Hoy leí una reflexión que decía "La sinceridad sin amabilidad es brutalidad, la amabilidad sin sinceridad es manipulación". Y bueno... mucha gente usa la excusa de "es que yo soy sincero" para pasar por encima de la gente con cualesquiera idea tenga en la cabeza. Eso está mal. Tampoco tiene sentido endulzarlo todo; la vida es como es. Este domingo hice llorar a una amiga diciendole algo que, sinceramente, no me gusta decirle a nadie. Pero es mejor que la gente sepa la verdad y la mire a los ojos a que esté engañandose a si mismo y sufriendo.
¿Cual es el termino medio? Yo creo que exige un importante esfuerzo de analisis, de reflexión, saber quién somos y que queremos. Y aprender a distinguir entre lo que vemos como "nuestra realidad" y la realidad objetiva. Sobre cuando ser sinceros y cuando se amables... hay un truco cristiano muy bueno. "trata al prójimo como a ti mismo". ¿A ti te gustaría que te dijeran/hicieran/etc eso? Ojo, no desde un punto de vista idealizado "siempre la verdad, ou yeah, corazones de fuego", sino desde una mentalidad práctica. No necesito demasiada información. De hecho, a veces me abrumo a mí mismo. ¿Como me va a interesar que alguien más me abrume?
Realmente, yo creo que no es tan dificil. Que el factor fundamental es entender que somos personas diferentes y que, cada uno, somos como somos. Pero en general existen unos elementos comunes en todos nosotros (por eso funciona la pirammide de Marslow) que nos hacen un tanto predecibles. Y desde ese "verlo venir" se pueden planear cosas. No es tan complicado.
En conclusión. No pasaros con la sinceridad. Tratad a la gente bien y la vida en general os tratará bien. Y si no sois capaces de hacerlo, pues tenéis tiempo de aprender. Es lo bueno de la vida. Que lo que no aprendes por un lado, terminas aprendiendolo por otro. Abrazos y besos.
miércoles, 30 de junio de 2021
domingo, 27 de junio de 2021
Fuego en la popa
Es natural. Como si fuera un ciclo, volvemos una vez más al pasado para volver al futuro. Back to the primitive. Como le explicaba hoy a una amiga, algunas cosas tenemos que aprenderlas como los niños, pasando por fases. Primero la de negarlo todo, luego la de enfadarnos, luego la de dudar de todo. Y en cierto sentido, pasa eso con la gente. Existen determinadas dinamicas de conocimiento, de interpretación, de hablar.... que te llevan en una dirección. Y lo sabes. Sabes donde va a acabar y como, la única pregunta es el cuando.
Tengo mucha suerte. Estoy en un momento de mi vida en el que voy en la dirección que quiero ir, con la compañia que quiero hacer ese viaje. Así que voy a disfrutarlo. Es absurdo como cada cierto tiempo tenemos que recordarnoslo... pero es así. A veces, la única forma de aprender e hacerlo bien es aprender lo que es un error. Y eso también está bien.
Como última nota, quiero decir que durante mucho tiempo me he enfrentado a la idea de la entropia. Al concepto basico que dice que las cosas nacen, crecen y mueren. He mantenido amistades y relaciones mucho más allá de su limite temporal, probablemente en base a una... ¿inspiración? o quizás una fé en la naturaleza del ser humano. En ocasiones ha compensado. En muchas ocasiones ha merecido la pena. Pero en general, uno tiene que entender que llega un momento en que, simplemente, no compensa. Al igual que se aprobó la ley de eutanasia en el Congreso, debo entender que existe una eutanasia emocional y hay cosas que, simplemente, es mejor dejar que se pierdan en el pasado. Y eso también está bien. Cerrar adecuadamente es importante. Así que gracias por esta última lección y mucha suerte.
Tengo mucha suerte. Estoy en un momento de mi vida en el que voy en la dirección que quiero ir, con la compañia que quiero hacer ese viaje. Así que voy a disfrutarlo. Es absurdo como cada cierto tiempo tenemos que recordarnoslo... pero es así. A veces, la única forma de aprender e hacerlo bien es aprender lo que es un error. Y eso también está bien.
Como última nota, quiero decir que durante mucho tiempo me he enfrentado a la idea de la entropia. Al concepto basico que dice que las cosas nacen, crecen y mueren. He mantenido amistades y relaciones mucho más allá de su limite temporal, probablemente en base a una... ¿inspiración? o quizás una fé en la naturaleza del ser humano. En ocasiones ha compensado. En muchas ocasiones ha merecido la pena. Pero en general, uno tiene que entender que llega un momento en que, simplemente, no compensa. Al igual que se aprobó la ley de eutanasia en el Congreso, debo entender que existe una eutanasia emocional y hay cosas que, simplemente, es mejor dejar que se pierdan en el pasado. Y eso también está bien. Cerrar adecuadamente es importante. Así que gracias por esta última lección y mucha suerte.
Comepecados
Entre las veintialgo novelas de la serie "Master and Commander" hay una en la que aparece el personaje del "comepecados". El comepecados, según esos libros, es un antiguo mito irlandés. Ante la muerte de alguien, se invitaba a esta persona a la que se le agasajaba con un banquete. Esta persona "se comía" los pecados del difunto, tras lo cual se le echaba a patadas y pedradas del ritual, para que nunca volviera.
A veces, uno se siente parecido. Echa una mano, ayuda a los demás o lo intenta... y lo que recibe a cambio son patadas. Es natural. Puede pasar con la mejor intención y sin ella. ¿Sabéis el cuento del escorpión, al que un perro ofrece cruzar el río sobre su lomo, solo si acepta no picarlo? El escorpión lo pica y, cuando ambos se van a hundir y morir, el perro le pregunta que porqué lo hizo. Y el escorpión le contesta "porque soy un escorpión". A veces, nos pasa eso. Pero tampoco podemos evitar intentar ayudar a los demás, porque somos un escorpión.
No sé. Me siento cansado. Fisica, moral, emocionalmente. Siento que necesito un descanso de todo. Pero mañana habrá que entrenar y trabajar y volver a la rutina. Y será una semana fantástica. Solo hay que tener fé y fuerza. A por ello.
sábado, 26 de junio de 2021
La redención es una carretera de doble sentido
Voy a empezar esto diciendo que el ser humano es un animal social. Esto, que es una obviedad, tiene importantes implicaciones psicológicas que, en esta época de redes sociales, comunicación pasiva y crispación, a veces se nos escapa.
Esta ha sido una semana intensa. Intensa de trabajo y de emociones, de actividades y de compromisos. Y en medio de un entorno de incertidumbre, de cansancio y de problemas emocionales, alguna vez he tenido que tirar el rosco salvavidas para animar o apoyar a gente. A veces, he visto mis problemas a través de sus ojos y, a veces, les he ayudado a ver los suyos a través de los míos. Y esto, que parece una tontería, no lo es. Animar a alguien implica un drenaje de energia, porque aunque seas muy poco empático, algo debes de poner de tu parte. Pero para eso estamos los amigos. No es algo que se haga con sacrificio. Porque además, bien hecho, es una oportunidad de aprender. Dejando de lado la satisfacción de ayudar a alguien, te das cuenta de cosas de tu vida de las que no eras consciente, de actitudes que crees que son buenas y que quizás no lo sean y al revés. Valoras aspectos que dabas por hecho y, ahora, entiendes que no son tan naturales ni se pueden dar por hecho.
No sé que religión fue la que decía que, cada vez que ayudas a alguien, te ayudas a ti mismo. Pero es cierto. Si ayudas de verdad, sin esperar nada a cambio (y de eso te das cuenta cuando ves que la otra persona al día siguiente ni te saluda, o no se acuerda, o le da igual y a ti eso no te afecta), entonces tienes una oportunidad de crecimiento.
Esta semana, he aprendido mucho. Sobre mi y sobre mi entorno. Gracias.
Esta ha sido una semana intensa. Intensa de trabajo y de emociones, de actividades y de compromisos. Y en medio de un entorno de incertidumbre, de cansancio y de problemas emocionales, alguna vez he tenido que tirar el rosco salvavidas para animar o apoyar a gente. A veces, he visto mis problemas a través de sus ojos y, a veces, les he ayudado a ver los suyos a través de los míos. Y esto, que parece una tontería, no lo es. Animar a alguien implica un drenaje de energia, porque aunque seas muy poco empático, algo debes de poner de tu parte. Pero para eso estamos los amigos. No es algo que se haga con sacrificio. Porque además, bien hecho, es una oportunidad de aprender. Dejando de lado la satisfacción de ayudar a alguien, te das cuenta de cosas de tu vida de las que no eras consciente, de actitudes que crees que son buenas y que quizás no lo sean y al revés. Valoras aspectos que dabas por hecho y, ahora, entiendes que no son tan naturales ni se pueden dar por hecho.
No sé que religión fue la que decía que, cada vez que ayudas a alguien, te ayudas a ti mismo. Pero es cierto. Si ayudas de verdad, sin esperar nada a cambio (y de eso te das cuenta cuando ves que la otra persona al día siguiente ni te saluda, o no se acuerda, o le da igual y a ti eso no te afecta), entonces tienes una oportunidad de crecimiento.
Esta semana, he aprendido mucho. Sobre mi y sobre mi entorno. Gracias.
martes, 15 de junio de 2021
La insoportable levedad de la conciencia civica
Vivimos tiempos interesantes. Antes de ayer tuve la suerte de coincidir con un amigo al que hacía muchísimo que no veía y hablamos, como no, del tema de moda durante el último año. La vacuna. Hoy me he encontrado otro correo de una amiga hablando de ese tema.
Tengo una posible teoría. Llamemoslo "proposición 1". La proposición 1 es la siguiente, el volumen de desafección social es directamente proporcional al grado de resistencia a todo cambio en el entorno, que siempre será percibido como negativo. Esto suena muy general y dificil de entender, así que voy a bajarlo a un escalón que sea analizable.
Seguro que todos conocéis a alguien así. Un "cuñado" que entiende de todo, que ve las noticias y te explican de que van y que, en una semana, pasa de experto en oriente próximo a virologo. Y que por supuesto, te dice que todo lo que tu piensas, opinas o defiendes es mentira, no como lo que él te cuenta. ¿Verdad? Vale. Analizad un momento a esa persona. ¿Se siente satisfecho con su vida? ¿Le gusta su trabajo, sus relaciones familiares, su comunidad...? ¿Tiene cubiertas sus expectativas vitales o ve como están avanzando en la dirección correcta?
Ahora me diréis "ok, pero es una teoría demasiado vaga. Hay muy poca gente con ese grado de satisfacción. Sería como decir que los rubios son antisistema" (mirada sospechosa a izquierda y derecha). Voy a meterle otro grado de complejidad a la teoría, para que veáis en que dirección voy.
Debido al avance de las nuevas tecnologías, en las últimas decadas hemos visto una perdida de distancia con nuestros simbolos. Ya no existen estrellas del rock, figuras del cine... en general, se ha producido lo que buscaba la LOGSE, una igualdad por abajo. Cada vez más, nuestras sociedades eligen figuras que nos producen un poco de vergüenza ajena como líderes, en una forma de reducir la tensión y el miedo al fracaso. La proximidad con nuestros referentes, su sobreexposición, plantea por un lado una enorme exigencia de infalibilidad que simplemente no es factible y, por otro lado, una constante decepción al observarse las costuras del traje. Este impulso nihilista, en el que ya no quedan santos porque los hemos desnudado a todos y, a los que no, tenemos tanta información sobre los demás que la sospecha es inevitable, conlleva una especie de hastío moral. A su vez, permite una suerte de Secundum Quid o Generalización apresurada (Tomar una pequeña parte para representar el todo), que enfanga aún más el terreno del debate y de las aspiraciones morales.-
--- Aprovecho aquí para meter una cuña publicitaria: busquen uds "decalogo de la lógica" en internet y preparense para mejorar su capacidad discursiva. Todos deberiamos ser conscientes de los límites de nuestros razonamientos y, constantemente, estar dispuestos a aplicar autocrítica y analisis a lo que oímos, decimos, pensamos e, incluso a veces, sentimos. Fin de la cuña publicitaria.-
Ok. Así pues, ¿cual es la primera adenda a mi teoría, que le da cuerpo? "En un entorno discursivo confuso y moralmente vago, es muy facil redirigir el discurso a nuestras frustraciones". ¿Y qué produce mayor alivio de la frustración que compartirla? Misery loves company, como dicen los guiris, y si yo tengo un mal día por el trabajo, mi perro, mis sueños perdidos... no existe ningún problema en aplicar esa emoción a un razonamiento (que no necesita ser bastante elaborado, la conciencia humana hace que la sospecha, cuanto más vaga, más terrible resulte y más facil de compartir) y extenderlo.
El tema de las "Fake news" parece fascinante y, sinceramente, creo que estamos en un momento muy interesante de la historia. Nunca antes ha existido un acceso tan directo a la información, lo que en teoría debería hacernos libres. Pero en la práctica, la información pasa por tantos filtros que sucede exactamente lo contrario. Estamos limitados, encerrados en nuestros pastos con aquellos que somos afines y, solo algunos, sacan la cabeza por encima de la valla para comprobar que come el ganado del otro cercado.
Ya he derivado demasiado y esto me preocupa. El artículo empezó como una teoría, según la cual aquellos que estén más conformes con su vida en general estarán más dispuestos a someterse a cambios, probablemente motivados por la seguridad que les produce considerarse dueños de sus decisiones, mientras que aquellos que se vean más como figuras pasivas de su vida serán más tendentes a resistirse. Esa gente que cada noticia la vé como simbolo inminente del apocalipsis, lo hace porque por un lado se vé incapaz de controlar muchos aspectos de su vida y eso le frustra, y vive en un entorno de constante paranoia y desconfianza. El gobierno nos miente, los medios nos mienten... La figura psicológica de la proyección (pensamos que los demás harán lo que nosotros hariamos si pudieramos), aparece constantemente en esas personas. Y esto no lo digo como una forma de justificar la fé ciega en el sistema, en cualquier sistema. Considero que, como dijera Churchill, el ciudadano responsable es aquel que cuestiona constantemente a sus gobernantes (si bien Churchill luego añadia que eso lo hacía cuando estaba en su país. Cuando iba fuera, sus gobernantes eran perfectos o casi. Curioso), pero tenemos que entender la diferencia entre un cuestionamiento maduro y responsable, que exige datos, opiniones formadas, debate adulto y está más que dispuesto a asumir verdades desagradables, que ese infantilismo constante en el que vivimos, donde se niega por el placer de negarse, donde las propuestas alternativas son absolutamente irrealizables (y, o se sabe y se es malvado, o se desconoce y se es estúpido) y donde no se quiere ver a la realidad, porque duele.
Tenemos el mayor grado de democracia que ha existido nunca en la historia de mi país. Tenemos el mayor acceso a la información y a la formación que ha existido probablemente nunca. Y vamos camino de una edad oscura del pensamiento, porque hemos elegido conscientemente bajar la píramide de Marslow en caída libre y concentrarnos en las emociones, los placeres vacíos y la más absoluta y abyecta negación del intelectualismo que es posible imaginar. Citando aquel dicho popular ante el retorno de Fernando VII: "vivan las caenas".
Tengo una posible teoría. Llamemoslo "proposición 1". La proposición 1 es la siguiente, el volumen de desafección social es directamente proporcional al grado de resistencia a todo cambio en el entorno, que siempre será percibido como negativo. Esto suena muy general y dificil de entender, así que voy a bajarlo a un escalón que sea analizable.
Seguro que todos conocéis a alguien así. Un "cuñado" que entiende de todo, que ve las noticias y te explican de que van y que, en una semana, pasa de experto en oriente próximo a virologo. Y que por supuesto, te dice que todo lo que tu piensas, opinas o defiendes es mentira, no como lo que él te cuenta. ¿Verdad? Vale. Analizad un momento a esa persona. ¿Se siente satisfecho con su vida? ¿Le gusta su trabajo, sus relaciones familiares, su comunidad...? ¿Tiene cubiertas sus expectativas vitales o ve como están avanzando en la dirección correcta?
Ahora me diréis "ok, pero es una teoría demasiado vaga. Hay muy poca gente con ese grado de satisfacción. Sería como decir que los rubios son antisistema" (mirada sospechosa a izquierda y derecha). Voy a meterle otro grado de complejidad a la teoría, para que veáis en que dirección voy.
Debido al avance de las nuevas tecnologías, en las últimas decadas hemos visto una perdida de distancia con nuestros simbolos. Ya no existen estrellas del rock, figuras del cine... en general, se ha producido lo que buscaba la LOGSE, una igualdad por abajo. Cada vez más, nuestras sociedades eligen figuras que nos producen un poco de vergüenza ajena como líderes, en una forma de reducir la tensión y el miedo al fracaso. La proximidad con nuestros referentes, su sobreexposición, plantea por un lado una enorme exigencia de infalibilidad que simplemente no es factible y, por otro lado, una constante decepción al observarse las costuras del traje. Este impulso nihilista, en el que ya no quedan santos porque los hemos desnudado a todos y, a los que no, tenemos tanta información sobre los demás que la sospecha es inevitable, conlleva una especie de hastío moral. A su vez, permite una suerte de Secundum Quid o Generalización apresurada (Tomar una pequeña parte para representar el todo), que enfanga aún más el terreno del debate y de las aspiraciones morales.-
--- Aprovecho aquí para meter una cuña publicitaria: busquen uds "decalogo de la lógica" en internet y preparense para mejorar su capacidad discursiva. Todos deberiamos ser conscientes de los límites de nuestros razonamientos y, constantemente, estar dispuestos a aplicar autocrítica y analisis a lo que oímos, decimos, pensamos e, incluso a veces, sentimos. Fin de la cuña publicitaria.-
Ok. Así pues, ¿cual es la primera adenda a mi teoría, que le da cuerpo? "En un entorno discursivo confuso y moralmente vago, es muy facil redirigir el discurso a nuestras frustraciones". ¿Y qué produce mayor alivio de la frustración que compartirla? Misery loves company, como dicen los guiris, y si yo tengo un mal día por el trabajo, mi perro, mis sueños perdidos... no existe ningún problema en aplicar esa emoción a un razonamiento (que no necesita ser bastante elaborado, la conciencia humana hace que la sospecha, cuanto más vaga, más terrible resulte y más facil de compartir) y extenderlo.
El tema de las "Fake news" parece fascinante y, sinceramente, creo que estamos en un momento muy interesante de la historia. Nunca antes ha existido un acceso tan directo a la información, lo que en teoría debería hacernos libres. Pero en la práctica, la información pasa por tantos filtros que sucede exactamente lo contrario. Estamos limitados, encerrados en nuestros pastos con aquellos que somos afines y, solo algunos, sacan la cabeza por encima de la valla para comprobar que come el ganado del otro cercado.
Ya he derivado demasiado y esto me preocupa. El artículo empezó como una teoría, según la cual aquellos que estén más conformes con su vida en general estarán más dispuestos a someterse a cambios, probablemente motivados por la seguridad que les produce considerarse dueños de sus decisiones, mientras que aquellos que se vean más como figuras pasivas de su vida serán más tendentes a resistirse. Esa gente que cada noticia la vé como simbolo inminente del apocalipsis, lo hace porque por un lado se vé incapaz de controlar muchos aspectos de su vida y eso le frustra, y vive en un entorno de constante paranoia y desconfianza. El gobierno nos miente, los medios nos mienten... La figura psicológica de la proyección (pensamos que los demás harán lo que nosotros hariamos si pudieramos), aparece constantemente en esas personas. Y esto no lo digo como una forma de justificar la fé ciega en el sistema, en cualquier sistema. Considero que, como dijera Churchill, el ciudadano responsable es aquel que cuestiona constantemente a sus gobernantes (si bien Churchill luego añadia que eso lo hacía cuando estaba en su país. Cuando iba fuera, sus gobernantes eran perfectos o casi. Curioso), pero tenemos que entender la diferencia entre un cuestionamiento maduro y responsable, que exige datos, opiniones formadas, debate adulto y está más que dispuesto a asumir verdades desagradables, que ese infantilismo constante en el que vivimos, donde se niega por el placer de negarse, donde las propuestas alternativas son absolutamente irrealizables (y, o se sabe y se es malvado, o se desconoce y se es estúpido) y donde no se quiere ver a la realidad, porque duele.
Tenemos el mayor grado de democracia que ha existido nunca en la historia de mi país. Tenemos el mayor acceso a la información y a la formación que ha existido probablemente nunca. Y vamos camino de una edad oscura del pensamiento, porque hemos elegido conscientemente bajar la píramide de Marslow en caída libre y concentrarnos en las emociones, los placeres vacíos y la más absoluta y abyecta negación del intelectualismo que es posible imaginar. Citando aquel dicho popular ante el retorno de Fernando VII: "vivan las caenas".
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