Too much love may kill you, como cantaba Queen. Y a veces, cuando consigues algo por exceso sufres. Te has esforzado tanto... que ahora no sabes como seguir sin ese esfuerzo. Te parece sencillo, no lo valoras.
Y te sientes perdido.A veces te pasa lo contrario. Te sientes totalmente seguro y dejas de preocuparte.
De una forma o de otra, el problema del éxito, paradojicamente, es su propia naturaleza. Al conseguir algo pierdes el objetivo y necesitamos objetivos.
En mi caso, el problema ha sido siempre de ver demasiado lejos. Una vez conseguía algo me planteaba lo siguiente que quería conseguir y no me daba tiempo a disfrutarlo. Aún así, eso me ha permitido ir avanzando siempre. Es muy difícil encontrar el equilibrio, tanto en esto como en casi cualquier cosa.
Pero es bueno planteárselo. Pararse y analizar. ¿Esto que tengo es real? ¿O tengo los pies apoyados en arenas movedizas? ¿Qué es lo siguiente que quiero?
Porque pararse implica desaparecer. Mi abuela decía "el pez que se duerme, se lo lleva la corriente". Si quieres ser dueño de tu vida tienes que plantearte objetivos a corto, medio y largo plazo e irlos consiguiendo. Porque cuando piensas que ya lo tienes todo... desaparece.
miércoles, 19 de junio de 2019
lunes, 3 de junio de 2019
¿De donde viene este vacío?
Probablemente solo será el lunes. A veces, uno se plantea la insoportable vastedad del tiempo y el espacio. Se asombra de que haya podido atravesarlos mediante libros, cultura, música y poder asomarse un ratito al alma de otra persona.
Otras veces, uno se pasa diez minutos mirando una pared.
El ser humano está lleno de contradicciones y vive en una constante lucha consigo mismo por crear una identidad propia, a la vez que se fusiona con el entorno. Vivimos rodeados de gente pero, sin embargo, nos sentimos muy solos. Es muy fácil caer en la trampa de creer que la respuesta está fuera.
Estamos solos porque no disfrutamos de nosotros mismos. Porque no hacemos cosas que nos hagan felices, no planeamos como hacer más, no nos paramos a disfrutar el momento. Estamos solos porque queremos cosas, gente, momentos. Creemos que nos corresponden, que "nos los merecemos". La frustración es uno de los caminos a la soledad y la tristeza y viene cuando no nos sentimos afortunados de lo que tenemos.
A veces, nos parece que el mundo entero mira para otro lado. Pero es que eso es lo normal. Somos nosotros los que tenemos que llenar nuestro vacío; nadie puede hacerlo por nosotros. Y hay que hacerlo con comida, descanso, deporte, gente y actividades que nos hagan felices. Hay que vivir.
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