Hoy, asomandome al Facebook, he visto algo que me ha sorprendido bastante y aún estoy procesando. Yo participo de una comunidad de jugadores de wargames históricos, un tanto friki, y dentro de esa comunidad hay ciertos "nombres de referencia". Como en cualquier grupo que lleva mucho tiempo, hay gente que aparece una y otra vez. El caso es que hoy han puesto un artículo de prensa sobre "wargames desde el asilo". Y efectivamente, uno de los dos entrevistados era un jugador de la comunidad.
Y de repente, eso te hace plantearte cosas. Quiero decir, damos por hecho que todo el mundo tiene una vida más o menos regular, normal... y entonces pasa algo como esto y te sorprende. Alguien que vive en una residencia. Tenemos el prejuicio, probablemente cierto, de que las residencias son sitios tristes, donde va uno que no tiene familia ni amigos que lo cuiden. Una especie de... cómoda humana, donde vas dejando a esas personas que no son importantes para ti o que, por desgracia, están solos. Y es una tragedia. Tenemos esa idea totalmente interiorizada, hasta el punto de que en mi familia por ejemplo se consideraría un destino atroz ser ingresado en una residencia de mayores.
Y de repente, te aparece este hombre. Alguien simpático, popular. Una figura de referencia en el juego. Y alguien que, probablemente, ha tenido una vida plena y aún está activo. Que va a torneos, que colabora con gente. Que lee, investiga, aprende, enseña. Y eso te hace replantearte cosas. Te recuerda que la vida no es éxito o fracaso, sino que hay una cantidad tremenda de situaciones intermedias. Y que, lo que para unos puede ser una tragedia que los deje abandonados y tristes, para otros es una gran oportunidad y algo que les abre al mundo.
A veces, tenemos que convertir nuestros problemas en oportunidades. Y eso me parece muy inspirador. Gracias al que subió el artículo y gracias a vosotros, si habéis leido hasta aquí. Me siento bien por el colega.
No hay comentarios:
Publicar un comentario