Hoy hablaba con una amiga de lo difícil que es el amor. Ella me contaba que un exnovio suyo le preguntaba: ¿ como nos enamoramos ? Lo nuestro fue casi a primera vista y ahora solo pongo pegas y no me siento atraido... Y mi amiga le explicaba que eran unos niños deseando enamorarse.
Sucede.
Cargamos la mochila de experiencias y cada vez tememos más equivocarnos, perder el tienpo, sufrir.
Pero a la vez, vivimos en el periodo de la comida rápida. Te metes en Tinder y das izquierda o derecha. Sí. Sí. Sí. Casi cualquiera te vale. Todos ponen sus mejores sonrisas y sus fotos en Londres o en la playa o con su perro. Los únicos que aman hoy en día. Los perros.
Hemos perdidol perspectiva. Creemos que el sufrimiento puede eliminarse de la ecuación y somos egoistas como niños malcriados. No queremos sorprendernos, no queremos crear. No queremos arriesgarnos ni creer. Y así nos va. Cada vez más sólos, más hambrientos, más tristes. Más desesperados. Preguntando a ese nuevo desconocido si nos salvará de nosotros mismos. ¿Cuando el cinismo es demasiado ? ¿Como lo hacemos para volver a creer ? ¿Es acaso posible ?
Niños. Somos niños. Y la noche es oscura y fria.
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