martes, 18 de julio de 2023

All you need is love

Y un poco de paz y espacio. Y playa. Y amigos. ¡Al final va a resultar que necesitas un montón de cosas!
He tenido unas vacaciones maravillosas. He encontrado amigos, he estado en mi sitio, he hecho cosas que me gustaban. Me he conectado con una parte de mí que consideraba bastante enterrada y, saliendo de ahí, he podido comunicarme y crecer. He enfrentado problemas que llevaban demasiado enterrados y he tomado decisiones que, espero, me lleven a donde quiero estar. He crecido.
Curiosamente, ahora estoy en esa pausa, ese hiato que se produce entre una situación y otra. Transiciones. Y se siente bien. Aprovecho el espacio que he obtenido para quitarme peso de cosas y emociones que no me hacen falta, que no me ayudan, y dejar el sitio para otras que sí me vienen bien, que si me ayudan a ser quién soy y a construirme en el sentido que quiero.
Continuo en lucha. Por un lado, entre hacer lo que todos quieren y encajar y hacer lo que yo quiero y ser feliz. Entre seguir y dirigir. Y por otro lado, entre mi impulso de relajarme y dejarme llevar y mi natural inquietud que hace que, una vez acabo un proyecto, empiece otro. La busqueda como motor de vida, que es lo que en cierto sentido soy.
La diferencia fundamental es que ahora estoy calmado. El elemento fundamental en el que parecen coincidir la mayoría de filosofos clásicos es en la calma como estado mental virtuoso. Una vez uno entiende que lo que puede controlar es X, y lo que no puede controlar es todo menos X, de repente es más fácil dejar de sentir miedo. Simplemente, entender que el destino te llevará a donde él quiera y que lo único que puedo hacer es estar de buen humor, mostrarme animoso, cuidarme. Hacer lo que es mejor para mí y para los míos y dejar que el Universo haga el resto.
Suena fácil, pero no lo es. Vamos a intentarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario