lunes, 28 de octubre de 2024

El dificil arte de quitarle importancia a las cosas

Hoy he tenido una revelación: poseo un talento muy curioso para reducir la tensión en un grupo. Me lo dijeron hace años, que es muy facil trabajar conmigo. A lo que contesté que no es algo que yo elija; necesito un entorno de trabajo donde la hostilidad sea asumible. Demasiada y lo paso fatal, así que hago lo que puedo por reducirla. Lo sorprendente es que funciona.
Es una constante en todos los sitios donde he estado. Gente que se llevaría a matar, pero que de alguna forma hablo con uno, hablo con otro... ea. Listo. Consigo llevarme bien con la mayoria de la gente que trabajo y tengo mucha facilidad para establecer conexiones con cualquiera. No sé porqué. Quizás sea algo de "cachorrito abandonado", quizás sea una forma de escuchar a los demás... Hay mucho frío ahí fuera.
Hoy hablaba con un colega sobre como vivimos encerrados en nuestras burbujitas, de redes sociales, donde leemos aquello con lo que estamos de acuerdo, nos juntamos con gente que piensa como nosotros y, al final, acabamos viviendo en nuestra mini realidad virtual. Como vivimos cabreados, siempre con prisa, siempre alterados. Sin dormir lo suficiente, sin disfrutar de la naturaleza, de los amigos, de la vida. Sobre expuestos a estimulos que nos impiden disfrutar de la vida.
Y aquí, más. Aquí donde hay poca luz, la comida es mala y está llena de químicos, las calles son estrechas y todos están indignadisimos y deseando demostrarle a todo el mundo que ellos, ellos sí, son buenos. No como todos los demás. Repartiendo carnets de buenos ciudadanos, deseando montar inquisiciones de tercera regional. Siendo, en general, mala gente como medida preventiva, antes de que lo sean contra uno. Es agotador.
Pero eso llegará a todas partes. Aquí simplemente está más adelantado. Cada vez más familias separadas, menos caricias, menos cariño, menos humor. Más dinero más ansiedad más drogas. Más más más.
Quizás por eso, tengo tanta suerte. Porque me maravillo de las cosas que me gustan o me sorprenden, tengo gente muy guay a mi alrededor. Disfruto de la vida. Incluso de tonterías, como de tener un ratito para jugar o para quedar con alguien, de la ilusión de comprar algo, de las risas de compartir un momento. Y esa energia que guardo es para mi y para los demás, porque si compartimos somos más.
Si, es un extraño arte. Pero es un arte super importante. Todos necesitamos gente que nos diga que bueno, que eso realmente es una tonteria, que un mal día lo tiene cualquiera. Y que cambie el tema a algo guay, a algo en común, a una oportunidad de aprender, a algo que ilusione.
Voy a salirme del tema. Hoy, me quejé y me dijeron "pues como todo el mundo". Creedme, no sirve. La forma de quitarle importancia a las cosas es comprender, animar y dirigir a algo positivo. Pero me parece una horrible falta de respeto decirle a alguien que está mal "y yo también". Cambiar el foco a mi, en un mundo donde ya todos tenemos un exceso de ego bastante importante, no sirve. Simplemente reafirma lo que dije antes sobre vivir en nuestras burbujas, en las cuales los unicos problemas reales son los nuestros y todos los demás se quejan por quejarse. No como yo, que lo mío si que de verdad es serio e importante.
Hoy me decía un jefe que uno de los principales problemas es el excesivo gasto social. Lo dudo. Yo creo que uno de los principales problemas es la falta de respeto por el trabajo de los demás y la falta de empatia. Y esos si son cosas que deberiamos hacernoslo mirar, no de arriba a abajo sino de abajo a arriba.
Ya me quedé a gusto. Hasta la proxima, cuidaros mucho. Un abrazo, gente guay.

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