martes, 5 de junio de 2018
Una vida en dos velocidades
Hasta ahora mi vida se dividía en dos periodos; rutina y ocio. En el periodo de ocio, viajaba, conocía gente, hacía cosas. Expandía. En el periodo de rutina me recuperaba, descansaba, entrenaba, preparaba, ahorraba. Un periodo equivalía vagamente al otro y me iba organizando como buenamente podía.
Ahora todo ha cambiado. Ha cambiado desde hace unas semanas o meses y me cuesta encontrar el ritmo. Y sin embargo, me encanta. El cambio es para mejor y lo siento. Simplemente tengo que empezar a recortar actividades o distribuir el tiempo de otra manera. Me imagino que debe ser como esa gente que conozco que tiene hijos y le falta vida, pero está encantado.
De todas formas es un periodo de transición. Pronto vienen nuevos desafíos y cuestiones. Hay que aprender y adaptarse, hay que entender lo nuevo. Y disfrutarlo. Con películas y series y conversaciones y comida y momentos.
A veces, la tensión se acumula hasta que parece que va a explotar. Y ese es el momento de relajarse, dejar que todo fluya y compartir. No es tan difícil. Simplemente hay que entender que es otro ciclo. Y cuidarse. En todos los niveles, cuidarse uno y cuidar a los que tenemos cerca.
Hay que aprender como funciona esta nueva vida. Pero seguro que merece la pena.
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