domingo, 7 de marzo de 2021

Mujer loca con gatos

Hace unos cuatro años un colega alemán y yo estabamos en el ático de mi casa, con una cerveza, reflexionando sobre la vida. Mi colega acababa de volver de unas vacaciones en su país y estabamos comparando nuestros éxitos (o no) románticos. Y en un momento dado llegamos a la conclusión de que, a partir de los treinta y algo, aquel que no está en una familia tradicional es "lo que sobra". Creo que la expresión exacta fue "social rubbish", lo cual es un poco demasiado duro pero yo lo apoyo firmemente. Porque como decía una amiga mía, "a partir de una edad, la gente viene con niños o con taras. O con ambos". Ojo, mi amiga hablaba de "la gente". Porque, si bien la sociedad coloca el peso de formar una familia en la mujer y, dependiendo de la sociedad, se habla más o menos de quedarse para vestir santos, también los hombres sienten el fracaso de no haber sido capaz de cumplir lo que su familia, sus amigos, el mundo espera de ellos. Y sin embargo, la vida no es lineal. Existe gente maravillosa que no consigue llegar a la línea de meta o que, simplemente, no sigue el ritmo esperado. Gente que le cuesta encontrar un trabajo estable y cuando lo encuentra, se vuelca. Gente que viaja mucho. Gente que no puede establecer afinidades profundas. Y todas las historias sobre expectativas, procesos de madurez, infidelidades, comunicación... El otro día hablaba con un amigo sobre mis aficiones frikis y como mi pareja tenía miedo de presentarselas a su madre, a las que sin embargo le encantaron. Y este amigo me dijo "para nosotros, el hombre ideal es un luchador borracho. Pero un friki es más fiable. La madre, que ya ha vivido bastante, sabe eso". Por suerte o por desgracia, existen muchos elementos de nuestro aprendizaje que son erroneos. Así que tenemos que "desprogramar" esos errores antes de empezar a avanzar en algunos campos. Por eso existen algunos y algunas que parecemos que vamos a quedarnos como mujer loca con gatos. Y sin embargo cuando te acercas y lo miras piensas... "es atractivo/a, inteligente, tiene una buena posición económica, es divertido... ¿por qué está soltero/a?". Por una cuestión de compatibilidades, por obsesiones, por expectativas, por prejuicios. Por taras. Pero en casi todos los casos, por un cortocircuito entre el amor propio y el amor ambiental. Gente que no es capaz de cuidarse lo suficiente a si mismo y dejar algo para cuidar de los demás. Y gente que no es capaz de comunicarse y transmitirlo. Como dijera alguien hace bastante tiempo, en esta época de Tinders es más facil encontrar con quién tener sexo que con quién compartir una conversación desnuda. Y por eso, cada vez hay más mujeres locas con gatos (y hombres), que temen las relaciones como un gato escaldado teme el agua, que desconfían de la gente, que están llenos de rabia, soledad y tristeza y que, sin embargo, son personas maravillosas que aportan muchísimo al mundo. Que tiempo más paradojico.

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