sábado, 28 de enero de 2017

Gracias por el fin de semana


Ha sido fantástico. No me lo esperaba, la verdad. Yo iba a coger una maleta y recoger cosas. Pero me he encontrado con cariño y atención y gente maravillosa. Con sol. Quizás por eso, porque no me lo esperaba.
Este tiene que ser el giro. Tiene que ser el momento de cambiar.  Javi y Marta, Aliusha, Marc, Lolo han sido gente que me han ayudado a darme cuenta de lo afortunado que soy, como hiciera Dominik la semana pasada. Vienen  buenos tiempos. Vamos a darles una oportunidad.

Picky choosing

Hoy hablaba con una amiga de lo difícil que es el amor. Ella me contaba que un exnovio suyo le preguntaba: ¿ como nos enamoramos ? Lo nuestro fue casi a primera vista y ahora solo pongo pegas y no me siento atraido... Y mi amiga le explicaba que eran unos niños deseando enamorarse.
Sucede.
Cargamos la mochila de experiencias y cada vez tememos más equivocarnos, perder el tienpo, sufrir.
Pero a la vez, vivimos en el periodo de la comida rápida. Te metes en Tinder y das izquierda o derecha. Sí. Sí. Sí. Casi cualquiera te vale. Todos ponen sus mejores sonrisas y sus fotos en Londres o en la playa o con su perro. Los únicos que aman hoy en día. Los perros.
Hemos perdidol perspectiva. Creemos que el sufrimiento puede eliminarse de la ecuación y somos egoistas como niños malcriados. No queremos sorprendernos, no queremos crear. No queremos arriesgarnos ni creer. Y así nos va. Cada vez más sólos, más hambrientos, más tristes. Más desesperados. Preguntando a ese nuevo desconocido si nos salvará de nosotros mismos. ¿Cuando el cinismo es demasiado ?  ¿Como lo hacemos para volver a creer ? ¿Es acaso posible ?
Niños. Somos niños. Y la noche es oscura y fria.

domingo, 22 de enero de 2017

Bellezas de fuego lento


Hace tiempo me di cuenta de que hay gente que te atrae por su belleza, por su carisma, por su personalidad. Gente que te conquista de forma natural, como quien no quiere la cosa.
En cambio hay otra gente que es más sutil. Que aparece en tu vida de repente, como una canción de fondo. Ninjas del amor. O quizás no del amor sino... de la vida en general. Es ese tipo de gente que está en medio del grupo y nadie les presta atención, pero cuando desaparecen todo el mundo nota el vacio que dejan.
Hoy pensaba en eso de una colega. No hablamos mucho. Aparece y desaparece. Pero siempre aporta algo bueno. Está loca. Tiene mucho sentido del humor. Y su vida en general es un desastre. Supongo que llega un momento en la vida, tras muchas volteretas, en que uno deja de buscar algo que le asombre, le sorprenda, le vuelva loco. Y más bien quiere algo con lo que se sienta comodo, algo natural. Algo con lo que sentirse identificado y compartir.
Sucede. Si el amor es comunicación, llega un momento en que te das cuenta de que no quieres dejar de hablar. No quieres dejar de compartir. No quieres dejar de saber de esa persona. Y cuando te das cuenta de eso, estás jodido. Ese es el día en que ves una foto y piensas "vaya. Pues es mucho más guapa de lo que recordaba". Cuando te pasa algo bueno y quieres contarselo. Cuando tienes ilusión de que os volváis a ver.
Pero no tiene porqué ser amor romantico. Simplemente sois amigos. O no. Porque de la amistad al amor hay... un proyecto. Simplemente. Y a veces un proyecto, como cantaba Sting, no tiene porqué ser más que un acuerdo practico. A rather practical arrangement.
¿Y yo? Yo estoy aburrido de todo. Estoy cansado tengo frio y la vida es una espiral. Pero vamos a ser optimista. Las cosas irán mejor. Es cuestión de tiempo. Y me alegra comprobar que, aunque soy un desastre, sigo teniendo amigos maravillosos ahí fuera y gente que merece muchisimo la pena. Gracias por todo. Muchisimas gracias.

lunes, 9 de enero de 2017

¿Y si al final no hay nadie?


Los seres humanos entendemos las cosas en dos niveles, el intelectual y el emocional. El intelectual es el proceso mental lógico, el de "ajá". Por ejemplo, todos entendemos a nivel intelectual que nuestros padres se van a morir. Tarde o temprano. Es ley de vida. En cambio, nunca lo entendemos a nivel emocional. "Tarde o temprano" no es una fecha. Por eso cuando llega el momento de la verdad, lloramos y decimos "¡ no puede ser!", aunque intelectualmente lo tenemos clarisimo.
El otro día hablaba con sita Silvia sobre lo raros que somos y lo difícil que es que encontremos gente de nuestro palo. Ayer, hablando con sita Coline sobre el tema de la belleza, me daba cuenta de que mi problema es la falta de empatia, de... savoir faire. Y hoy, mientras pintaba miniaturas, estaba pensando en buscarme un club de jugadores de rol. Y se me ocurrió que... no quiero jugar la clasica aventura de dungeons. Tampoco quiero ponerme a jugar a juegos de mesa. Ni en general, quiero hacer nada que no me apetezca.
Entonces se me encendió la bombilla. Eureka. Así que al final me voy a quedar solo para siempre.
Ojo.  Que esto no es de ahora. Llevo bastante tiempo siendo consciente de ello. Pero siendo consciente a un nivel intelectual, sin aplicarle emociones al tema. Inconscientemente, he seguido buscando alguien que me rescatara. He viajado por Europa, he sentido emociones. He seguido intentandolo. Porque si algo no te gusta está en ti cambiarlo, y la forma de cambiarlo es hacer algo. No puedes quedarte parado esperando a que pase algo.
O sí. O quizás ha llegado el momento de dejar de hacer tanto el tonto. El otro día en el tren conocí a una mujer muy amable que me dijo precisamente eso. Que las cosas pasan cuando uno menos se lo espera y que no hay que buscarlo. Y pensandolo friamente, tampoco pasa nada por seguir viviendo como hasta ahora. Pero sin buscarlo. Con más tiempo para deporte, para leer, para pintar, para estudiar. Para probar otras cosas, sin que el concepto "chicas" esté ahí.
Para salvarme a mi mismo. Que ya va siendo hora, demonios. Así que a por ello. A vivir... sabiendo que al final, puede que no haya nadie. Y que está bien así.

La belleza es tan vacía


Esta frase, dicha ayer por una colega, sonó absolutamente a desesperación. Es el rechazo absoluto a nuestra forma de vida, a nuestro mercado de consumo de la imagen. Y me asombró. Supongo que sentí algo muy parecido a lo que habría sentido un español del siglo dieciseis ante un ateo, una sensación de... ¿pero que demonios?
El caso es que, en clara contradicción con lo que decía Oscar Wilde, la compañera tenía su punto de razón. La belleza es una virtud en sí misma, como decía Wilde, cuando entendemos la belleza en su concepto amplio. Salud. Bienestar. Alegria. Virtudes que levantan el ánimo. Cuando hablamos de belleza "real", efectivamente es una virtud en si misma.
Claro que esa belleza "real" es más medio para conseguir un fin que consecuencia en sí misma. Es la belleza que se consigue sin querer. Ahora mismo pienso en una chavala que conozco. No va al gimnasio, pero corre, monta en bicicleta, escala... hace de todo. Come lo que puede, no la he visto beber nunca, lee muchisimo, viaja sin parar. Y es una muchacha guapisima porque... bueno, porque ser guapa es el resultado de su forma de vivir. Ese es un caso de belleza como aquel al que se refería Wilde, o como aquel poeta que dijo que con quince años todas las muchachas son hermosas -o al menos eso quiero pensar-.
En cambio existe esa otra belleza, hecha de extensiones, maquillaje, ropa... humo y espejos. Esa belleza está vacía porque no esconde nada detrás. Cuando mi colega ayer decía "a veces me siento como un pedazo de carne" cita a Lady Gato. ¡Y que tragedia! Personas con una mente asombrosa, con una capacidad para crear impresionante... reducidas a eso. A un cuerpo. A una cara. A una foto. Como si no tuvieran más que dos dimensiones, incapaces de desarrollarse como seres humanos completos porque, al otro lado del teléfono, la persona que debe recibir esa información que ellos emiten no está. Ni se la espera.
Ciertamente, es una pena que la belleza esté tan vacía. Menos mal que no todas lo están. Menos mal que aún podemos hacernos preguntas y aún podemos disfrutar de las cosas sencillas, pero hermosas. Menos mal.