como hacer un roadtrip o saltar en paracaidas, es algo que, simplemente, no existe en mi mundo. Que ojalá existiera y que estaría genial, pero ahora mismo vamos a otras cosas.
Y la pregunta gorda es, ¿a qué vamos? ¿Con qué sustituyo el entusiasmo, la emoción, la alegria...? ¿De que hablo los lunes al volver al trabajo, si volviera los lunes al trabajo y si hablara con alguien? Todos necesitamos una pasión que nos guie, algo que nos inspire. Durante mi formación para ascender, mientras corría bajo la lluvia, pensaba en que dentro de X tiempo encargaría esto, y montaría lo otro... y lo vería listo. En Madrid había semanas que la empezaba, sabiendo que el jueves llegaría a jugar y eso me hacía tanta ilusión.
Todos necesitamos algo que nos haga seguir adelante. Quizás, lo que necesito yo, es encontar como convertir ese algo en una cosa que pueda hacer y distribuir en mi ritmo actual. O al menos intentarlo. Antes tenía un listado de minis mensuales. Compradas pintadas vendidas. Hace año y medio que no puedo vender, aunque igual debería volver a intentarlo. Quizás, como sucedió durante el COVID, la solución pasa por convertirlo en un hobby solitario, autista, sabiendo que llegarán tiempos mejores y mantener la fé en ello. Quizás eso es todo lo que hace falta Mantener un poco la fé.
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