lunes, 27 de abril de 2020
Contra la policía del pensamiento
Hola buenas,
Hace bastante tiempo que no escribía porque... la verdad, a veces he tenido ideas de cosas para contar pero no he encontrado como. Curioso, ¿verdad? Hace una vida me compré un móvil con teclado para que, cuando te viniera una inspiración en, no sé, en el bus camino de casa, pudieras tomar notas y luego escribir. Y ahora que tenemos móviles con teclado nos pasamos todo el día escribiendo... sobre nada. Curioso como banalizamos todo.
El título está sacado de la increíblemente buena novela de Orwell, pero no va exactamente de eso. Llevamos más de cuarenta días de cuarentena (fino juego de palabras, eh?) y, como decía una amiga el otro día, "no queramos hacer de policías". Existe un rasgo de carácter humano que hace que tendamos a creer más las noticias negativas que las positivas, como forma de defensa ante posibles amenazas. Y en un entorno mayormente negativo, es muy facil poner nuestro granito de arena y hacer todo lo malo, peor.
No lo hagamos. Podemos ser mejor que eso. Tampoco consiste en ir tirando flores por la calle; si tienes un mal día, lo tienes. Pero no hace falta señalar con el dedo como todos a nuestro alrededor son idiotas e irresponsables. Ya somos adultos. Todos sabemos lo que hay que hacer. Y si no, muy amablemente, se lo comentamos a alguien. "Oye, ¿no te parece que eso está mal?" y lo razonamos. Se tiene una conversación.
Estamos demasiado fanatizados, demasiado intransigentes. Como decía Joe Hill, internet favorece que creemos ghettos de pensamiento único, donde todos repetimos las mismas ideas. Me molesta acercarme al perfil de facebook de algún compañero mío y encontrarme autenticas barbaridades (el otro día leí sobre una propuesta en change.org para que el Rey disolviera el gobierno. ¿A nadie se le ha ocurrido que eso es pedir un golpe de Estado?), al igual que me molesta la actitud de "ofendidtos" en general. Como leí hoy, no se puede estar en misa y repicando, no puede uno pasarse la vida quejándose pero luego no aportar nada positivo.
Somos mejores que eso. Podemos hacer por nuestra gente y, si no, callarnos. También tiene su merito. Tenemos que vivir vidas virtuosas, pero no porque nadie esté mirando sino porque es lo que nos hace sentir mejores, lo que nos ayuda a crecer. Somos mejores. Así que en esta época donde todos tenemos móviles y somos adalides de la conciencia colectiva, quizás estaría bien asumir, como susurraba el esclavo al oído del general romano triunfador "solo eres humano". Podemos equivocarnos. Y la gente a nuestro alrededor también. Pero si en vez de juzgar tanto compartimos, apoyamos, enseñamos, lo haremos mejor. Porque nosotros también nos equivocamos.
El truco contra la policía del pensamiento es ser humilde, ser empatico, usar la autocritica y tener buenas intenciones. Con eso, no hará falta que nadie nos lave el cerebro porque ya estaremos bastante limpitos, gracias.
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