sábado, 17 de febrero de 2024

El lenguaje del abuso

La semana pasada superé una barrera de estrés e hice algo que no me gusta en absoluto. Le hablé mal a un compañero, faltandole al respeto.
Supongo que para la mayoría de nosotros es algo normal. Pero para mi no. Madrid se me ha metido debajo de la piel y me están pasando cosas que antes no me pasaban. Me aburre ver gente y quiero estar solo. Me falta tiempo para todo. Y lo último, le he faltado al respeto a un compañero.
Lo curioso es que he visto clara la evolución. Como dicen, antes de llover chispea. El primer paso hacia la falta de respeto es deshumanizar al otro. O hablar de él mal con otra gente. Yo siempre he sido totalmente contrario de quejarme de alguien con terceras personas, porque no sirve para nada. Si tienes un problema con alguien, hablalo con él. Pero cuando lo hablas con terceros... en cierto sentido, estás dando el primer paso para faltar al respeto. Estas dandole voz al insulto a esa persona, aunque aún no te atreves a hacerlo delante suya.
El siguiente paso es el silencio. Cuando dejas de tratarlo como a tu igual y empiezas a tratarlo como alguien diferente. Todo son evoluciones hacia la deshumanización para justificar algo que sabemos que está mal. La clave de la ética es que existen determinados valores humanos que son universales. Todos reaccionamos al llanto de un niño. Y todos sabemos que existen limites a nuestro comportamiento hacía los demás. Cuando vamos caminando hacia romper ese acuerdo de respeto entre nosotros y el mundo, lo hacemos conscientemente. O al menos, si dedicamos un minuto a verlo, nos daremos cuenta de que es un camino que hemos hecho queriendo.
Y ahí se acaban las excusas. Está en nosotros crear un clima de respeto, un clima de entendimiento. Está en nosotros respetarnos a nosotros mismos y obligar al mundo a respetarnos, también respetandolo a él. Si rompemos eso, ya se cae todo. Así que hay que evitar que entremos en ese camino, porque ahí solo se pierde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario