Hay en mi interior alguien que se remueve. Alguien que calla y duerme, esperando su momento. Alguien que, a veces, se sacude con una rabia feroz. Alguien que quiere que le presten atención.
Cuando era pibe, recuerdo escuchar por todas partes "envasado al vacío". Y preguntarme que era eso. Con el tiempo entendí que es un proceso según el cual cierras algo y le quitas el aire, de forma que se conserva mejor. Se ha convertido en algo tan común que, Javi, un antiguo compañero de trabajo, tenía un aparato en su casa para hacerle eso a la comida y poder conservarlo mejor. De industrial a doméstica, la tecnología avanza sin parar.
En mi, pasa eso. Conduzco desde el sur y pienso en Ale de hace diez años, Ale que era más inseguro, más solitario, más... más "desesperado". Y veo que estoy más equilibrado, más tranquilo, más paciente. Y sin embargo, dentro de mí, a pesar de que me quiten el aire, sigue existiendo ese ansia de compartir, de crecer, de sentir. De ser. Y en cuanto pinchan un poco, sale. Sale gritando, rugiendo, luchando. Sale con la rabia acumulada de años de "eso no le interesa a nadie", de "vete a tu cuarto y juega con tus juguetes". Y te preguntan. ¿Puede ser que te pasara algo en tu infancia que te haya hecho reaccionar así? Puede ser. Puede ser.
Pero, aquí va la pregunta. ¿Donde acaba el trauma y empieza la elección consciente? Yo decía hoy que, para mí, la barrera está en cuando deja de ser sano. Una obsesión no se puede controlar. Yo puedo hacerlo. Puedo callarme y no hablar del último libro que estoy leyendo, la última serie que estoy viendo, las minis que estoy pintando. Puedo "cortar" esa parte de mi vida que, la persona que tengo delante, no quiere compartir. Lo que pasa es que, cuanto más y más corto, menos de mí hay en "nosotros". Y esa es una puerta abierta a un resentimiento muy malo.
Ahora mismo, me pregunto cuanto de mí hay en mi mismo. Y creo que tengo bastante que trabajar aún.
lunes, 25 de diciembre de 2023
jueves, 21 de diciembre de 2023
Niveles de juego
El otro día tuve una conversación muy interesante con un amigo. Hablabamos sobre aprender un juego y sobre la inversión emocional que haciamos en ello, cuando me salió una definición de "niveles de participación" en una partida. Sería algo así como esto
" En mi caso hay tres niveles. Uno es "juego". Hay partidas en las que no juego, sino que simplemente el otro juega y yo estoy ahí de espectador.
El siguiente nivel es "compito". Ese es cuando juego y además sé lo que hago. Que salga o no, pero al menos estoy en la partida.
El tercer nivel es "me divierto". Eso es cuando jugamos los dos, más o menos sabemos lo que hacemos (y si no, el otro echa un cable) y vemos la partida como el que ve una peli. Pasan cosas, hay emoción...
A veces el dado puede joderte y bajarte niveles. A veces llegas muy hecho polvo y juegas sin ganas o lo que pasa fuera de la mesa te jode el juego. Pero básicamente, si los dos estáis haciendo cosas y está guay, a mí me divierte
" Este es un tema que parece poco importante, pero no lo es. Los seres humanos necesitamos del ocio como una forma de reducir nuestros niveles de tensión, pero también como un metodo para adquirir nuevas habilidades, sean estas espaciales, matemáticas, sociales... nosotros jugamos para olvidar, pero también para aprender. Entrenamos cosas. Y el ocio debe ser algo positivo en nuestra vida, algo que no nos sume frustración sino que la reduzca. Ha habido días, semanas y meses en las que no me he divertido. Y si no me divierto, ¿para qué hago esto?
" En mi caso hay tres niveles. Uno es "juego". Hay partidas en las que no juego, sino que simplemente el otro juega y yo estoy ahí de espectador.
El siguiente nivel es "compito". Ese es cuando juego y además sé lo que hago. Que salga o no, pero al menos estoy en la partida.
El tercer nivel es "me divierto". Eso es cuando jugamos los dos, más o menos sabemos lo que hacemos (y si no, el otro echa un cable) y vemos la partida como el que ve una peli. Pasan cosas, hay emoción...
A veces el dado puede joderte y bajarte niveles. A veces llegas muy hecho polvo y juegas sin ganas o lo que pasa fuera de la mesa te jode el juego. Pero básicamente, si los dos estáis haciendo cosas y está guay, a mí me divierte
" Este es un tema que parece poco importante, pero no lo es. Los seres humanos necesitamos del ocio como una forma de reducir nuestros niveles de tensión, pero también como un metodo para adquirir nuevas habilidades, sean estas espaciales, matemáticas, sociales... nosotros jugamos para olvidar, pero también para aprender. Entrenamos cosas. Y el ocio debe ser algo positivo en nuestra vida, algo que no nos sume frustración sino que la reduzca. Ha habido días, semanas y meses en las que no me he divertido. Y si no me divierto, ¿para qué hago esto?
domingo, 17 de diciembre de 2023
Voto de clausura
Y ahora, para contradecir totalmente lo que acabo de escribir, quiero reflexionar sobre otro fenomeno muy curioso. El voto de clausura social. O la promesa de exclusividad. No sé si es tanto un efecto secundario del capitalismo, un poso de un período arcaíco o un romanticismo perverso, así que me abstendré de filosofar sobre sus origenes. Pero me resulta muy curioso, en tanto y en cuanto no creo que aporte nada positivo pero está sumamente extendido.
¿A qué me refiero con voto de clausura social? A esas personas que, una vez se echan pareja, dejan de tener amigos del sexo de su pareja. A veces por "respeto", a veces porque "no me siento cómoda", a veces porque exigen reciprocidad de la otra parte (con lo que tenemos voto de clausura multiple, dos por uno) y a veces por razones más peregrinas. Es una práctica que yo considero bastante enfermiza, porque habla de complejos, inseguridad, necesidad de control... etc. Pero mi opinión no tiene que ver con la realidad; hay muchísima gente que está comoda así. ¿Qué puedo decir? Yo no como queso, no soy quién para juzgar a nadie.
No obstante lo cual, me molesta. Me molesta porque limita un bien tan en demanda hoy en día como son las interacciones sociales pero, sobre todo, me molesta porque es un desperdicio terrible. No aporta nada positivo a cambio de perder algo muy valioso. Aquel que cree que, al no hablar con mujeres, va a permanecer fiel a la suya es como el que cree que prohibiendo el alcohol la gente dejará de beber. No funciona. Además, te priva del contraste y contexto necesario para comprender lo afortunado que eres en tu elección y, a la vez, te priva de la libertad de dicha elección. Porque una pareja no debe ser una carcel a la que nos metemos voluntariamente, sino un espacio compartido donde nos sentimos bien y crecemos. Donde aceptamos desafios que de otra manera no lo haríamos a cambio de la recompensa que supone crecer dentro de de la relación.
Y eso, queridos amigos, no tiene nada que ver con no hablar con otra gente o tener amigos. Ya bastantes pocas conexiones "reales" hay, como para encima quitarnos las que nos aportan algo.
¿A qué me refiero con voto de clausura social? A esas personas que, una vez se echan pareja, dejan de tener amigos del sexo de su pareja. A veces por "respeto", a veces porque "no me siento cómoda", a veces porque exigen reciprocidad de la otra parte (con lo que tenemos voto de clausura multiple, dos por uno) y a veces por razones más peregrinas. Es una práctica que yo considero bastante enfermiza, porque habla de complejos, inseguridad, necesidad de control... etc. Pero mi opinión no tiene que ver con la realidad; hay muchísima gente que está comoda así. ¿Qué puedo decir? Yo no como queso, no soy quién para juzgar a nadie.
No obstante lo cual, me molesta. Me molesta porque limita un bien tan en demanda hoy en día como son las interacciones sociales pero, sobre todo, me molesta porque es un desperdicio terrible. No aporta nada positivo a cambio de perder algo muy valioso. Aquel que cree que, al no hablar con mujeres, va a permanecer fiel a la suya es como el que cree que prohibiendo el alcohol la gente dejará de beber. No funciona. Además, te priva del contraste y contexto necesario para comprender lo afortunado que eres en tu elección y, a la vez, te priva de la libertad de dicha elección. Porque una pareja no debe ser una carcel a la que nos metemos voluntariamente, sino un espacio compartido donde nos sentimos bien y crecemos. Donde aceptamos desafios que de otra manera no lo haríamos a cambio de la recompensa que supone crecer dentro de de la relación.
Y eso, queridos amigos, no tiene nada que ver con no hablar con otra gente o tener amigos. Ya bastantes pocas conexiones "reales" hay, como para encima quitarnos las que nos aportan algo.
Uso utilitario de la gente
Creo que nada habla más de nuestra época y nuestro ritmo de vida, que la forma en que se enfocan las relaciones personales.
Partiendo de la base de que siempre han existido aprovechados, personas interesadas y que en cualquier grupo social siempre existen relaciones de dominación y abuso, la democratización de nuestra sociedad en teoría ha conducido a que todos seamos iguales. Es decir, partiendo de la base de que la igualdad total es un absurdo (como todo absoluto), ya NO existen estamentos sociales que limiten nuestras relaciones personales. O dicho en roman palatino, no existe impedimento legal a que te lies con la hija del señor del castillo.
Y sin embargo, el capitalismo ha traído una serie de efectos secundarios como es el del uso de las relaciones personales. Es lo mismo de siempre, pero matizado. Así que por un lado tenemos a gente que te utiliza para un fin, sea económico, social o profesional. Que es algo que también ha existido siempre. Y por otro lado, tenemos un fenomeno muy curioso de nuestra época, que es el que te utiliza para tener interacción social.
Otro signo de nuestros tiempos es ese, la soledad derivada de la hiperconectividad. Dado que tienes que estar siempre disponible, no tienes tiempo de reflexión. Al carecer de ese tiempo, vives acelerado... pero no saboreas las cosas. Por tanto, estableces una docena de interacciones sociales al día... con trabajo, con compromisos, con... con cuestiones que no te planteas si son tuyas o no. Simplemente sigues. Y un día, te paras y estas solo. ¿Como lo arreglas?
Tinder de amigos. Llamas a esa persona con la que tienes una relación totalmente superficial y quedáis para... quedar. Porque te da miedo estar solo. Porque quieres "desbloquear" puntos de actividad social. Porque necesitas justificarte a ti mismo que no todo es trabajo. Y acabas tu "actividad" y vuelves a tu rutina, satisfecho o eso crees, hasta la próxima vez. Olvidandote de que, al otro lado, hay una persona que quizás también tenga inquietudes, pensamientos, emociones y una complejidad humana más allá de la de ser un desahogo para tu soledad. Tinder.
Realmente, no debería ser tan dificil tener una vida social sana. Ahora mismo hay gurus que te explican como comer, como hacer ejercicio, como dormir... maldita sea, hay guias sobre todo. Pero nadie se para y dice "oye, que tener un rato con alguien que significa algo para ti, con quién compartís cosas, abriendo tu alma al otro y dejando que el otro se asome a la tuya... eso hace falta". Pero no. Porque eso es muy difcil de "monetizar", que es otro termino muy de nuestra época.
El uso utilitario de la gente es la consecuencia natural de nuestro egoísmo. Y estaría bastante guay que nos lo hicieramos mirar.
Decía Voltaire: "Solo entre gente de bien puede existir la amistad, ya que la gente perversa solo tiene cómplices; la gente interesada, tiene socios; la gente política, tiene partidarios; la gente de realeza tiene cortesanos; únicamente la gente buena, tiene amigos."
Partiendo de la base de que siempre han existido aprovechados, personas interesadas y que en cualquier grupo social siempre existen relaciones de dominación y abuso, la democratización de nuestra sociedad en teoría ha conducido a que todos seamos iguales. Es decir, partiendo de la base de que la igualdad total es un absurdo (como todo absoluto), ya NO existen estamentos sociales que limiten nuestras relaciones personales. O dicho en roman palatino, no existe impedimento legal a que te lies con la hija del señor del castillo.
Y sin embargo, el capitalismo ha traído una serie de efectos secundarios como es el del uso de las relaciones personales. Es lo mismo de siempre, pero matizado. Así que por un lado tenemos a gente que te utiliza para un fin, sea económico, social o profesional. Que es algo que también ha existido siempre. Y por otro lado, tenemos un fenomeno muy curioso de nuestra época, que es el que te utiliza para tener interacción social.
Otro signo de nuestros tiempos es ese, la soledad derivada de la hiperconectividad. Dado que tienes que estar siempre disponible, no tienes tiempo de reflexión. Al carecer de ese tiempo, vives acelerado... pero no saboreas las cosas. Por tanto, estableces una docena de interacciones sociales al día... con trabajo, con compromisos, con... con cuestiones que no te planteas si son tuyas o no. Simplemente sigues. Y un día, te paras y estas solo. ¿Como lo arreglas?
Tinder de amigos. Llamas a esa persona con la que tienes una relación totalmente superficial y quedáis para... quedar. Porque te da miedo estar solo. Porque quieres "desbloquear" puntos de actividad social. Porque necesitas justificarte a ti mismo que no todo es trabajo. Y acabas tu "actividad" y vuelves a tu rutina, satisfecho o eso crees, hasta la próxima vez. Olvidandote de que, al otro lado, hay una persona que quizás también tenga inquietudes, pensamientos, emociones y una complejidad humana más allá de la de ser un desahogo para tu soledad. Tinder.
Realmente, no debería ser tan dificil tener una vida social sana. Ahora mismo hay gurus que te explican como comer, como hacer ejercicio, como dormir... maldita sea, hay guias sobre todo. Pero nadie se para y dice "oye, que tener un rato con alguien que significa algo para ti, con quién compartís cosas, abriendo tu alma al otro y dejando que el otro se asome a la tuya... eso hace falta". Pero no. Porque eso es muy difcil de "monetizar", que es otro termino muy de nuestra época.
El uso utilitario de la gente es la consecuencia natural de nuestro egoísmo. Y estaría bastante guay que nos lo hicieramos mirar.
Decía Voltaire: "Solo entre gente de bien puede existir la amistad, ya que la gente perversa solo tiene cómplices; la gente interesada, tiene socios; la gente política, tiene partidarios; la gente de realeza tiene cortesanos; únicamente la gente buena, tiene amigos."
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