El otro día tuve sesión con mi psicologo y hablamos de mogollón de cosas. Entre ellas, de cuando fue el momento en que yo me he visto cómodo y controlando aquí. Y la conclusión de él fue que, nunca. En casi dos años, nunca me he visto bien aquí. Nunca he controlado la situación, nunca he estado seguro... siempre me tocaba defenderme, siempre me tocaba reaccionar, siempre me tocaba adaptarme. No he parado de remar desde que llegué.
Pero eso es solo una nota para recordarmelo en unos meses/años. La parte de que va este artículo es de un comentario que hizo sobre una persona a la que estaba conociendo. Dijo que esa persona, probablemente, está ya adaptada aquí y el que tiene que hacerse su sitio soy yo. Y leía, escuchaba a gente... y pensaba que es cierto. Que mucha gente aquí encuentra su ritmo. Un ritmo extraño, que en pocas ocasiones les hace feliz y que, en general, sueel traducirse como "ir tirando". Tengo mi rutina, hago mis cosas... pero no estoy bien del todo.
Hoy, mi señora me decía que no es capaz de cubrir todas las bases. Que quiere trabajo, entrenamiento, dieta, vida social, viajes... y que no le da la vida. Lo cual es bastante normal; queremos cubrir muchísimo más de lo que, fisicamente, somos capaces de hacer. En buena parte, debido al escaparate de las redes sociales. Ves la casa super mona y divina y no eres consciente de la cantidad de horas de trabajo que tiene para que esté así. Pero el tema al que venía a referirme, respecto a mi señora, es que casi todas las actividades que se plantean aquí son solitarias o, como mucho, con la compañia de alguien que haga lo que nosotros le digamos. Vamos a tal sitio, que me gusta a mí. Vamos a comer esto, que me gusta a mí. En general, si no tenemos espacio para nosotros, imaginaros darle parte de nuestro espacio a otras personas.
Y ese es un error curioso. Los seres humanos somos animales sociales, como estoy harto de decir, y estamos diseñados genéticamente para encontrar placer en la conexión. La soledad, literalmetne, mata. Así que aquí tenemos a montones de gente, corriendo como pollos sin cabeza buscando algo... que está delante de sus narices. ¿Quieres regular tu sueño, tus hormonas y tu felicidad? Conecta con gente. Haz cosas en común que os hagan felices. Sal de tu esquinita, donde haces lo justo y donde comunicas lo mínimo, para poder acercarte a otro ser humano. Como decían en Generación X, una frase que me impresionó mucho de pibe (y que seguro recuerdo fatal), "buscaba sexo, pero solo como una forma de mirar profundamente a los ojos a otro ser humano".
Suerte. Y que os vaya bien. Yo sigo contando para atrás. 14 meses. Ya queda menos.