sábado, 25 de noviembre de 2017

¿Eres lo que haces o haces lo que eres?


El otro día andaba reflexionando sobre este tema. ¿En qué momento lo que hacemos condiciona nuestro carácter? Y... ¿como podemos alcanzar la felicidad? ¿Debemos elegir una profesión que se nos dé bien o una profesión que nos desafíe? Llevo unos días muy malos en el trabajo, porque entre otras cosas estoy haciendo algo que no me gusta y por tanto no se me da bien. ¿Cual es la relación entre que algo nos guste y se nos dé bien?

Hace mucho tiempo, elegí mi profesión casi de casualidad. Y aún estoy buscando. Ya el otro día escribí que, cuando me presento, no digo "hago..." sino "soy...". Y además soy algo muy concreto. Quería serlo y lo he conseguido y me parece muy importante. Es un éxito personal enorme. Recuerdo hace diez años que yo miraba a determinada posición y decía "yo quiero llegar a ser eso". Y lo he sido. Ahora en cierto sentido tengo que plantearme otros objetivos... porque no vale con parar. Mientras uno se siga moviendo sigue teniendo ambiciones. Eso es lo que nos define. Ahora bien, las ambiciones deben ser realistas. Deben poder satisfacernos y cubrir nuestros objetivos vitales. Es decir, empezamos haciendo y acabamos siendo.
Esa ha sido mi solución y no me va mal. Entiendo que otra gente puede tener otras. De hecho, imagino que la inmensa mayoría de la gente lo hará al revés. Pero me parece muy poco eficaz, entender que por ponerte un traje, una chapa, recibir un título... pasas a ser algo. No funciona así. La identidad es fluida y constante y está sometida a cambios y presiones. Me gusta pensar que nunca soy cien por cien algo sino que soy varias cosas a la vez. Y esas cosas, las define lo que hago.

¿Qué pensáis sobre esto?

No hay comentarios:

Publicar un comentario