domingo, 27 de enero de 2019

Tremenda ingenieria social


Hoy me ha aparecido en el correo un anuncio de estos de "russian lovers" (imagino que habrá lovers de cada color, pero a mí me salió este). Siempre que veo ese tipo de cosas, desde mi plinto de superioridad moral basado en que me hago cinco dominadas, pienso: "Y la gente cae en esto". Es como cuando Mar me contaba que había gente que pagaba por ver a una chica desnudarse por webcam, y a ella le daba lastima ese tipo de gente.
Yo no lo pienso tanto. O no me implico tanto. Mi firewall de empatia sigue funcionando, pero por un lado pienso en la gente que gana dinero con eso. Es como el negocio de las "novias ucranianas" del que hablabamos Ira y yo. Que sucio. Cuanto daño. Y al fin y al cabo sirve para construirte un perfil de una persona. Para aquellos que realmente quieran saber sobre alguien (google vive de vender anuncios personalizados), es muy fácil. Y determinadas emociones venden muy bien. La soledad la tristeza... son estados en los que somos frágiles, en el que buscamos una redención. Alguien sin escrupulos puede aprovecharse. 
La verdad que me dejó pensando esa pagina. Pero como mi barometro de autoestima interno sigue vigilante, no me confío. Espero no verme tan solo o tan triste que me exponga a una situación así. Pero nunca se sabe. Los plintos de superioridad moral están para ser derribados, como todos los límites que nos podemos poner en un momento dado. 
Vamos a querernos. Vamos a hacer por estar bien. 

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