martes, 29 de octubre de 2024

La amistad incluye reciprocidad

Ayer un amigo me estaba contando sobre un jaleo que había tenido con otro amigo suyo. Y pensaba que, realmente, nos hemos metido en una burbuja muy curiosa. La gente, en general, vive pidiendo pero no dando. O no siendo consciente de que, para poder pedir, hay que dar.
Este hombre tenia un amigo que le decía "no tengo tiempo para charlar" y luego "pero yo sí hago tiempo para ti". Y pensaba que, en este contrato, la otra parte no estaba cumpliendo sus obligaciones. Obligaciones absolutamente unilaterales y en ningún caso acordadas por ambas, con lo que es imposible que uno pueda cumplirlas. Es algo que veo más a menudo en relaciones; "una pareja debería...". Esa es una frase que hace muchísimo daño, porque establece un marco de referencia y unas expectativas que la otra parte desconoce. Yo no estoy obligado a cumplir lo que nadie tenga en su cabeza, sino aquello que los dos tengamos en la nuestra.
Yo me muevo mucho. Viajo un montón, vivo fuera... es muy complicado. Y de alguna forma, mantengo muchísimas amistades con gente a la que veo una vez al año. A veces, ni eso. Estoy super contento con que, quizás, dentro de unas semanas vea a un amigo al que hace literalmente seis años que no veo. Habremos hablado por internet... ¿ siete, ocho veces ? en todo este tiempo. Y de alguna forma, siempre es positivo, siempre aprendo, siempre me lo paso bien.
Esta es una lección importante para todos nosotros. Volvemos a donde somos felices.
Porque realmente ese es el elemento fundamental de una relación. Ahí fuera hace mucho frío, la gente es desagradable, hay muchas obligaciones... no es tan facil simplemente sacar un balón y disfrutar de un partido con alguien. Hay que hacer más. Pero precisamente porque hay que hacer más, se valora. Hay gente ahí fuera maravillosa que hace nuestra vida mejor. Vamos a darles mucho cariño, mucha alegria, mucho apoyo. Vamos a compartir cosas buenas. Porque si no, simplemente, estamos usandonos los unos a los otros y eso es horrible.
Así pues, si queréis mantener buenas amistades, un consejo. Hacedlos felices. Y hablar. Decidles lo que os pasa y lo que os hace incomodo y lo que esperais y como arreglarlo. Hablar de como os sentís y tened conversaciones difíciles. Y cuidaros mucho, que como ya dije antes, hace mucho frío ahí fuera.
Un abrazo.

lunes, 28 de octubre de 2024

El dificil arte de quitarle importancia a las cosas

Hoy he tenido una revelación: poseo un talento muy curioso para reducir la tensión en un grupo. Me lo dijeron hace años, que es muy facil trabajar conmigo. A lo que contesté que no es algo que yo elija; necesito un entorno de trabajo donde la hostilidad sea asumible. Demasiada y lo paso fatal, así que hago lo que puedo por reducirla. Lo sorprendente es que funciona.
Es una constante en todos los sitios donde he estado. Gente que se llevaría a matar, pero que de alguna forma hablo con uno, hablo con otro... ea. Listo. Consigo llevarme bien con la mayoria de la gente que trabajo y tengo mucha facilidad para establecer conexiones con cualquiera. No sé porqué. Quizás sea algo de "cachorrito abandonado", quizás sea una forma de escuchar a los demás... Hay mucho frío ahí fuera.
Hoy hablaba con un colega sobre como vivimos encerrados en nuestras burbujitas, de redes sociales, donde leemos aquello con lo que estamos de acuerdo, nos juntamos con gente que piensa como nosotros y, al final, acabamos viviendo en nuestra mini realidad virtual. Como vivimos cabreados, siempre con prisa, siempre alterados. Sin dormir lo suficiente, sin disfrutar de la naturaleza, de los amigos, de la vida. Sobre expuestos a estimulos que nos impiden disfrutar de la vida.
Y aquí, más. Aquí donde hay poca luz, la comida es mala y está llena de químicos, las calles son estrechas y todos están indignadisimos y deseando demostrarle a todo el mundo que ellos, ellos sí, son buenos. No como todos los demás. Repartiendo carnets de buenos ciudadanos, deseando montar inquisiciones de tercera regional. Siendo, en general, mala gente como medida preventiva, antes de que lo sean contra uno. Es agotador.
Pero eso llegará a todas partes. Aquí simplemente está más adelantado. Cada vez más familias separadas, menos caricias, menos cariño, menos humor. Más dinero más ansiedad más drogas. Más más más.
Quizás por eso, tengo tanta suerte. Porque me maravillo de las cosas que me gustan o me sorprenden, tengo gente muy guay a mi alrededor. Disfruto de la vida. Incluso de tonterías, como de tener un ratito para jugar o para quedar con alguien, de la ilusión de comprar algo, de las risas de compartir un momento. Y esa energia que guardo es para mi y para los demás, porque si compartimos somos más.
Si, es un extraño arte. Pero es un arte super importante. Todos necesitamos gente que nos diga que bueno, que eso realmente es una tonteria, que un mal día lo tiene cualquiera. Y que cambie el tema a algo guay, a algo en común, a una oportunidad de aprender, a algo que ilusione.
Voy a salirme del tema. Hoy, me quejé y me dijeron "pues como todo el mundo". Creedme, no sirve. La forma de quitarle importancia a las cosas es comprender, animar y dirigir a algo positivo. Pero me parece una horrible falta de respeto decirle a alguien que está mal "y yo también". Cambiar el foco a mi, en un mundo donde ya todos tenemos un exceso de ego bastante importante, no sirve. Simplemente reafirma lo que dije antes sobre vivir en nuestras burbujas, en las cuales los unicos problemas reales son los nuestros y todos los demás se quejan por quejarse. No como yo, que lo mío si que de verdad es serio e importante.
Hoy me decía un jefe que uno de los principales problemas es el excesivo gasto social. Lo dudo. Yo creo que uno de los principales problemas es la falta de respeto por el trabajo de los demás y la falta de empatia. Y esos si son cosas que deberiamos hacernoslo mirar, no de arriba a abajo sino de abajo a arriba.
Ya me quedé a gusto. Hasta la proxima, cuidaros mucho. Un abrazo, gente guay.

domingo, 20 de octubre de 2024

La necesidad del simbolito azul

Buenos dias.
No dejamos de ser una versión evolucionada del perro de Pavlov. Estaba dandome cuenta de eso, al observar como espero que mi Whatsapp se ilumine con un mensaje. No es la necesidad del contacto físico, de la emoción de la persona... no. Es la necesidad de satisfacción inmediata, el brillo en la pantallita que indica que no estamos solos. Como naufragos a la deriva, mirando el mar del vacio, nos ilumina la vida un pequeño simbolito en una pantalla. Y una vez se confirma, podemos volver a estar tranquilos y mantenernos en nuestra rutina.
No deberia ser así. Pero en cierto sentido, así es. Y asumir la realidad es el primer paso para ser felices; vivir en la consciencia de nuestra existencia.
Solo eso. Un abrazo. Cuidaros mucho, allá donde estéis.

miércoles, 9 de octubre de 2024

Dos notas sobre un momento

Hace mucho tiempo tuve que dar una conferencia titulada "la diferencia entre el compañerismo y la amistad es que la segunda busca reciprocidad". Alguien se gustó a si mismo un montón escogiendo el tema, la verdad. Pero esta noche, inquieto y sin poder dormir mucho, me di cuenta de que eso se aplica a casi todas las relaciones bilaterales. Amigos, familiares, parejas... si son relaciones en las que damos y esperamos recibir, es importante entender que espacio compartimos y como se siente el equilibrio de poder.
¿Qué a qué viene esto? La semana pasada hablé con Khepri sobre Infinity y el subidón que tiene con el juego. Me pasa también. Estoy a tope con eso. Y me da un poco de pena tener que escribirle a un tío que está en Madrid para compartirlo, porque en mi entorno la gente arquea una ceja cuando hablo de esto. Hace mucho tiempo defendí que hay que apoyar las pasiones de la gente, hay que animarlos a que se sientan bien y crezcan, a que hagan lo que les guste y que lo hagan mucho. Porque de ese espacio y esa energia crecemos. Hay que generar dopamina y extenderla, hay que compartir.
De noche, sin poder dormir, estaba tonteando en Facebook y me apareció una entrevista con Kobe Bryant. Él explicaba que, no hay como enseñar cultura del esfuerzo, sino que solo se puede hacer. Así que dice que él, por las mañanas, se lleva a su hija a que lo acompañe a entrenar. Le pregunta el entrevistador "¿a las cuatro de la mañana?" y dice Kobe "claro. Se ha sacado el carnet de conducir hace poco, así que ella me lleva. Y así le enseño lo que cuestan las cosas, como se consiguen". Y luego explicaba que lo que más valora en esta fase de su vida es pasar tiempo con su familia. Verlos crecer. Y le preguntan que es el amor y dice que el amor... el amor es felicidad. Y es tan simple y tan sencillo como eso. El amor es sentir que te alegras por los demás, que te alegras por ti mismo. Que no necesitas nada porque tienes todo lo que te hace falta.
Quered. Quered mucho, con muchas ganas. Y extenderlo, con reciprocidad y sin ella. Quered mucho.

Una palabra, por favor

"A word, please". Es una traducción directa un poco gratuita que me acabo de sacar de la gorra. Porque sí, porque hoy me siento así. Inquieto.
Llevo ya unos meses viviendo en otro país. "Viviendo" es una forma de hablar, porque con mi ritmo de trabajo realmente vivo el 60% del tiempo aquí. En situaciones ideales, ahora mismo voy por la mitad más o menos. Pero no me quejo, está bien pagado y el estoicismo nos enseña a adaptarnos. Y es mejor que estar en un barco, eso os lo garantizo ya.
Ahora bien, hablemos de mi experiencia aquí. De lo poco muy poco que he visto (conozco una ciudad y sus entornos, lo que veo por la tele y la gente con la que interactuo que es casi nada y menos), yo usaría dos palabras para definir este sitio. Una es en inglés, "petty" y otra puedo traducirla y es "estanca". Añadiría una tercera, que es "inteligente". Creo que esas tres palabras definen mi impresión de este sitio. Si no os importa, voy a descomponerla una por una.
La primera es facil, como son todas las emociones negativas. Creo que "petty" se traduce como "pequeño" pero yo más bien la usaría como "miserable". Este es un sitio donde la gente reusa la basura. Lo cual no está mal, es bueno para el medio ambiente, pero también es un sitio donde un vecino te monta un escandalo porque tu luz del baño encendida le molesta. Recuerdo historias sobre la mentalidad pequeño-burguesa, a Oscar Wilde y su sarcasmo y entiendo perfectamente de donde viene. Aquí todo está valorado y cuidado, valorado al dedillo. No es que no haya comida buena, pero la comida buena, la vida buena, es extremadamente cara. Y esta hecho así a proposito, con toda la carga de frustración y melancolía que conlleva. Este es un sitio que, si no tienes cuidado, se puede poner muy desagradable de repente.
También es un sitio donde las comunicaciones están encapsuladas. El espacio, medido al milimetro. Es una isla y se siente como una isla, donde puedes pasarte una semana sin hablar ni ver a nadie como lo más natural del mundo. Eso tiene ventajas e inconvenientes. Desde que vine por primera vez, hace años, entendí que este es un sitio donde, si te lo montas bien, se puede estar muy bien. No hay gente metiendose en tus asuntos, no tienes un Estado omnipresente persiguiendote, no estás obligado a acudir a reuniones de comunidad, no... tu puedes vivir como un perfecto ermitaño sin problema, algo que donde vengo yo es mucho más complicado. Por otro lado, la sensación de soledad y de aislamiento a veces puede ser sobrecogedora.
Y la última palabra que he elegido es inteligente. Este es un sitio donde, incluso el desorden, es un desorden con una intención detrás. Hay voluntad y hay elegancia, hay diseño consciente. Es un sitio muy capitalista, donde el dinero tiene mucho peso, pero el dinero está equilibrado con una cierta moral/espiritualidad que también tiene su sitio. Hay orden. Podemos no estar de acuerdo con él, pero es un sitio extremadamente desarrollado con las ventajas e inconvenientes del Primer Mundo con mayusculas. Es cierto que hemos equiparado desarrollo a bienestar y bondad, cuando no es exactamente así. Muchas veces, como bien explica "Las uvas de la ira", el desarrollo nos lleva a una mayor injusticia e infelicidad, pero también garantiza una serie de oportunidades que en otros sitios son impensables. Este es un país donde, como dije antes, si te lo montas bien se puede estar muy bien. Y eso resuena en determinadas personalidades.
Hasta ahora, si tuviera que definir mi experiencia aquí, hablaría de decepción en las condiciones de mi trabajo y de mi vida. Todo es carísimo, tanto en tiempo como en dinero como en energía. Las interacciones son duras. Es dificil empezar. Pero he ganado con respecto a Madrid y soy optimista sobre mi futuro. Si tuviera que ponerle nota a esto, diría que es "puede mejorar". Pero creo firmemente que va a hacerlo.