miércoles, 21 de noviembre de 2018
Madurar es tomar decisiones
Hoy charlaba con una colega que dice que quiere ser su propio jefe. Pero porque está cansada de su trabajo. Y cuando le he preguntado que quiere hacer dice que no lo sabe.
La vida no consiste en escaparse de un sitio. Consiste en ir hacia algún lado. Consiste en saber que el camino será difícil pero que merecerá la pena.
Cuando tenemos quince años pensamos que, una vez crezcamos, todo será como queremos. Pensamos que el mundo se plegará a nuestra voluntad y, cuando nos dicen lo contrario, lo desechamos. ¿Eso como va a ser? Los adultos hacen lo que quieren.
Y luego nos damos cuenta de que no es así. Pero ante cualquier problema en la vida existen dos alternativas. Podemos afrontarlo o esquivarlo. Si lo esquivamos, lo único que estamos haciendo es posponerlo.
No tiene sentido. No sirve. Es mejor asumir el entorno, comprobar las herramientas a nuestro alcance y empezar a trabajar en una solución. Es la única forma en que nos sentiremos bien con nosotros mismos, por nuestro poder transformador. Nosotros hacemos nuestro entorno. Y si no podemos trabajar en las circunstancias externas, deberemos trabajar en nuestra percepción de ellas.
Le deseo mucha suerte a mi colega, pero no le veo buen camino. La negación o la huida no suelen ser buenas bases con las que comenzar ningún proyecto. Aunque ojalá me sorprenda.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario