viernes, 17 de enero de 2020

Ya vale de política


Decía Joe Hill, el hijo de Stephen King, que lo perverso de las redes sociales es que crean ghettos donde todos se dan palmadas en la espalda y se convencen de la razón que tienen, hasta que llega un momento  en que, por pura masa social (miles de likes), se forman profetas, líderes, movimientos.  En esta era de titulares impactantes, de noticias instantáneas y de defensa de la confidencialidad, enseguida se generan olas informativas de un tamaño desmesurado que amenazan arrasar con todo.
Pin, una amiga mía, decía que ella y yo nos conocimos en "tiempos más educados". Y probablemente esa es la expresión a la que quiero referirme. La prisa ha sustituido a la calidad, de forma que nadie te pregunta si lo quieres "rápido, bueno, o caro". Todo el mundo va a lo rápido, si confirma aquello que ya creía yo antes de preguntar, incluso mejor.
Y cuanta ceguera al debate. Nadie escucha, todos hablan. Hace ya un lustro, cuando salió Jeremy Corbyn, un amigo mío Tory irredento dijo "nunca votaría por un tipo como Corbyn". Le pregunté si alguna vez había votado o pensaba votar laborista y me dijo que nunca. Entonces, ¿qué aporta esa información? Yo no como queso. No lo hago ni lo voy a hacer. Así pues, en un debate sobre las virtudes o defectos del queso, lo mejor que puedo hacer es callarme. Podré opinar tangencialmente sobre cuestiones semánticas o de formas. Podré sentirme molesto por el tono del debate o por su insistencia, en cuyo caso mi mejor opción será seguir adelante sin participar. Si escribo cincuenta post sobre lo malo que es el queso, con fuentes a cual más ridículas (hola, okdiario), lo único que conseguiré es aburrir a gente que podría estar interesada en un debate real.
Seamos adultos. Un sistema político democrático es muy complejo y contiene una cantidad tremenda de contra poderes, que se vigilan los unos a los otros. Desacreditar el sistema cuando surge un resultado que no nos gusta demuestra:
1.- Que no creemos en la voluntad popular y
2.- Que no creemos en la capacidad del dialogo y el debate para cambiar posturas.
Y eso es bastante preocupante, además de un poquito triste.

Un último apunte y ya termino. Tan ingenuo como que patalear constantemente contra un resultado lo cambiará (el Atlético ya tendría varias Copas de Europa si eso fuera así), es el considerar que los procesos en un mundo global son hechos aislados. No nos hagamos trampas al solitario. Nos encontramos al abismo de una enorme recesión global. La guerra económica entre China y EEUU va a tensar la UE hasta límites insospechados. Y si bien nos encantaría creer que cada ciudadano del mundo está obsesionado con lo que pasa en mi barrio... la verdad es que a la mayoría, sinceramente, les da igual. Vamos a procurar tener debates adultos, vamos a ofrecer datos y contrastarlos (y discutir esos datos y sus fuentes). Vamos a evitar los sesgos cognitivos (esa tendencia natural a respondernos antes de emitir la pregunta).
Vamos a dejar de dar calor. Que llevo una semana malo con gripe y colgando del FB para tener algo de contacto social, y lo que leo cada vez me hace más partidario de nuestra extinción como los dinosaurios.

P.D: Como dijeran la Chirigota "Los borrachos": y si alguien se siente ofendido, no fue mi intención.

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