sábado, 11 de mayo de 2024

Sobre la "crisis de valores" (Pt2)

Decía Seneca que, las siguientes cosas, son la clave de la felicidad:
- El Sol
- Los amigos
- El ejercicio
- El descanso
- La alimentación
- Cultivarse a uno mismo.

Hoy en día, tenemos facil acceso a casi todo eso. Lo tenemos enredado en mucho ruido, pero una vez conseguimos reducir los elementos de nuestra vida a una rutina en la que surge todo eso... de repente, estamos bien. No es tan dificil. El problema es darnos cuenta de ello y entender, por un lado, el dificil equilibrio entre las expectativas y la realidad (no voy a poder comer siempre lo que me gusta, ni siquiera es bueno eso) y por otro lado el equilibrio entre nuestras necesidades individuales y las necesidades colectivas. Seneca, que era un filosofo clásico, venía de una sociedad en la cual el espacio personal era limitado y la supervivencia obligaba a la convivencia constante. Actualmente, por suerte y por desgracia, no es así. No necesitamos ir al mercado a comprar y establecer una relación de confianza con nuestro proveedor. Ni con nuestro sastre, ni con nuestros proveedores de nada. Podemos vivir en un vacio emocional en el que pasemos semanas sin hablar con nadie con quién nos gustaría sentarnos un rato a conversar. O quién nos importe minimamente.
Eso es antinatural. Y en su antinaturalidad surge el origen de nuestra "crisis". La tecnología ha ido más rápido que nuestro avance social y, actualmente, no sabemos que hacer con nuestros padres, con nuestros hijos, con nuestras parejas, con nuestros amigos. Dependiendo de nuestra preferencia, cosas que siempre se han dado por hecho se aceptan o se descartan y el lenguaje común se fractura. ¿Qué significa compromiso? ¿Qué valor tiene la palabra dada? ¿Donde acaba mi responsabilidad y empieza mi egoismo? Cada persona tiene una respuesa distinta para esta pregunta y, la fragmentación de significados convierte al lenguaje en prisionero del avance tecnológico. La gente habla de "responsabilidad emocional", cuando lo que debería decir simplemente es "honestidad". Honor, es una palabra que suena medieval. Y vivimos en una terrible disociación entre el miedo a ser buenas personas y la necesidad de convivir con buenas personas.
Puestos a hablar de crisis de valores, yo preferiría hablar de crisis de lenguaje. Y de identidad. Sobre todo, crisis de identidad.

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