jueves, 8 de agosto de 2019

Cosas de adulto


Ayer me encontré con un tema curioso. "La vida de adulto no son juegos y amigos". Y estaba pensando... ¿como se construyen nuestras normas sociales? En una determinada época de la vida, quedar con los amigos para charlar y pasear está bien. A partir de determinado punto, entra el consumismo y se "obliga" a quedar en un lugar estático, consumiendo algo (bares o casas, dependiendo de la cultura). Es a partir de ese punto cuando dicho consumismo entra en otros aspectos de la vida y comienza una lucha por el estatus: el coche, la casa, la tele, la ropa... todo son mini gestos destinados a demostrar nuestro éxito en la vida.
Me pregunto si fue así siempre. Si ya de pequeños comparábamos nuestra posición y al hacerlo sembrábamos las semillas de una carrera que nunca podremos ganar.
Siempre va a haber alguien con más dinero, más altura, más talento, más... algo. Es imposible ganar siempre. Y herirse por ello no te ayuda a vivir feliz.

Pero me pierdo, como siempre. Quería hablar de cosas de adulto. Dedicar horas y horas a ver series o pelis está bien; leer libros es raro. Que te guste la carpintería está bien, o las manualidades, o cualquier cosa que puedas convertir en dinero. Coleccionar cosas está bien, siempre y cuando sean cosas "correctas". Y me pregunto... ¿quién determina eso? El uso y costumbre hace que normalicemos algo una vez adquiere una suficiente masa crítica o popularidad a través de la televisión o los medios de comunicación. ¿Y cual es nuestro criterio en todo eso? ¿No tenemos voz propia y estamos obligados a seguir imposiciones ajenas?

No entiendo la intolerancia a lo diferente. Debe ser un rasgo de carácter mío, pero si algo me resulta negativo simplemente sigo adelante. No tengo porqué pararme a criticar o hacer sentir mal a alguien. De hecho, es una idea básica del cristianismo que debería ser parte de nuestra cultura, lo de querer al prójimo como a ti mismo. No juzguéis y no seréis juzgados. Todo eso.

Pero supongo que está también en nuestra naturaleza el establecer baremos virtuosos y aplicárselo a todo el mundo, salvo a nosotros mismos.  No sé. Yo creo que, como decía Nora, todo lo que me hace feliz está bien, siempre y cuando no lastime a nadie. Y a partir de ahí, si alguien quiere jugar con su Stacey Malibú hasta que tenga ochenta años, me parece bien. O volviendo al cristianismo, "aquel que esté libre de pecado, que tire la primera piedra".
A ver si nos hemos creido que somos perfectos, demonios.

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