viernes, 3 de julio de 2020

Que difícil es llenar vacíos


Es curioso. Algunos pensamos que somos autosuficientes y que no necesitamos a nada ni a nadie. Otros, pensamos que tenemos vacíos que hay que rellenar y que la gente nos salvará de nosotros mismos. Y curiosamente, casi nadie somos totalmente una cosa o la otra.
A veces, tenemos heridas que hemos olvidado pero que se abren sin darnos cuenta. A veces, nos sentimos mal y no entendemos porqué.
A veces, nos olvidamos que también somos humanos. Que somos una mezcla de impulsos y carencias. Tenemos miedo a perder lo que somos y relajarnos, aunque sabemos que eso nos hace daño. Tenemos prisa por llegar a algún sitio y ser alguien, pensando que eso nos salvará. Tenemos dudas de equivocarnos y hacer lo que no debemos.
Ningún niño entiende porqué sus padres no están.
Y saber eso, curiosamente, no nos hace más débiles ni más frágiles. Cuando asumimos que vivimos solo una vez y que lo que no hagamos no existirá, perdemos peso. Somos más ágiles, más fuertes, más reales. Percibimos más. Decimos aquello que tememos quede sin decir y al demonio con las consecuencias. Dejamos atrás la preocupación, porque vemos las cosas en perspectiva y entendemos que, ese monstruo tan terrible, no es más que la sombra de una lampara.
Cuando somos libres somos más auténticos. Y solo podemos ser libres escuchándonos a nosotros mismos.
Así que sí. Es difícil llenar vacíos, pero es más difícil vivir sin saber que los tenemos y preguntándonos por donde se nos escapa el agua, el aire. La vida.
Hoy es un día para celebrar. Es viernes. Que se note.

No hay comentarios:

Publicar un comentario