Tenemos un problema con la despenalización del lenguaje. Empleamos palabras muy extremas con normalidad, lo que las vacía de carga y contenido. Se habla de "censura" cuando nos critican un comentario, de "terrorismo" cuando nos insultan. Se usan exageraciones y cuestiones fuera de lugar como algo habitual, supongo que porque gracias a Dios, no tenemos que sufrir el verdadero.
Pero buena parte del mundo sí lo hace. Es una falta de respeto a aquellos que sufren una dictadura de verdad, decir que en España "no existe libertad de expresión". O cuando a alguien lo apedrean hasta la muerte en su país, decir que en España "existe una persecución sobre el colectivo X".
Quiero creer que empleamos ese vocabulario tan extremo por falta de conocimiento, en lugar de porque queremos generar una alarma desmedida o provocar emociones en nuestros oyentes. Y quiero creer que lo hacemos sin ser conscientes de las reacciones que pueden provocar ese vocabulario tan agresivo.
Es decir, quiero creer que somos más tontos que malos.
El problema de emplear gratuitamente palabras brutales es, por un lado, que las vacían de contenido. Y por otro lado, que el que las escucha las entiende como lo que son. Si hablamos de que ha tenido lugar "un genocidio" hablamos del exterminio de poblaciones enteras. Y eso va a provocar horror y repulsión de forma natural. Si luego resulta que ha sido una pelea de bar... la decepción destruirá nuestra credibilidad.
- continuará-
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