viernes, 3 de abril de 2026

Cuanta epicidad quieres en tu vida

Precisamente a proposito del último artículo, estaba pensando sobre esto. ¿Cual es el nivel de consumo de adrenalina que requieres? ¿Qué consideras una aventura, algo que rompa tu rutina?
Tengo un amigo, guia turistico, que dice que en Cracovia todo Dios habla español ahora. ¿Por qué? Porque es Semana Santa y la gente necesita desconectar, y todo el mundo viaja y hace cosas y conoce sitios.. hay mucha presión a través de redes sociales (¿acaso no has estado en el Machu Pichu?), lo que aumenta el nivel de consumo. Y vivimos en una sociedad construida en torno al consumo, a gastar a tener a acumular. Dado que el espacio es finito y el numero de cosas limitadas... pues a consumir experiencias. Y sinceramente, no me parece mal. Cada uno que viva como quiera y haga lo que le llene el espíritu.
Pero la reflexión sobre cuanta epicidad es la siguiente. ¿Qué es pensamiento propio y que es pensamiento "implantado" ? Y esta es una pregunta importante. Ayer por la noche, mi señora estaba jugando a la Play. A su lado, el gato estaba tirado en un cojín y yo estaba mirando como jugaba. Y me dijo "esto es lo más a lo que se puede aspirar en la vida". Y en cierto sentido, lo es. Para nosotros. Hay gente que, si esa noche no está saltando de un paracaidas se pregunta que para qué ha nacido. O incluso nosotros en otros momentos.
Yo no creo que la vida deba ser siempre igual. Y tampoco creo que, pasar una noche en casa disfrutando de tus seres queridos, sea la única forma de ser feliz. La felicidad tiene muchísimas facetas. Pero todos necesitamos un poquito de cambio, un poquito de control. El otro día escuché que, se sale de una depresión, cuando uno recupera su vida. ¿Y qué significa eso?
Hacer lo que te hace feliz. Elegir. Escucharte a ti mismo.
Por eso, insisto, creo que necesitamos un cierto componente de epicidad. Para alguna gente eso es saltar en paracaidas, para otros es ver a su hijo dar sus primeros pasos, para otros es conseguir pintar una pared. Todos tenemos desafíos y los vamos superando. Y ese, el superar un desafío, es el componente de epicidad que necesitamos.
Si te levantas, vas al trabajo, duermes, repites y eso es lo que haces durante semanas, poco a poco te vas muriendo por dentro. Así que sí. La rutina puede acabar con nosotros. Vivamos. O citando los anuncios del Gadis, vivamos como galegos.
Disfrutadlo.

Morimos dos veces

El otro día escuché eso. Que morimos dos veces, una cuando nuestro cuerpo desaparece, y otra cuando dejan de hablar de nosotros. Lo recordé ayer, cuando hablabamos Carlos y yo de Nietzsche y de esa cita de Aquiles "por eso nadie recordará tu nombre".