martes, 12 de noviembre de 2019

Echar de menos sanamente


Hoy estaba pensando sobre eso. Sobre como extrañas estar con alguien que te aporta, con quién te lo pasas bien. No porque es la única persona en tu mundo ni porque te alivia o te evita cosas... no no. Es una alternativa que eliges.
Al fin y al cabo es volver al tema de la elección y la libertad. Cuando solo tienes una opción para elegir... entonces no estás eligiendo. Y las únicas decisiones responsables son aquellas que tomamos nosotros. Si la decisión nos viene impuesta... ¿que decisión estamos tomando? ¿Qué clase de responsabilidad se nos puede exigir sobre esto?
Me gusta estar en un estado en el cual la elección cae sobre mi. En el que decido. Y en el que la otra persona también lo hace.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Temporada de divorcios

De repente, en dos días, he escuchado de dos parejas que conozco que llevaban más de diez años y de repente, rompen. Además rompen en plan salvaje, con insultos, malos modos, infidelidades... pack completo. Una movida que lo flipas.
Y yo, que de repente lo veo desde el otro lado, me pregunto. Que demonios. What the fuck. Shto zhe. Was für ein scheisse. Y etc. O sea, que la gente se monta un proyecto vital que te cagas, como el que se pilla una hipoteca, y luego decide mandarlo a la mierda. Correcto. Pero cuando tu cancelas la hipoteca porque te ha tocado la lotería llamas al banco, pagas las cuotas, liquidas. Asumes la responsabilidad de tus actos y, a ver, no es una fiesta (sobre todo por parte del banco), pero intentas minimizar el daño y actuar razonablemente. Que demonios. Te has comprometido con una persona en serio. A tope. Para toda la vida o casi. Y esa persona ha decidido hacer lo mismo.
Ayer hablaba de eso con mi novia (da miedo usar esta palabra). Y los dos concluimos que la clave es charlar. Charlar mucho, conocer a la otra persona, mantener el contacto. Pero hoy pensaba que además hay otra clave.
Una vez confías en la otra persona te dejas de ir. Te relajas. Dejas de valorarlo. Y eso está mal. No se puede dar nada por hecho. No existen límites ni barreras. Cada día de tu vida debes levantarte, ganarte tu alimento, tu descanso, tu seguridad. Cada día es una pelea. ¿Por qué tu pareja iba a ser distinta? Yo cada día me esfuerzo por que ella quiera estar conmigo y cada día me pregunto si yo quiero estar con ella. Bueno, no exactamente en ese orden, pero uds me entendéis.
También existe el otro extremo. El miedo. Yo no tengo miedo de que mi novia me deje. Seguiré mi vida, haré cosas. Como los catalanes de Rajoy. No estoy unido por el cordón umbilical a nadie y, como escribí sobre la mariposa de coral hace tanto tiempo, "si he aprendido a vivir sin mi hermano, puedo vivir sin ti". Y el no tener miedo me hace libre. Puedo ser yo mismo y si a la otra persona no le gusta... pues ya sabe lo que puede hacer. Yo quiero estar con ella pero quiero ser yo. La persona a la que más quiero en nuestra relación es a mí. Nos ha jodido. Y si ella no hiciera lo mismo tendríamos un problema.

El caso es que, todo este jaleo de divorcios salvajes me sirve para reflexionar sobre en que momento estoy y como he llegado aquí. Y mola. No creo que exista una norma universal, sino que todos tenemos que irlo inventando sobre la marcha. Pero el consejo "general" que debemos de adaptar a nuestras vidas es... quereros mucho a vosotros mismos. Hablad mucho con la otra persona. Y si es merecedora de vuestro amor, cariño y respeto, dádselo a tope. Y si deja de serlo, decidle como corregirlo. Y si no, cortad. Pero cortad bien, coño, que salpicais a muchísima gente. Como decía mi abuelo, "lo que haces bien, lo haces bien para ti. Lo que haces mal, lo haces mal para todos".