martes, 29 de enero de 2019

Malefica, o el cambio de paradigma


Hoy venía conduciendo, intentando no quedarme dormido, y pensaba en la película de Malefica. Intentaba encontrarle claves de mensaje, resumiendola. No recordaba mucho el argumento, así que tiré de Wikipedia para reencontrarmela. 
Básicamente, la historia de Maléfica cuenta como un hada conoce a un chico cuando son adolescentes. El chico es ambicioso y se vale de tretas y engaños para llegar a ser rey, traicionando a Maléfica en el proceso. Más adelante tiene una hija y el hada la maldice, pero luego se arrepiente, se hacen super amigas y el que termina siendo vencido y eliminado es el padre.

En la historia original, la bella durmiente era maldita por el hada, que se había camelado a su padre, porque tenía envidia de su belleza. Y finalmente, una vez la princesa encuentra el amor, se descubre lo mala que es el hada y la echan.

Lo curioso es que, aunque la primera vez que ví "Malefica" me encantó porque me pareció una historia más adulta y seria, más coherente, mirandolo retrospectivamente me doy cuenta de que tenemos un conflicto de mensaje aquí. En la historia original, se critica la vanidad y la envidia y se establece, de forma muy ingenua, el triunfo de la honestidad y la pureza. El hada engañó al padre, una mujer mala, y por ello es castigada. 
Pero en Maléfica el malo es el padre. Que además es malo porque es ambicioso. El mensaje que da es de un hembrismo preocupante; así que yo recuerde, en toda la peli el único personaje masculino "positivo" es el cuervo, que además es neutro. Se entiende como natural que, ante la preocupación del padre por proteger a su hija, una tutora femenina la adopte, críe y vuelva contra sus progenitores. 
Estaba pensando en eso y dándome cuenta de dos cosas.
Se me está yendo la cabeza
Pocas veces los mensajes son inocentes. 

domingo, 27 de enero de 2019

Tremenda ingenieria social


Hoy me ha aparecido en el correo un anuncio de estos de "russian lovers" (imagino que habrá lovers de cada color, pero a mí me salió este). Siempre que veo ese tipo de cosas, desde mi plinto de superioridad moral basado en que me hago cinco dominadas, pienso: "Y la gente cae en esto". Es como cuando Mar me contaba que había gente que pagaba por ver a una chica desnudarse por webcam, y a ella le daba lastima ese tipo de gente.
Yo no lo pienso tanto. O no me implico tanto. Mi firewall de empatia sigue funcionando, pero por un lado pienso en la gente que gana dinero con eso. Es como el negocio de las "novias ucranianas" del que hablabamos Ira y yo. Que sucio. Cuanto daño. Y al fin y al cabo sirve para construirte un perfil de una persona. Para aquellos que realmente quieran saber sobre alguien (google vive de vender anuncios personalizados), es muy fácil. Y determinadas emociones venden muy bien. La soledad la tristeza... son estados en los que somos frágiles, en el que buscamos una redención. Alguien sin escrupulos puede aprovecharse. 
La verdad que me dejó pensando esa pagina. Pero como mi barometro de autoestima interno sigue vigilante, no me confío. Espero no verme tan solo o tan triste que me exponga a una situación así. Pero nunca se sabe. Los plintos de superioridad moral están para ser derribados, como todos los límites que nos podemos poner en un momento dado. 
Vamos a querernos. Vamos a hacer por estar bien. 

Speak no evil

Say no evil... speak no evil... think no evil... do no evil...

Había una canción de Demons and Wizards que decía esto. Es importante. Hay que tener presente que no sabemos la reacción de la persona que tenemos delante, así que muchas veces hablamos con toda naturalidad y... bueno, ofendemos. Lastimamos. Hacemos daño. Es mejor tener cuidado y pensar las cosas.
Y si nos equivocamos, rectificar. Disculparse e intentar arreglarlo. Compensar. Muchas veces esperamos de los demás cosas que nosotros no estamos dispuestos a dar y eso no es justo. Hay que saber perdonar a los demás pero, sobre todo, saber perdonarnos. Hay que cerrar cosas.

Gente que juzga


Ayer me encontré una situación curiosa. Estaba todo el mundo con el tema del niño este que se cayó de un pozo y murió. Llevo un par de semanas, entre el trabajo y recuperar mi vida, en las cuales apenas tengo tiempo para nada. No leo las noticias ni me informo de nada. Y esta historia me ha pasado un poco por debajo del radar.
Así que mi reacción, ajeno a toda la carga emocional de la historia, fue la de "no quiero ser un insensible pero... ¿y a mí qué?".
Reconozco que fue bastante brutal y bastante insensible. Pero yo sabía lo que me hacía. Porque la reacción, por parte de mi colega que es un tío paciente, fue elegante. "En algunas cosas no estamos de acuerdo". Y fue buena. Otra persona me habría crucificado. Y probablemente lo estén haciendo en algún sitio, seguro. Quizás incluso ud que lee esto, si es que aún hay alguien que lo lea.

No quiero ser mala persona. Pero la forma en que nos vemos sometidos a bombardeos emocionales y a manipulación me ofende. Me resulta insultante. ¿Por qué tengo que emocionarme con lo que los medios y la sociedad dicen que lo haga? ¿Donde está mi libertad de elección o mi criterio personal? Existen determinadas cuestiones que son propias del espíritu colectivo. Pero los medios de comunicación establecen una barrera de proximidad. Cuando Arslan murió, sacudió al mundo porque era alguien con quién podíamos sentirnos identificados. El tribalismo sigue funcionando muy fuerte en nuestros cerebros de primate. Así que nos muestran a un niño que puede morir y todos vemos a ese niño que conocemos y queremos.
Y ey, me parece bien. Pero también me parece bien la gente que no siente una implicación emocional con esta noticia. La presión de lo políticamente correcto y de los medios en general, metidos ya en tu vida a tope (no tengo Twitter ni maldita la gana que tengo) te obligan a tomar partido. El grado en el cual somos juzgados ya ha llegado a un punto de fanatismo. Y yo soy un don nadie, no me quiero imaginar la presión que debe soportar una figura pública, sometido al escrutinio de toda esa gente que no tiene nada mejor que hacer que decirles a los demás como tienen que vivir, sentir, pensar. Que cansado.


miércoles, 16 de enero de 2019

Una especie de vacaciones


Hoy venía de clase y pensaba para mí "esto son mini-vacaciones". Uno saca a la gente de su entorno, la pone a hacer otra cosa distinta, y le obliga a no poder concentrarse en otra cosa y la verdad que son casi vacaciones.
Claro que no son vacaciones, porque no desconectas ni te relajas. Pero sí es cierto que, muchas veces, estamos tan aprisionados en nuestra rutina que necesitamos salir para darnos cuenta de las cosas. Para valorarlas, apreciarlas. Para cogerlas con ganas. Estoy deseando volver a mi entorno y enfrentarme a mis nuevos desafíos. Y eso es, en parte, por haber pasado un tiempo en el que no podía hacerlo.

Tendrían que obligarnos a parar de vez en cuando.