Escribo esto ahora porque mañana estaré de viaje y no tendré acceso a un ordenador.
Mañana va a hacer dos años que empezó la guerra de Ucrania. No guerra "en" Ucrania, porque eso suena a que es un fenomeno que sucede, como la lluvia o un terremoto. No. Es la guerra "de" Ucrania, porque el motivo central de esta guerra es la existencia misma de Ucrania.
Mañana hará dos años que Vladimir Vladimirovich Putin salió en la tele, diciendo que Ucrania es mentira. Que se la inventaron los comunistas, que la pusieron en un mapa para contentar a los enemigos de Rusia. Mañana, hará dos años, Putin dio la orden de que Ucrania dejara de existir.
Pero Ucrania existe. Ucrania sigue existiendo a pesar de siglos de desplazamientos, hambrunas, guerras. Ucrania sigue existiendo porque la gente de allí ha decidido que va a seguir existiendo. Y la gente decente del mundo, la gente buena que entiende que los ucranianos son de una determinada manera y que tienen derecho a serlo, está echando una mano como puede para que eso siga siendo así. Pero no nos engañemos. Quién está luchando, muriendo y sacrificandose por Ucrania son los ucranianos. Hayan nacido donde hayan nacido. Y otra cosa en la que no debemos engañarnos es que hace dos años Putin dijo que Ucrania no existía igual que, si pudiera, dentro de dos diría que los países bálticos o Polonia tampoco existieron. Porque borrar nombres de un mapa es algo que se puede hacer. Si te dejan.
Hace dos años, yo me senté con mi novia y le dije que, el hecho de que Ucrania existiera, dependía también de ella. Que ella tenía que extender su idioma, su cultura, su forma de ser. Que ella era Ucrania y tenía que representarla y hacerlo bien. Llevo dos años sentado al lado e intentando apoyar, en lo que puedo y sé.
¿Y sabéis qué? Tengo una suerte de pelotas. Porque yo no tengo ningún familiar muerto o herido. Porque yo no veo por la tele como bombardean los sitios donde he crecido o qué quiero. Porque yo no tengo que escuchar a ningún gilipollas negarle a mi país, a mi idioma, a mi cultura el derecho a existir. Porque yo no tengo que ver por la tele a nadie del país que está bombardeando al mío. Porque yo no tengo que aguantar a nadie decirme lo que tengo que hacer o como tengo que vivir o lo que tengo que pensar en una situación tan terrible.
Mañana voy a celebrarlo. Mañana voy a pasear, ver el sol y dar gracias a Dios porque Ucrania todavía existe. Y si conocéis a algún ucraniano, hacedme un favor. Decidle que felicidades, por seguir existiendo a pesar de que Rusia lleve siglos queriendo acabar con ellos. Y decidle que gracias, porque si la guerra no se extiende más allá de su país es porque ellos aguantan.
Slava Ukraini. Geroiam slava.
viernes, 23 de febrero de 2024
Entre la apatia y la frustración
Ayer por la mañana, camino del curro, tuve una revelación. Empecé a correr el lunes por la mañana y no había parado aún. Jueves. Por la mañana.
Y realmente, es una situación mental curiosa. Cuando se acumula el estrés en el trabajo y el horario es "flexible", además de cuando las distancias son respetables (cualquier cosa tarda minimo media hora en llegar), uno tiene dos opciones. Puede no querer hacer nada, con lo que cae en la apatia, desidia, depresión. O puede querer hacer "algo" y vivir frustrado, porque el hecho de que un metro llegue cinco minutos tarde pone en peligro la unica actividad que va a hacer hoy.
¿Suena raro? Claro que no. Millones de personas viven así en todo el mundo. En Madrid, la mayoría de la gente. Y se acostumbra a la dinámica B, de procesar la frustración y vivir dentro de los límites impuestos por el medio ambiente. Que no es, ni más ni menos, que como lleva el ser humano viviendo toda su existencia (mierda, hace temperatura bajo cero, me quedo en el refugio). Eso no tiene nada de particular. Pero conlleva una adaptación mental, claro.
En mi caso, llevo luchando con ello años. Y sigo sin conseguir adaptarme. Más por un defecto mío, de como diseño mi vida con mis "necesidades" y mis deseos que por el entorno. Que es el que es y al que, como decía Toño, yo le doy igual. Las calles no se van a volver más pequeñas, el tráfico y el ruido menor o la gente más educada porque yo lo quiera. Eso, simplemente, no va a pasar. Pero como leí esta mañana, "que pasa cuando te quedas sin "es lo que hay"...".
Simplemente era una reflexión. Hoy es viernes y tengo descanso. Y voy a aprovecharlo a tope. Pero me resultó curioso eso ayer.
Y realmente, es una situación mental curiosa. Cuando se acumula el estrés en el trabajo y el horario es "flexible", además de cuando las distancias son respetables (cualquier cosa tarda minimo media hora en llegar), uno tiene dos opciones. Puede no querer hacer nada, con lo que cae en la apatia, desidia, depresión. O puede querer hacer "algo" y vivir frustrado, porque el hecho de que un metro llegue cinco minutos tarde pone en peligro la unica actividad que va a hacer hoy.
¿Suena raro? Claro que no. Millones de personas viven así en todo el mundo. En Madrid, la mayoría de la gente. Y se acostumbra a la dinámica B, de procesar la frustración y vivir dentro de los límites impuestos por el medio ambiente. Que no es, ni más ni menos, que como lleva el ser humano viviendo toda su existencia (mierda, hace temperatura bajo cero, me quedo en el refugio). Eso no tiene nada de particular. Pero conlleva una adaptación mental, claro.
En mi caso, llevo luchando con ello años. Y sigo sin conseguir adaptarme. Más por un defecto mío, de como diseño mi vida con mis "necesidades" y mis deseos que por el entorno. Que es el que es y al que, como decía Toño, yo le doy igual. Las calles no se van a volver más pequeñas, el tráfico y el ruido menor o la gente más educada porque yo lo quiera. Eso, simplemente, no va a pasar. Pero como leí esta mañana, "que pasa cuando te quedas sin "es lo que hay"...".
Simplemente era una reflexión. Hoy es viernes y tengo descanso. Y voy a aprovecharlo a tope. Pero me resultó curioso eso ayer.
sábado, 17 de febrero de 2024
El lenguaje del abuso
La semana pasada superé una barrera de estrés e hice algo que no me gusta en absoluto. Le hablé mal a un compañero, faltandole al respeto.
Supongo que para la mayoría de nosotros es algo normal. Pero para mi no. Madrid se me ha metido debajo de la piel y me están pasando cosas que antes no me pasaban. Me aburre ver gente y quiero estar solo. Me falta tiempo para todo. Y lo último, le he faltado al respeto a un compañero.
Lo curioso es que he visto clara la evolución. Como dicen, antes de llover chispea. El primer paso hacia la falta de respeto es deshumanizar al otro. O hablar de él mal con otra gente. Yo siempre he sido totalmente contrario de quejarme de alguien con terceras personas, porque no sirve para nada. Si tienes un problema con alguien, hablalo con él. Pero cuando lo hablas con terceros... en cierto sentido, estás dando el primer paso para faltar al respeto. Estas dandole voz al insulto a esa persona, aunque aún no te atreves a hacerlo delante suya.
El siguiente paso es el silencio. Cuando dejas de tratarlo como a tu igual y empiezas a tratarlo como alguien diferente. Todo son evoluciones hacia la deshumanización para justificar algo que sabemos que está mal. La clave de la ética es que existen determinados valores humanos que son universales. Todos reaccionamos al llanto de un niño. Y todos sabemos que existen limites a nuestro comportamiento hacía los demás. Cuando vamos caminando hacia romper ese acuerdo de respeto entre nosotros y el mundo, lo hacemos conscientemente. O al menos, si dedicamos un minuto a verlo, nos daremos cuenta de que es un camino que hemos hecho queriendo.
Y ahí se acaban las excusas. Está en nosotros crear un clima de respeto, un clima de entendimiento. Está en nosotros respetarnos a nosotros mismos y obligar al mundo a respetarnos, también respetandolo a él. Si rompemos eso, ya se cae todo. Así que hay que evitar que entremos en ese camino, porque ahí solo se pierde.
Supongo que para la mayoría de nosotros es algo normal. Pero para mi no. Madrid se me ha metido debajo de la piel y me están pasando cosas que antes no me pasaban. Me aburre ver gente y quiero estar solo. Me falta tiempo para todo. Y lo último, le he faltado al respeto a un compañero.
Lo curioso es que he visto clara la evolución. Como dicen, antes de llover chispea. El primer paso hacia la falta de respeto es deshumanizar al otro. O hablar de él mal con otra gente. Yo siempre he sido totalmente contrario de quejarme de alguien con terceras personas, porque no sirve para nada. Si tienes un problema con alguien, hablalo con él. Pero cuando lo hablas con terceros... en cierto sentido, estás dando el primer paso para faltar al respeto. Estas dandole voz al insulto a esa persona, aunque aún no te atreves a hacerlo delante suya.
El siguiente paso es el silencio. Cuando dejas de tratarlo como a tu igual y empiezas a tratarlo como alguien diferente. Todo son evoluciones hacia la deshumanización para justificar algo que sabemos que está mal. La clave de la ética es que existen determinados valores humanos que son universales. Todos reaccionamos al llanto de un niño. Y todos sabemos que existen limites a nuestro comportamiento hacía los demás. Cuando vamos caminando hacia romper ese acuerdo de respeto entre nosotros y el mundo, lo hacemos conscientemente. O al menos, si dedicamos un minuto a verlo, nos daremos cuenta de que es un camino que hemos hecho queriendo.
Y ahí se acaban las excusas. Está en nosotros crear un clima de respeto, un clima de entendimiento. Está en nosotros respetarnos a nosotros mismos y obligar al mundo a respetarnos, también respetandolo a él. Si rompemos eso, ya se cae todo. Así que hay que evitar que entremos en ese camino, porque ahí solo se pierde.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)