martes, 12 de agosto de 2025

Gente de Infinity

No soy demasiado dado a escribir sobre estas cosas porque... bueno, porque realmente no me pasan. Pero el otro día me pasó una cosa curiosa, que enlazó con una conversación "semi permanente" que tengo con Marc británico, acerca del tipo de gente que juega a determinado tipo de juegos. El otro día hablaban en un chat sobre jugadores de Infinity, que es un juego de miniaturas de ciencia ficción MUY de nicho (dentro de los juegos de miniaturas, que ya es un nicho) y comentaba que, según mi parienta, los jugadores de Infinity "al menos parece que tienen pareja y usan desodorante. Y quizás gato".
Lo comenté en un canal de Discord, precisamente de jugadores de Infinity, y alguien me dijo que los jugadores de Infinity se dividen en cuatro grandes grupos:
- Padres de familia
- Sexualidad no binaria
- Neurodivergentes
- (no me acuerdo, cuando lo encuentre lo pongo)

Curiosamente, esta definición es bastante exacta. Pero eso serían carácteristicas sociales. Lo curioso de los jugadores de Infinity es que, probablemente porque es un juego intelectualmente muy desafiante y con una estética y un entorno muy concreto, atrae a gente de determinados perfiles. Recuerdo un torneo en el cual a la gente le sorprendía mi profesión, y comenté en broma que claro, porque casi todos los jugadores eran informáticos, economistas o alguna zona de interacción entre ellos (data analyst es uno que se me viene a la cabeza). De la misma forma que hay mucho militar que su hobby es el deporte, porque es una actividad contigua a la que realiza profesionalmente, Infinity es un juego que atrae a un determinado perfil de persona. Hablando sobre videojuegos, el otro día comentaba con un conocido que, la mentalidad del tipo que elige encontrar todas las formas de pasarse el Dark Souls 3 de la forma más complicada posible, es la misma mentalidad del tío que hace rutas de escalada, o paracaidisimo, o alguna otra forma de desafiarse a sí mismo. Es un rasgo de carácter y de personalidad.
Así que, curiosamente, creo que el perfil de jugador de Infinity es un perfil en el que yo me siento muy comodo. Ayer por la noche me asomé a un chat a ver de que estaban hablando. El tema era "adaptación animal" y porqué los osos desplazan a los grandes felinos como depredadores de éxito en su entorno. En un canal de juegos de mesa. A continuación se pasó a hablar de videojuegos tácticos, de gestión de empresas, de choque generacional y expectativas de liderazgo, de lenguaje y trauma y cortisol y endorfinas, del éxito o fracaso de especies animales y de las consecuencias del cambio climático. Y todo esto, mientras la gente hacía bromas absurdas sobre si "tocar hierba/no tocar hierba" se puede convalidad con arena o no y si Escocia se independizará. En un mundo donde todos nos ofendemos y todo está mal es... refrescante. Sumamente refrescante. Y espero que siga habiendo humor absurdo, faltas de respeto, conversaciones extremadamente inteligentes e interesantes y referencias frikis que me permitan seguir aprendiendo.
No creo que este sea mi sitio. Pero que es una forma de identificar a gente que encaja en este momento de mi vida, como podría haber sido cuando era un heavy adolescente... pues quizás sí. Quizás, los que fuimos rebotando de un sitio a otro durante decadas, hemos acabado encontrando una etiqueta donde sentarnos a hablar de lo que nos gusta. Y quizás eso esté bien.
O quizás no. Y solo sea un maldito juego de miniaturas.

viernes, 8 de agosto de 2025

Todos queremos ser el guitarra solista

Tengo la impresión de que debe ser un efecto secundario de las redes sociales, pero de un tiempo a esta parte me doy cuenta de que, cada vez más, nos cuesta ceder y aceptar que, no, el plan no se construye a nuestra medida. Que cuando quedamos con gente para realizar una actividad social... esa actividad es social. Y que hay que ponerse de acuerdo.
¿A qué viene esto? Hace unos meses quedamos con una pareja que, aprovecharon que quedaban con alguien, para jugar a un juego de mesa que querían estrenar. Lo habían comprado porque es de esas cosas que se hacen "con otras parejas", pero no las tenían. Así que nosotros aparecimos, cubrimos el rol, check. Otra cosa lista.
Ahora resulta que hemos invitado a alguien y mi mejor mitad está conspirando para hacer una barbacoa. Porque es su gran frustración desde hace años; quiere hacer una barbacoa. Y al final tener invitados es simplemente una excusa para eso. Como el niño al que le regalan algo por reyes y se lo enseña a todos los que vienen, pues así parece que estamos viviendo todos. Con demasiados juguetes y demasiados pocos amigos con los que compartirlos.
¿Qué estoy un poco cínico? Puede ser. Creo que he conseguido superar ese nivel, y en mi arrogancia me permito mirar hacía atrás al otro lado del valle. Yo ya no tengo juguetes que enseñarle a nadie. Sinceramente, no creo que a nadie le interesen mis juguetes. Me da igual sentarme en el asiento del copiloto y, simplemente, dejar que otros disfruten de los planes que les hace tanta ilusión organizar. Yo puedo estar allí. En cierto sentido, es más relajado, me elimina de la tensión de intentar vivir, de intentar disfrutar. Pero para mí es muy fácil; yo siempre quise o toqué el bajo. No tengo problema en ser un elemento de apoyo.
Pero no puedo dejar de sorprenderme y preguntarme, en este mundo en el que todos queremos hablar... ¿quién va a sentarse a escuchar?