jueves, 29 de noviembre de 2018
Te conviene qué
Ayer hablábamos sobre cosas que pueden mejorar en nuestra vida. Muchas veces, decimos "tengo que" o "tenemos que". Y es mucho más interesante convertir esa frase en "me conviene" o "nos viene mejor que...". Tener implica una obligación y una presión, una cierta angustia, mientras que convenir deja todo el margen a la elección y reduce el estrés.
Esto es importante. Cuando decimos que el idioma no nos condiciona estamos diciendo una tontería inmensa. De hecho, Ira decía que no entendía como parejas que no compartían un idioma podían llegar a sentirse siquiera atraídas. Que el físico está muy bien pero eso aburre. Y no le falta su punto de razón.
Esto es interesante meterlo en mi vida. Yo soy muy dado a frases taxativas, sobre todo conmigo mismo. Durch Streit zum Sieg, hacía la victoria a través de la lucha. Este es un eslogan nazi, pero en cierto sentido lo he hecho mío. No concibo conseguir algo sino es mediante el esfuerzo, el sacrificio.
Y eso no es necesario. En muchas ocasiones es mejor... simplemente hacer lo mejor. O como decía el Pater, elegir entre lo bueno y lo mejor. No todas las elecciones son a cara o cruz, blanco y negro. Y, al igual que es bueno dudar, es bueno preguntarse porqué dudamos y como dudamos.
¡Hay tanto margen de maniobra! Es fantástico pensar que aún queda tanto por aprender.
martes, 27 de noviembre de 2018
¿por qué todo el mundo está tan triste?
Estoy fijándome en la situación a mi alrededor y, o soy yo, o hay una ola de tristeza recorriendo el mundo. Parejas que se rompen, grupos de amigos que no se hablan.. hasta los rusos y los ucranianos (que no ucranios) van a empezar otra ronda de su baile. Y la verdad, no tengo muy claro porqué. Puede que sea el clima. Puede que sea la proximidad de las Navidades. O quizás el trabajo y el estrés que conlleva el fin de año en tantos sitios. Pero ninguno de esos motivos me parece suficiente para justificar lo que, desde fuera, se percibe como el fin de una era.
¿Por qué esa apatía y esa falta de motivación? Por los días más cortos, la rutina... el verano que queda atrás ya olvidado, ni siquiera un buen recuerdo.
Quiero ser optimista. Y seguro que será mejor. Tiene que serlo.
Aprender a vivir sin ti
Hace unas semanas, cuando nos vimos, te acusé de haberte montado una vida en la que yo no pintaba nada. Y tu me explicaste que era eso, o volverte loca. Porque la ausencia duele, la ausencia corta, y uno no puede estar viviendo en dos realidades a la vez.
Y tenías razón. La independencia consiste en que, si alguien aparece en tu vida, sume. Pero que si no aparece, puedas seguir adelante como si no pasara nada. Al fin y al cabo una pareja, un amigo, un familiar, solo es una relación. Alguien que se comunica contigo y que te une al mundo. Pero no es el mundo. Tienes múltiples relaciones, actividades, desarrollos. Puedes hacer muchísimas cosas y quedarse parado contemplando solo una opción te elimina de todas las demás.
Hay que ser libre. Es la única forma de ser digno, de respetarse a uno mismo. De crecer. Y compartir algo con alguien no implica ser esclavo de esa persona o esa relación.
Estoy haciendo cosas y voy a hacer más. Voy a construirme una vida en la cual, si vienes, todo será mejor. Pero no puedo dejarla parada esperando a que tu vengas, porque ese no es mi espacio. No puedo construir nuestro espacio sobre las cenizas del mío, sino dejar un margen, un hueco en blanco que pueda ser rellenado más adelante y vivir en lo que queda.
No es tan complicado. Cuando compartes piso con alguien, cuando trabajas con gente, cuando organizas un viaje en el que no vas solo... en todas esas decisiones hay relaciones de subordinación, pero también hay un espacio independiente. Hay que centrarse en ese espacio, desarrollarlo, hacerse cómodo dentro de él.
Ayer, pasando frente a un muelle, vi a un hombre bajando la basura. Y recordé como, en otros lugares, yo he tenido esa sensación que probablemente tendría él. ¿Qué demonios es este sitio? Mejor me vuelvo al barco. Porque el barco es el hogar. Y me di cuenta de que no la he tenido en mucho tiempo, de que "el hogar" ha sido solo en determinados instantes.
Tengo que dejar de mirar el hueco en la foto y seguir adelante. Y tengo que disfrutar haciéndolo.
¿No te sientes lo suficientemente querido?
Ayer estaba pensando sobre este tema. Sobre como la percepción condiciona nuestra realidad y no es "somos queridos" sino "nos sentimos queridos".
El afecto o sus demostraciones es un dialogo. Hay gente que te quiere muchísimo pero no sabe demostrártelo. O gente cuyas demostraciones tu no percibes. Esa persona que te saluda con una sonrisa siempre que te ve. Ese amigo que te pregunta como estás. Son formas de decir "te quiero, tío. Me importas".
Si hablamos de amor romántico ya es más difícil. El amor romántico es un dialogo y, a veces, estamos distraídos. No prestamos atención o nos centramos demasiado en nosotros mismos y en nuestro entorno. No percibimos la realidad. Si hay distancia, además, es especialmente complicado. No se es consciente de la realidad de la otra persona y surgen inseguridades, celos, miedos. Es necesario mantener una comunicación constante, apoyarse mucho, compartir. Si una de las dos personas es reservada, muy sarcástica o egoísta, está condenado al fracaso. No por un rasgo de las relaciones a distancia, sino porque exigen un esfuerzo extra que esas personas no son capaces de hacer.
Hay dos frases que se me vienen a la cabeza ahora mismo. Una es "cada uno da lo que tiene" y la otra es "me merezco algo mejor". Ambas frases son tramposas, claro. La primera da por hecho que la gente no puede cambiar y ofrecer mejores versiones de si mismo. Yo lo estoy haciendo y no soy tan increíble, otras personas también pueden. En cuanto a la segunda, volvemos a James Rhodes hablando del capitalismo en las relaciones. ¿Qué es algo mejor? ¿Más fuerte, más rápido, más grande? Mejor en una relación es que me haga sentir mejor y, sinceramente, hay que plantearse que una relación son momentos buenos y momentos malos.
No. No creo que la pregunta del enunciado sea una pregunta correcta. Es una pregunta egocéntrica. Si bien la única persona importante en mi mundo soy yo, y esto es obvio, también me relaciono con otras y, el fruto de esas relaciones, no es una recompensa para mi. El fruto de esas relaciones es una interacción que produce el fruto, así que yo también tengo mi parte en cuanto a sentirme bastante querido. Tanto en percepciones como en conductas.
Tengo que pensar más sobre esto.
lunes, 26 de noviembre de 2018
Sobre relaciones
El otro día Pedro me explicaba las relaciones mediante un gráfico. Hay dos líneas que van paralelas. Y en un momento dado se cruzan. O se separan. O se para una y la otra sigue. Y luego esta sigue más rápido.
Eso representa el momento vital. En un determinado momento de nuestra vida nuestra pareja es la prioridad. En otro el trabajo. En otro nuestros amigos son nuestra relación más importante. En otro nuestros padres. O la pareja.
Y en cada momento, existe una pregunta. ¿Esto merece la pena para mí? ¿Me compensa? Porque en toda interacción existe una elección. Entre hacer o dejar de hacer. Entre estar o no estar. Entre moverse o quedarse. Y todas esas decisiones, esas elecciones, deben ser libres y conscientes. Yo no creo en el sentimiento de culpa, en la lastima, en la esclavitud. Yo creo que entre iguales debe existir comunicación y confianza y naturalidad. Y que de ese dialogo constante, de ese mirarse a los ojos, debe surgir algo que conteste a la pregunta. A veces es un silencio compartido. A veces una palabra, un gesto, un momento.
Es complicado. Y para mí es muy nuevo, esta idea de "nosotros" en lugar de "yo". Y es complicado establecer una forma de sentirse cómodo, sin forzar ni olvidarse de uno mismo. Pero merece la pena. Tiene que merecer la pena. Y en muchísimos momentos ha sido así.
A veces, uno tiene que pasar hambre. Para que nos demos cuenta de lo valioso que es disfrutar de la comida. Si no, la vida sería demasiado fácil y eso siempre me produce sospechas.
Dudar es humano
A veces, miras atrás determinados momentos y decisiones de tu vida y te preguntas si fueron las correctas. Y a su vez, te preguntas si el camino que estás llevando es el que quieres llevar. Si no estás aquí porque no te surgió otra opción.
En un momento dado, alguien aparece en tu vida. Y esa persona se impone sobre el resto del universo. Y de repente... esa persona y tu no estáis como siempre. Son crisis. ¿O es la consecuencia de una forma de ser? Resulta que ese rasgo que te gustaba y apreciabas... ¿sigues pensando así? ¿O quizás otras consideraciones te distrajeron?
A veces, tengo la sensación de que somos balas perdidas. De que somos electrones que giramos en el vacío y que este es tan grande, tan enorme, que nos resulta inconcebible la idea de que haya otro electrón en el universo. Y entonces nos chocamos. Pero... ¿podemos decir realmente que somos los únicos electrones del universo? ¿Qué todo va de la forma en que tiene que ir? ¿Cómo podemos tener seguridad sobre nuestras decisiones?
No somos criaturas hechas de piedra. Somos sujetos volubles, creados en el conflicto entre nuestro entorno, nuestras aspiraciones y nuestras realidades. Y de ese choque surgen decisiones, en un sentido o en otro.
Este ha sido un fin de semana durillo. Después de una semana dura. Y no sé si mejorará. Lo que queda es hacer todo lo posible porque las cosas vayan bien, para estar bien. Hay que luchar por ser feliz.
Y a veces, cuesta.
sábado, 24 de noviembre de 2018
Proyectos
Como me pasa siempre que vuelvo, llevo una semana "expansiva", con la cabeza metida en dieciocho proyectos. Quiero jugar a esto quiero pintar lo otro quiero escribir aquello... no sé porqué, a veces me dan esos impulsos. Como si tuviera un vacío interior y necesitara llenarlo ya, sí o sí. Y la verdad, no lo entiendo. Esos vacíos interiores lo unico que hacen es generarme presión, porque casi todos esos proyectos esconden un impulso de sociabilizar. De comentar con gente, de charlar, de hacer cosas. Casi todos esos proyectos, incluso el de escribir, son proyectos conjuntos. Implican salir de casa, conocer otra gente, ir a otros sitios.
¿Por qué? ¿Por qué me tiro a cosas para no pensar en lo que tengo entre manos ahora? ¿Por qué no me paro a disfrutar del momento? Quizás porque tengo la cabeza puesta en el mañana y estoy tachando días del calendario, con lo que no disfruto lo que estoy haciendo ahora.
Es un error. Tenemos que aprender a disfrutar de lo que hacemos ahora de lo que somos de con quién estamos. Dejar de mirar el móvil. Y hay que empezar a hacerlo ya, antes de que se nos acabe el tiempo. Porque si pensamos tanto en el mañana, cuando llegue estaremos ansiosos, nerviosos, con miedo de equivocarnos. Repito, es un error. Hay que hacer las cosas porque nos apetecen, no porque tememos equivocarnos.
No empujes. Desconecta
Hay un refrán que dice "el que no llora no mama". Correcto. A veces. Y en determinadas situaciones. En otras, cuanto más empujas peor es. Y esto es importante tenerlo en cuenta porque, sin darnos cuenta, muchas veces presionamos. Y lo hacemos sobre gente o situaciones que no saben como digerir esa presión.
Hay que equilibrarse. Hay que estar bien uno mismo y crear una rutina que lo haga feliz.
Y hay que hacerlo solos. Porque nos hemos acostumbrados a colgar del móvil, a colgar del facebook, a colgar de...
Hay que entender que estamos solos. Y que nuestra felicidad depende de nosotros mismos. Una vez comprendamos eso y consigamos construirnos una rutina buena que nos haga feliz... lo demás va solo.
Así que animo. Y a por ello.
miércoles, 21 de noviembre de 2018
Madurar es tomar decisiones
Hoy charlaba con una colega que dice que quiere ser su propio jefe. Pero porque está cansada de su trabajo. Y cuando le he preguntado que quiere hacer dice que no lo sabe.
La vida no consiste en escaparse de un sitio. Consiste en ir hacia algún lado. Consiste en saber que el camino será difícil pero que merecerá la pena.
Cuando tenemos quince años pensamos que, una vez crezcamos, todo será como queremos. Pensamos que el mundo se plegará a nuestra voluntad y, cuando nos dicen lo contrario, lo desechamos. ¿Eso como va a ser? Los adultos hacen lo que quieren.
Y luego nos damos cuenta de que no es así. Pero ante cualquier problema en la vida existen dos alternativas. Podemos afrontarlo o esquivarlo. Si lo esquivamos, lo único que estamos haciendo es posponerlo.
No tiene sentido. No sirve. Es mejor asumir el entorno, comprobar las herramientas a nuestro alcance y empezar a trabajar en una solución. Es la única forma en que nos sentiremos bien con nosotros mismos, por nuestro poder transformador. Nosotros hacemos nuestro entorno. Y si no podemos trabajar en las circunstancias externas, deberemos trabajar en nuestra percepción de ellas.
Le deseo mucha suerte a mi colega, pero no le veo buen camino. La negación o la huida no suelen ser buenas bases con las que comenzar ningún proyecto. Aunque ojalá me sorprenda.
lunes, 19 de noviembre de 2018
Vocabulario agresivo
Tenemos un problema con la despenalización del lenguaje. Empleamos palabras muy extremas con normalidad, lo que las vacía de carga y contenido. Se habla de "censura" cuando nos critican un comentario, de "terrorismo" cuando nos insultan. Se usan exageraciones y cuestiones fuera de lugar como algo habitual, supongo que porque gracias a Dios, no tenemos que sufrir el verdadero.
Pero buena parte del mundo sí lo hace. Es una falta de respeto a aquellos que sufren una dictadura de verdad, decir que en España "no existe libertad de expresión". O cuando a alguien lo apedrean hasta la muerte en su país, decir que en España "existe una persecución sobre el colectivo X".
Quiero creer que empleamos ese vocabulario tan extremo por falta de conocimiento, en lugar de porque queremos generar una alarma desmedida o provocar emociones en nuestros oyentes. Y quiero creer que lo hacemos sin ser conscientes de las reacciones que pueden provocar ese vocabulario tan agresivo.
Es decir, quiero creer que somos más tontos que malos.
El problema de emplear gratuitamente palabras brutales es, por un lado, que las vacían de contenido. Y por otro lado, que el que las escucha las entiende como lo que son. Si hablamos de que ha tenido lugar "un genocidio" hablamos del exterminio de poblaciones enteras. Y eso va a provocar horror y repulsión de forma natural. Si luego resulta que ha sido una pelea de bar... la decepción destruirá nuestra credibilidad.
- continuará-
Pero buena parte del mundo sí lo hace. Es una falta de respeto a aquellos que sufren una dictadura de verdad, decir que en España "no existe libertad de expresión". O cuando a alguien lo apedrean hasta la muerte en su país, decir que en España "existe una persecución sobre el colectivo X".
Quiero creer que empleamos ese vocabulario tan extremo por falta de conocimiento, en lugar de porque queremos generar una alarma desmedida o provocar emociones en nuestros oyentes. Y quiero creer que lo hacemos sin ser conscientes de las reacciones que pueden provocar ese vocabulario tan agresivo.
Es decir, quiero creer que somos más tontos que malos.
El problema de emplear gratuitamente palabras brutales es, por un lado, que las vacían de contenido. Y por otro lado, que el que las escucha las entiende como lo que son. Si hablamos de que ha tenido lugar "un genocidio" hablamos del exterminio de poblaciones enteras. Y eso va a provocar horror y repulsión de forma natural. Si luego resulta que ha sido una pelea de bar... la decepción destruirá nuestra credibilidad.
- continuará-
martes, 6 de noviembre de 2018
Como aprender algo
Hoy me he sorprendido a mi mismo leyendo en otro alfabeto y entendiendo cosas. ¿En qué momento he interiorizado esos conocimientos?
Mientras pensaba en eso, me daba cuenta de que hay cosas que he conseguido entender de forma natural, pero que ahora estudio y comprendo porqué. Y me he dado cuenta de que, en mi caso, el proceso de aprendizaje va por escalones y cada escalón comprende un ciclo completo. Primero me intereso por algo. Me documento. Práctico. Y luego vuelvo a lo que he leído, comprendiéndolo. En mi caso no existe simplemente la práctica o la teoría; ambos elementos componen un mismo ejercicio, mediante el cual algo nuevo aparece en mi vida y se queda.
Ese ciclo es aplicable a tantísimas cosas. Lo único que debemos tener claro, si queremos aprender algo, es que tenemos que abrir la mente, esforzarnos y ser curiosos. Y entender que existen periodos de trabajo y periodos de descanso para conseguir que algo entre a ser parte de nuestro mundo.
Si queremos, podemos. Solo hay que querer.
No dejamos a nadie atrás
El otro día me estaba preguntando que había pasado y porqué seguíamos así. Y hoy, volviendo, pensaba en tu amiga de Crimea que tiene esquizofrenia y en tantos amigos que tienes con problemas.
Y dices que yo soy demasiado bueno para este mundo. Mira quién fue a hablar.
Pero me gusta. Me gusta que no te rindas, que seas fiel a tus principios. Que una vez decides que alguien es importante como para quedarse en tu mundo, le hagas que se quede. Me gusta que seas una luchadora y que seas tan generosa con tu tiempo y con tu afecto.
Yo no lo soy. Y no me lo merezco. Pero desde que te conozco estás obligándome a sacar lo mejor de mi, a crecer, a esforzarme. Y no voy a dejar pasar la oportunidad. Quiero ser mejor persona. Y gracías a ti, lo voy a hacer.
Así que gracias. Y que sepas que esto lo aprendo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)