miércoles, 22 de julio de 2020
Stand in the middle with you
Hay momentos en tu vida en que te paras, miras a tu alrededor y te preguntas que has conseguido en estos últimos meses, semanas, años. Lo que sea. Momentos en que buscas algo que justifique tu posición actual y que te hacen preguntarte como y cuando acabaste aquí.
Cada puerta que tomas, cierra otras que ya no puedes tomar.
Y hay un momento en que te preguntas si merece la pena. Incluso a Jesús, sus discípulos lo negaron. Aquel que esté libre de duda que tire la primera piedra. Y hay veces en que las cosas no van como deberían y no entiendes porqué, o entiendes que el porqué es algo que prefieres no saber. Porque va a doler. Porque puede que haya algo roto dentro de ti o en tu entorno que no puedes o no quieres arreglar y eso será terrible. La ignorancia es una excusa segura; una vez rasgado ese velo, la realidad tiene una cara muy fea.
Y sin embargo... no hay como esquivarlo. En algún momento vas a tener que pararte y mirarlo a la cara. Y esperemos que la respuesta que te dé no sea tan oscura como ahora mismo te la imaginas.
viernes, 3 de julio de 2020
Que difícil es llenar vacíos
Es curioso. Algunos pensamos que somos autosuficientes y que no necesitamos a nada ni a nadie. Otros, pensamos que tenemos vacíos que hay que rellenar y que la gente nos salvará de nosotros mismos. Y curiosamente, casi nadie somos totalmente una cosa o la otra.
A veces, tenemos heridas que hemos olvidado pero que se abren sin darnos cuenta. A veces, nos sentimos mal y no entendemos porqué.
A veces, nos olvidamos que también somos humanos. Que somos una mezcla de impulsos y carencias. Tenemos miedo a perder lo que somos y relajarnos, aunque sabemos que eso nos hace daño. Tenemos prisa por llegar a algún sitio y ser alguien, pensando que eso nos salvará. Tenemos dudas de equivocarnos y hacer lo que no debemos.
Ningún niño entiende porqué sus padres no están.
Y saber eso, curiosamente, no nos hace más débiles ni más frágiles. Cuando asumimos que vivimos solo una vez y que lo que no hagamos no existirá, perdemos peso. Somos más ágiles, más fuertes, más reales. Percibimos más. Decimos aquello que tememos quede sin decir y al demonio con las consecuencias. Dejamos atrás la preocupación, porque vemos las cosas en perspectiva y entendemos que, ese monstruo tan terrible, no es más que la sombra de una lampara.
Cuando somos libres somos más auténticos. Y solo podemos ser libres escuchándonos a nosotros mismos.
Así que sí. Es difícil llenar vacíos, pero es más difícil vivir sin saber que los tenemos y preguntándonos por donde se nos escapa el agua, el aire. La vida.
Hoy es un día para celebrar. Es viernes. Que se note.
En la noche te visitan los futuros
En la noche te visitan los futuros entrevistos. En la cama, mientras abajo la gente sigue con su vida y los coches pasan, las preguntas circulan por tu mente a toda velocidad. ¿Y si en vez de hacer esto hubieras hecho lo otro? ¿Y si esto que planeas no te sale? ¿Y si...?
En esos momentos te sientes perdido. Y te preguntas por todo. Quizás no estás donde quieres estar. Quizás no eres quien quieres ser. Decía Milan Kundera que la vida es una obra de teatro sin ensayos quizás citando a Shakespeare, pero sabes que cuando suene el despertador show must go on y tendrás que ponerte otra vez tus botas de ti mismo. Y de repente, te da un miedo atroz afrontar otro día sin saber que traerá.
Relájate. Inspira. Espira. Deja que el miedo pase a través de ti y, cuando el miedo se haya ido, solo quedarás tu. Mira tus opciones. Repasa los pasos que has hecho hasta llegar aquí. ¿Hay alguno que quieras y puedas cambiar? Hazlo. ¿No lo hay? Continua. Mira el camino que llevas y a donde te lleva y, si no es a donde quieres ir, párate. Mira a tu alrededor. Seguro que hay cosas que te ayudan a responder las preguntas que te atacan.
Deja fuera el ruido. Que nadie te diga lo que tienes que pensar o ser. Tampoco quieras pensar o ser nadie más que tu mismo, con tus defectos y virtudes. La vida te ha dado muchísimas herramientas para desarrollarte y ser la mejor versión posible de ti misma.
¿Gruñes? ¿Te parece positivismo absurdo? Un paraguas es un objeto absurdo hasta que empieza a llover. No desprecies nada que pueda ayudarte; cálmate. Ese ruido desbocado que escuchas es tu corazón.
Sin darte cuenta te has quedado dormido. Te despiertas con un sabor incomodo en el paladar. Recuerdos. Gente de tu pasado y de un futuro que ya no existe. Cada puerta por la que entras deja atrás otro montón de puertas por las que no entrarás y ahora, mirando a tu alrededor, notas algo que parece una cadena en tu cuello. ¿Por qué me he metido en esto?
Porque querías. Y porque quieres. Porque cuando te has parado a analizarlo, resulta que merece la pena y es algo bonito. Y aunque hay días malos, este camino no es un castigo que te ha caído sino una decisión consciente tuya. Miras tus botas de ti mismo y de repente no te parecen tan grandes ni tan pesadas y te das cuenta de que puedes.
Pero antes, una pausa. Entrenamiento. Ducha. Afeitarse. Que el día no te vea con mala cara, ponte tu sonrisa de salir a pasear. Guarda los cuchillos debajo, porque no todo el mundo entiende una caricia como una invitación y muchos creerán que eres una victima. Sorprendeles. Disfruta de tu té, disfruta de tu tiempo. Disfruta el ahora.
Y antes de salir, mira atrás. La cama hecha y el hogar, ese que te has hecho a ti mismo, tu cueva donde refugiarte y a donde volver. Y tu puerto base desde el que salir a navegar, a ver que hay más allá del horizonte. Repasa tus objetivos y comprueba que todo va como quieres. ¿Un tropezón? A veces pasa. Jesucristo eligió a sus discípulos y uno le traicionó y otro renegó de él. ¿Qué hay de malo en equivocarse? Perdónate a ti mismo. Y mira a la cara a esos futuros que vienen a visitarte y entiende porqué atravesaste esta puerta y no ninguna de las otras quince, y porqué ahora atraviesas esta y no otra.
Tu ocupas tus botas. Que se note.
P.S: Dedicado a mi mejor parte.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)