miércoles, 9 de noviembre de 2022

Cabalgando la ola de estrés

Este lunes peté. Son cosas que pasan. A veces, se acumula un montón de cosas y no eres capaz de darle salida. Hay días. Llevo un par de semanas de mucho estrés, de problemas personales, familiares... económicos gracias a Dios no. Emocionales. He estado intentando conseguir un nuevo trabajo, el mío es una apisonadora, mi mujer se fue de viaje a un sitio complicado. He pasado miedo, soledad y tristeza. He tenido encuentros muy desagradables con amigos, he "digerido" cosas que llevaba meses tragandome y era incapaz de meterles mano. He abierto el baúl de mi casa y he ido sacando más cosas para vender, más trozos de mí que se van a la calle. Recalcitrantemente, que es lo peor. Hay un momento en que asumes que tu vida no te pertenece y que simplemente estás haciendo lo mejor que puedes con tus circunstancias presentes. Y eso no está mal. Hay que entender que a veces, la iniciativa es nuestra pero otras veces nos toca defender.
Pero el lunes peté. Se juntaron demasiadas cosas. Me había pasado días y semanas apoyando gente y no recibiendo apoyo. Mis baterias estaban muy bajas y las cosas que me permiten recargarlas, no funcionaban. Y saltaron un par de asuntos más de los que era capaz de procesar y me vine abajo. Fisica y emocionalmente.
No pasa nada. Es una señal de alarma del cuerpo, un aviso de que tienes que replantearte cosas. Los cinco aspectos básicos: trabajo, pareja, amigos, familia y espacio personal. Como equilibrar deseos y frustraciones, como entender en que situación estoy en cada uno de esos aspectos y en que situación quiero estar. Replantearse el avance. Asumir que no controlo. Y de repente, bueno, las cosas van saliendo. No tienen que salir ahora. Ni mañana. Simplemente uno tiene que ver el cuadro general, después de dar un paso atrás, y darse cuenta de que está muy bien.
Hay determinados compromisos que elegimos porque entendemos que son lo mejor más adelante. Un trabajo que sabemos que es muy duro pero que luego tendrá su recompensa... un piso que es pequeño pero que está cerca del trabajo... parte del proceso de aceptación es dejar de pensar en "lo que queremos que sea" y asumir lo que es. Una vez uno asume esa realidad, deja de querer cambiarla por cojones. Deja de hacerse violencia a uno mismo y a los que tiene cerca. Reinicia.
Hoy es festivo. Y va a ser un buen día. Mañana quizás también, o no. No lo sabremos hasta que nos tiremos a la piscina y lo comprobemos. Pero, ¿sabéis qué?
Quiero saberlo.

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