martes, 23 de marzo de 2021

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Ayer estaba hablando sobre porqué para alguna gente parece ser tan difícil establecer relaciones duraderas. Lo curioso es que, cualquiera que haya leído este blog, sabe que yo he estado ahí. Mucho. Muchísimo tiempo. Y al final la conclusión que sacaba, sobre mi mismo, era que estaba buscando una princesa a la que ponerle un zapatito de cristal, o más probablemente, que el producto que yo ofrecía no tenía mercado. Y bueno, parece que eso cambió. A veces, lo único que necesitamos es dejarnos llevar. Entender que las cosas suceden por un motivo y dejar de lado nuestros prejuicios y nuestras obsesiones. Pero es difícil, claro. Sobre todo determinadas personalidades que están acostumbradas a conseguir el éxito en la vida mediante la imposición de su voluntad. Es gente que va buscando una relación como quien compra un coche: quiero este motor, este color, esta gama de precios... Es dificil. Especialmente en una época de Tinder e ingenieria social, aplicaciones informaticas y relaciones express. Donde muy poca gente se arriesga a decir lo que piensa, donde poca gente escucha lo que quiere la otra persona.
Voy a meter una cita:
Sólo entre gente de bien puede existir la amistad, ya que la gente perversa solo tienen cómplices; la gente interesada, tiene socios; la gente política, tiene partidarios; la gente de realeza tiene cortesanos; únicamente la gente buena, tiene amigos (Voltaire)
. Esto es interesante, porque para tener una relación entre iguales, una pareja sana y "mona", como decía un amigo mío... te hace falta moverte entre gente de bien. Y eso es dificil, claro. Entre otras cosas porque implica bajar tus expectativas o aceptar cosas que, en un principio, no quieres. Tal y como lo entiendo yo el amor romántico no es algo que uno encuentra, sino es algo que surge. Uno no se enamora, sino que, de repente, se da cuenta de que se ha enamorado. Así, sin quererlo. Es confuso, terrible y, a la vez, fantástico. Un día uno vé se despide de esa persona y se va con una sonrisa, o recibe un mensaje y, de repente, tiene que frenarse para no escribir trescientas lineas. De repente esa persona está en todo lo que haces y quieres contarle todo lo que ha pasado en tu día. Ese es el momento en que te das cuenta de que tu querías un chaval alto, guapo y que ganara X mil euros al mes... pero estás enamorada de un tío raro que, no sabes porqué, te hace reír muchísimo. O tienes una relación dificilisima con alguien que vive en otro país, tiene una familia complicada, le pasa algo...
Enamorarse es una mierda.
Ojo, que ese es el momento de tomar una decisión. Ese es el momento en que te planteas lo típico "que piensa de si mismo... se cuida o no... es ambicioso/a o no..." porque una relación es un proyecto de vida común, si es algo profundo y serio. Si no, si te das cuenta de que no hay plan de relación... corre. Vas a hacerte muchísimo daño, aunque quizás merezca la pena arriesgarse. ¿Veis por qué es tan difícil? ¡Y yo que lo veía tan fácil! Pero no. Realmente cada paso que damos en nuestra vida conlleva riesgos. ¿Me apunto al gimnasio si sé que en dos semanas lo voy a dejar? ¿Empiezo a estudiar esto sin saber si me servirá para algo? ¿Merece la pena comprar una casa, si mi trabajo no me gusta? ¡Tantas decisiones!
Decía Milan Kundera que la vida es una obra de teatro que no tiene ensayos. Si la entendemos así, todo es más fácil. Solo estamos obligados a ser el protagonista, a ser brillantes y geniales y trágicos y humanos. A hacer aquello que somos, a ser fieles a nosotros mismos y, siendolo, equivocarnos. A aprender, a profundizar, a sentir, a vivir. ¿Sabéis qué? Si tuviera que darle un consejo a alguien sobre esto de las relaciones, sobre buscar a alguien... sería ese. Sé tu mismo. Al final, cuando menos lo esperas aparece esa persona. O no, pero si eres tu mismo y te lo estás pasando bien te dará igual, porque estás concentrado en otras cosas. Yo pensaba vivir solo para siempre y tenía mi proyecto (una aldea a donde mudarnos, yo y mi banda de corazones solitarios, cuando fueramos mayores. Aún no lo descarto). Porque, ¿sabéis qué? Lo importante no es la meta. Es el camino que hacemos hasta llegar allí.
P.D: Va por ti, María. Que me has enseñado (y me enseñas) un montón de cosas. Un abrazo.
P.D: Dedicado también a alguien que, pudiendo elegir modelos, salió con un chico cuya personalidad le encajaba. Alguien divertido, bastante friki, siempre interesante y que le trataba como le gustaba que le trataran. Aunque fuera algo calvo, destartalado y feo. Pero si le hace feliz, ¿quién soy yo para juzgar? Ole uds.

sábado, 13 de marzo de 2021

Villains by necessity

Tengo una colega en Siberia que es una maquina, lee un montón y tiene un gusto fantástico para las cosas frikis. Esta mujer nos recomendó "Villains by necessity", una novela de Eve Forward. En la vida habría descubierto quien era y reconozco que, al principio, el libro se me hizo bastante aburrido. Pero una vez uno empatiza con los personajes, deja de preguntarse "qué es esto" y empieza a fluir con la historia, es maravillosa. Estoy enganchado al libro y, aunque me está costando porque las descripciones son largas y el idioma hostil (leerlo en inglés no ayuda), me va a dar muchísima pena cuando se acabe porque me lo estoy pasando como un enano. Curiosamente, las criticas del libro son bastante malas. Lo que refuerza esa idea que siempre he tenido de que, a veces, uno no necesita una literatura increíble para pasarselo bien. Como dijera Adri, ese sabio, "a veces uno quiere ver una película iraní sobre un pescador que medita sobre la soledad y futilidad, con subtitulos en francés, y otras veces uno quiere ver que se abren cuatro puertas, un tío con machetes gira trescientos sesenta grados y caen cuatro cabezas". Hay un momento para cada cosa. Y si bien a veces apetece literatura profunda y analisis sesudos... A veces, uno quiere una historia sencilla, casi infantil, que le reconcilie a uno con las causas nobles, con las personas buenas y, en general, con los finales felices. Y no pasa nada. Hay que saber disfrutar de eso también.

viernes, 12 de marzo de 2021

Efecto venturi

"El efecto Venturi consiste en un fenómeno en el que un fluido en movimiento dentro de un conducto cerrado disminuye su presión cuando aumenta la velocidad al pasar por una zona de sección menor. En ciertas condiciones, cuando el aumento de velocidad es muy grande, se llegan a producir grandes diferencias de presión y entonces, si en este punto del conducto se introduce el extremo de otro conducto, se produce una aspiración del fluido de este conducto, que se mezclará con el que circula por el primer conducto. Este efecto, demostrado en 1797, recibe su nombre del físico italiano Giovanni Battista Venturi (1746-1822)" O traducido a la vida, a veces cuando la cosa se pone más apretada todo pasa más rápido. Y eso tiene sus ventajas e inconvenientes. Hay que entender que, lo que para unos es una tragedia, para otros es una oportunidad. Pero no hay que perderlo de vista. Hay que adivinar el momento en que todo se hará más veloz y aprovechar esa aceleración para hacer cosas buenas, y no permitir que la vida nos arrastre sin que nosotros lo sepamos. Hay que surfear la ola. Hay que ser nosotros.

Marcas en el alma

Hay personas, situaciones, historias, que nos dejan marcas en el alma. Marcas que no son buenas ni malas, sino simplemente marcas. Que están ahí para quién sabe mirar y que, a veces, alguien pasa, clava las uñas y te vuelve a abrir heridas. Así mismo, hay historias que son únicas en si mismas. Decía Oscar Wilde que, con suerte, amamos un único momento en nuestra vida y lo demás son intentos de repetir ese momento. No estoy totalmente de acuerdo, porque cambiamos mucho. Pero si es cierto que algunas historias son casi imposibles de apartar de quienes somos, de quienes fuimos y de quien, ojo, pudimos ser. A veces, uno se asoma al abismo y el abismo le devuelve la mirada. Pero esto es literatura. En la vida real, en el día a día, nuestro instinto de supervivencia es fuerte y eso es importantísimo. Escuchandonos a nosotros mismos sabemos qué queremos y como lo queremos. Y lo demás.. es ruido. Pero eso no quita que, a veces, nos asomamos a quienes pudimos ser, a lo que pudo pasar... y dé vertigo. Nada de eso es excusa para dejar de ser nosotros mismos y dejar de ir en la dirección que queremos. Pero a su vez, tenemos deudas. Deudas con el pasado que fue, deudas con la persona que somos y, sobre todo, deudas con las heridas que hemos hecho por el camino. Quien diga que todo hombre es una isla miente. Todo hombre tiene una mochila a su espalda y, a veces, algunas cicatrices. Y esas cicatrices, como pasara en la historia de Iñigo de Balboa y Angelica de Alquezar, a veces son fruto de un amor que, quizás, no se entiende ni a sí mismo. Y todo eso da igual. Lo importante es que, llegado un momento, hay que dar un paso al frente. Y no sirve ser un amigo si no se está cuando se tiene que estar. Si te dan la oportunidad. Así que, pudiendo, hay que hacer el bien. Porque cada poquito de bien que damos es un poquito de bien que nos vendrá devuelto pero, sobre todo, porque es ser quién somos. Ojalá todos estéis bien ahí fuera. Aquí a veces hace frío pero eso es problema mío, siempre y cuando vosotros hagáis vuestra parte y os cuidéis. Ahí fuera también hace frío.

jueves, 11 de marzo de 2021

La importancia de decir "¿por qué no?"

Hoy estaba fijandome en una cosa de mi trabajo y pensando... ¿en qué momento se me hizo tan fácil hacer algunas cosas? Cuestiones que en otra época habrían sido un problema, de repente son asumibles. En el momento en que dejan de meterte palos en las ruedas. ¿Y por qué pasa eso? Porque tu reacción natural a una nueva situación es un "¿por qué no?". Te plantean algo y tu apuntas a lo que te interesa. Sabes cual es el objetivo final. Y en vez de dedicarte a buscar como evitarlo o hacer lo mínimo para salir del paso, te concentras en hacerlo lo mejor posible. Y lo mismo pasa con la gente. En vez de conocer a alguien preguntandote que quiere o quién es o de qué va... simplemente te encoges de hombros y juzgas a la gente en función de su comportamiento contigo. De lo que da. Así que terminas siendo muy libre. Libre de presiones innecesarias, de prejuicios, de molestias. Al final, terminas encontrandote a ti mismo, por el mero proceso de no decir que no a nada que no quieras decirle que no. Decía Oscar Wilde que casi nadie piensa; que lo que decimos son repeticiones de los pensamientos de otros. Y en cierto sentido es verdad. Pero cuando dejas de poner pegas, cuando dejas de quejarte, cuando te concentras en lo que quieres y en conseguirlo... entonces te encuentras a ti mismo. Y eso es genial.

martes, 9 de marzo de 2021

Wallapop o la miseria humana

De un tiempo a esta parte estoy vendiendo miniaturas que ya no uso. Es algo curioso como se van acumulando trastos a medida que uno va viajando y, de alguna forma, tiene que entretenerse. ¿Y cual es la forma más facil de entretenerse? Exacto. Comprar basura. Así que acumulamos cosas durante años y años y llega un momento en que uno dice "eh, me falta espacio". Y entre tirar o vender, elige vender. Lo curioso es que, claro, mi aproximación hacia la segunda mano siempre ha sido, y es, que es material defectuoso. Aunque esté nuevo, aunque esté perfecto... no ha salido de la tienda. Así que yo entiendo que las cosas de segunda mano, por muy nuevas que estén, deben valer bastante menos que las originales. Será algún tipo de mentalidad capitalista o alguna forma de defensa del comercio tradicional o... no sé. Será que soy tonto. Resulta que esta visión no está muy extendida ahí fuera. La primera vez que fui a Estambul, me molestaba mucho que entraba en una tienda, preguntaba por un precio y había que regatear. Por narices. A ver, mi economía es muy simple y es binario. O puedo o no puedo. O quiero o no quiero. Regatear siempre me pareció una perdida de tiempo y algo extremadamente poco eficaz, pero será porque tengo cosas de alemán cabezacuadrada. Resulta que, como decía mi madre el otro día, regatear se ha convertido en el deporte nacional. Y ahí entramos en Wallapop. Donde se conjugan la facilidad para el anonimato de internet, esa maravilla que permite que todos nos hagamos los tontos y tengamos comportamientos que, en público, nos avergonzarían, con el oscuro atractivo del dinero. Aquí debo hacer una pausa para comentar que, en la lucha filosófica entre Hobbes y Locke , yo voy a tope con Hobbes. Es decir, el ser humano es por naturaleza cobarde, egoista, miserable y estará dispuesto a vender a su madre por colarse una fila en el teatro. La filantropia y eso está muy bien... pero aún tengo que verla para creermela. Lo que no quita que, la humanidad en su conjunto, me parezca maravillosa. Pero individuo por individuo damos una cantidad de asco tremenda. Ok, tras esta pausa ilustrativa, ya os imaginais lo que viene ahora. Lo curioso es que, si fuera solo mi experiencia, podríais atribuirlo a mis prejuicios. Pero creo que no hay nadie a quién le comentes "ey, ¿qué tal Wallapop?" y no te comente algo similar. Como el viejo adaggio sobre las pandillas femeninas (en todo grupo de amigas hay una chavala que no es atractiva sino simpática, y si no la ves es que eres tu) algo así pasa con la gente en Wallapop. Si no te molesta el que te escriban para regatearte cinco euros de trescientos, entonces eres tu. Y eh, que me parece genial. Cada uno que emplee su tiempo en lo que quiera y, cuando yo vendo algo, la parte "motriz" del proceso de venta obviamente soy yo. Es decir que, quien quiera peces, que se moje el culo. Pero ante determinadas situaciones uno no puede evitar plantearse si, realmente, no merecemos que nos caiga un meteorito. Voy a poner un ejemplo. He acordado con un colega venderle una serie de materiales por wallapop, dado que va asegurado y certificado y sale más barato que Correos ordinario (que esa es otra). Bien, pues para ello he puesto un anuncio ridiculamente barato. Pongamos que un material que vale doscientos euros lo vendo por diez. Ya he recibido dos correos de gente interesada. Pero a ver, señores... ¿uds me toman por tonto? ¿Realmente voy a vender un audi por cien euros? Lo cual nos lleva, logicamente, a la siguiente derivada que enunciara una antigua amiga mía. Hay lobos porque hay ovejas. La gente que se queja de que le estafan, de que le engañan... a ver, tu has intentado un negocio que obviamente no era viable. Y te has creído muy listo. Realmente me siento tentado de contactar con esas personas, ofrecerles la venta pero fuera de las redes de control de la aplicación... y mandarles una mierda plastificada. Como dijera anteriormente, el ser humano es maravilloso. Apenas en un artículo he pasado de lamentar el mercantilismo miserable a convertirme en estafador. Que maravilla. Cuidaros y sed buenos. Cuando pueda os contaré mi frustración al no poder pelearme con nadie por el día de la mujer trabajadora 2021. Lastima.

domingo, 7 de marzo de 2021

Mujer loca con gatos

Hace unos cuatro años un colega alemán y yo estabamos en el ático de mi casa, con una cerveza, reflexionando sobre la vida. Mi colega acababa de volver de unas vacaciones en su país y estabamos comparando nuestros éxitos (o no) románticos. Y en un momento dado llegamos a la conclusión de que, a partir de los treinta y algo, aquel que no está en una familia tradicional es "lo que sobra". Creo que la expresión exacta fue "social rubbish", lo cual es un poco demasiado duro pero yo lo apoyo firmemente. Porque como decía una amiga mía, "a partir de una edad, la gente viene con niños o con taras. O con ambos". Ojo, mi amiga hablaba de "la gente". Porque, si bien la sociedad coloca el peso de formar una familia en la mujer y, dependiendo de la sociedad, se habla más o menos de quedarse para vestir santos, también los hombres sienten el fracaso de no haber sido capaz de cumplir lo que su familia, sus amigos, el mundo espera de ellos. Y sin embargo, la vida no es lineal. Existe gente maravillosa que no consigue llegar a la línea de meta o que, simplemente, no sigue el ritmo esperado. Gente que le cuesta encontrar un trabajo estable y cuando lo encuentra, se vuelca. Gente que viaja mucho. Gente que no puede establecer afinidades profundas. Y todas las historias sobre expectativas, procesos de madurez, infidelidades, comunicación... El otro día hablaba con un amigo sobre mis aficiones frikis y como mi pareja tenía miedo de presentarselas a su madre, a las que sin embargo le encantaron. Y este amigo me dijo "para nosotros, el hombre ideal es un luchador borracho. Pero un friki es más fiable. La madre, que ya ha vivido bastante, sabe eso". Por suerte o por desgracia, existen muchos elementos de nuestro aprendizaje que son erroneos. Así que tenemos que "desprogramar" esos errores antes de empezar a avanzar en algunos campos. Por eso existen algunos y algunas que parecemos que vamos a quedarnos como mujer loca con gatos. Y sin embargo cuando te acercas y lo miras piensas... "es atractivo/a, inteligente, tiene una buena posición económica, es divertido... ¿por qué está soltero/a?". Por una cuestión de compatibilidades, por obsesiones, por expectativas, por prejuicios. Por taras. Pero en casi todos los casos, por un cortocircuito entre el amor propio y el amor ambiental. Gente que no es capaz de cuidarse lo suficiente a si mismo y dejar algo para cuidar de los demás. Y gente que no es capaz de comunicarse y transmitirlo. Como dijera alguien hace bastante tiempo, en esta época de Tinders es más facil encontrar con quién tener sexo que con quién compartir una conversación desnuda. Y por eso, cada vez hay más mujeres locas con gatos (y hombres), que temen las relaciones como un gato escaldado teme el agua, que desconfían de la gente, que están llenos de rabia, soledad y tristeza y que, sin embargo, son personas maravillosas que aportan muchísimo al mundo. Que tiempo más paradojico.

viernes, 5 de marzo de 2021

La vida adulta

Esta semana alguien muy querido a mí se ha visto en una situación complicada. Tras intentar organizar un encuentro con amigos de la Universidad, por zoom, una de las personas ha estado regateando el encuentro, evitandolo y finalmente, la frase lapidaria "no puedo; tengo que ir al supermercado". Creo que ese fue el momento en que se produjo la explosión y, posteriormente, analizandola, alguien del grupo de amigos planteó lo siguiente "es lo que tiene la vida adulta, así desaparecen las amistades y la gente se va separando". Siendo cierto como es, no puedo evitar por un lado ponerme de parte de esa persona (que claro, es muy querida para mí). No es exactamente así. Es cierto que, las responsabilidades de la vida adulta no te hacen tan dueño de tu agenda como lo fuiste cuando eras más joven y, determinadas cosas, te venían de tus unidades de apoyo (basicamente, tus padres). A la vez, el tener mayor independencia económica te abre una serie de posibilidades que antes no tenías y, antes de darte cuenta, estás "atrapado" en una serie de compromisos en los que te has metido tu solito, de cabeza. Todo eso es cierto. Pero también es cierto que no tienes las veinticuatro horas del día cubiertas y que, poniendo voluntad, es posible encontrar un espacio de encuentro. Como dijera la famosa frase de Trump "es la economía, idiota" en este caso "es el egoismo, idiota". El problema no es tanto encontrar espacios de compromiso sino que, separados por tiempo y espacio, es muy facil dejar a los demás detrás en la persecución de nuestros objetivos individuales. Parece difícil decir "mira, no me apetece hacer esto", así que nos apuntamos... para luego a ultima hora desaparecer discretamente. Esta practica, perpetuada hasta la saciedad, es la raíz del problema. No lo es tanto la vida adulta como nuestra incapacidad de actuar libremente, de ser sinceros y de evitar la hipocresía. De decir "mira, me encantaría quedar, pero estoy hasta arriba. Cuando tenga tiempo os aviso". Y de los demás de aceptarlo y establecer un plan alternativo. Es decir que el problema que llamamos "vida adulta" tiene varias facetas. Se llama intransigencia e incapacidad de cambiar nuestros planes. Se llama hipocresía y decir que queremos algo que realmente no queremos. Se llama egoísmo y esperar que los demás se adapten a nuestro ritmo, sin hacer concesiones nosotros. Se llama, basicamente, que a partir de una determinada edad nuestra unidad social deja de ser el grupo de amigos y empieza a ser la pareja y la familia que formamos. Y en esta nueva fase, donde la sociedad se artícula como celulas familiares que se comunican, parece muy dificil "destrabarse" de las paredes celulares para relacionarnos con elementos de nuestra vida anterior. No tiene porqué serlo. Para empezar, la familia tiene que ser un organo flexible, que permita a cada uno de sus miembros explorar, desarrollar sus aficiones y personalidad, establecer relaciones fuera de su ámbito. Una vez conseguido ese primer espacio, las otras personas tienen que entender que ya no somos quienes fuimos... pero seguimos siendo nosotros. Y en este nuevo estadio comunicarnos con nuevas inquietudes, gustos, ideas. Establecer un dialogo en un nuevo idioma surgido de nuestras experiencias. Una vez conseguido eso, simplemente hay que reducir las expectativas. Entender que el espacio compartido es breve y, precisamente por eso, hacerlo bueno. No querer que sea increíble, porque en el miedo al fracaso se estrellan nuestros sueños. Simplemente ser. Y una vez sido, saber cerrar de forma elegante e ir a por el siguiente desafío. Espero que esto os sirva. A mí me costó mucho aprenderlo pero, en cierto sentido, ahora me siento muy libre. Ojalá lo seais vosotros también.