domingo, 22 de diciembre de 2024

En algún momento, he perdido el Norte

Hace muchos años, yo era un tío guay y feliz con mucho para dar. También me sentía triste y perdido, como supongo nos pasa a todos, porque me faltaba el amor. Pero en ese momento de mi vida, yo sabía lo que era la felicidad y sabia como crearla y compartirla. Surgía de mi, naturalmente, y se extendía a la gente a mi alrededor.
Luego, llegó el amor. Y tenía con quién compartir, con quién enseñar, de quién aprender. Y de repente, ya no estaba solo. Y viajamos y encontramos gente y fuimos a sitios y comimos y... fue una aventura tras otra. Y poco a poco esa aventura tomó forma de proyecto y se convirtió en algo más serio, más formal. Hubo un Plan.
Y poco a poco, el plan fue dando frutos. Primero fue un master, con muchas dificultades. Luego empezar a trabajar. Pero no iba bien y había que cambiar cosas. Yo debía hacer sacrificios, igual que la otra persona los había hecho. Yo debía renunciar a cosas. Así que primero fue a mi ciudad, Cádiz. Luego, poco a poco, fueron a mis amigos. Ahora, a la satisfacción del trabajo. A mis hobbies.
En algún momento, he dejado de disfrutar de la vida. No sé si entre una mudanza y otra, entre un sitio y otro... y ahora, harto de dolor, digo que quiero cambiar. Que no quiero que sigan así. Y me piden estabilidad. Compromiso. Porque lo que he sacrificado no se valora. Perder, renunciar... eso puedo hacerlo gratis. Pero ganar, tener una recompensa, eso no. Todas y cada una de las decisiones apuntan a arrancarme más energia, más alegria, más vida. A formarme de una determinada manera.
Durante toda mi vida, escuché lo que los demás querían que fuera. A veces, lo intenté. Nunca salió bien. La unica forma que conozco de ser feliz es obedecer a mi propia naturaleza, escucharme y ser yo mismo. Pensar, decir y hacer lo que soy. Vivir de forma consecuente.
En algún momento, he perdido el Norte. Me he desconectado de las cosas, de los sitios, de las actitudes que me dan energia. He dejado que me conviertan en un robot. En alguien que trabaja, obedece. Alguien que acepta y sigue, que resiste. En algún momento, he dejado de soñar. Y ayer me preguntaron que necesito y dije reír, tener ilusión. Musica juegos poesia. Cosas que me hagan sentir cosas. Alegria. Algo que suba de la piramide de Marslow, que pase de la supervivencia al placer. Vivir.
No me han dado respuesta. Ni me la van a dar, estoy hablando un idioma extranjero. Mi madre me compraba ropa que no me voy a poner, porque no soy yo. Mi mujer me compra ropa que no me voy a poner, porque no soy yo. En algún momento, he perdido el norte.
Quizás, realmente, la solución pase por estar solo. O quizás solo estoy muy cansado y necesito dormir y hacer algo más que trabajar. No lo sé. Pero echo de menos a ese chico que cogía el coche para ir a algún sitio, simplemente porque quería ver otro lugar. Al que cogía aviones y leía libros y escuchaba a la gente y aprendía. Me echo de menos a mí mismo.

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