jueves, 15 de abril de 2021

Cuando se deja ir

El otro día estaba repasando mi perfil de Facebook y planteandome... ¿cuanto tiempo hace que no hablo con X o con Y? Y a la vez... ¿en qué momento dejó de importarme la vida de estas personas? En cierto sentido, es complicado entender el aspecto de los vínculos. En este mundo digital, convivimos con personas a diario y a la vez, compartimos en digital con otras. Muchas de estas relaciones se encienden a toda velocidad y se apagan con la misma. A alguien a quién ayer no conocías hoy le estás contando cosas muy personales, pero dentro de una semana no recordarás como se llama. Es una especie de "one night stand" emocional, que va muy al hilo de nuestra vida, donde en una semana vemos tres temporadas de una serie que luego olvidaremos. Tenemos mucha prisa. Tenemos mucha incertidumbre. Tenemos mucho miedo. Y en cierto sentido, cuando estamos bien queremos compartir ese bienestar. Queremos que llegue a todas partes. Y no es más que nuestro complejo de salvador extendiendose, nuestras ganas de hacer algo, lo que sea, que termine en una recompensa. En un abrazo, un piropo, una admiración. En sentirnos apreciados. Pero a veces, hay que establecer límites. A nosotros mismos. Saber que podemos hacer y que no, que ayuda es requerida y cual simplemente existe para satisfacer nuestro ego. No somos islas en el mundo. Debemos respeto y aprecio a aquellos con los que tratamos, y lo debemos en forma adecuada. Aún estoy aprendiendo. Pero espero conseguirlo e irlo haciendo mejor.

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