Una de las cosas que he aprendido esta semana es que, si queremos saber porqué hacemos las cosas o las percibimos de una determinada manera, es importante entender cual es el origen de dicha conducta o pensamiento. El ejemplo que voy a contar es uno que me sucedió este fin de semana. Mi novia tiene una importante necesidad de intimidad que yo no entiendo, hasta uqe me paré a darme cuenta de que, durante un periodo muy importante de mi vida, yo he sido privado de mi intimidad. Y lo he naturalizado, hasta el punto de que no consigo entender esa necesidad en otra gente. Es el prejuicio convertido en norma, o "lo que es normal para mí, es normal". Pero no tiene porqué serlo. No es algo "natural". Es un rasgo adquirido en unas condiciones muy duras y un puntito artificiales, las cuales para la mayoría de la gente serían un problema.
El camino de la comprensión pasa por la supresión del ego. Esta frase, muy de Paulo Coelho, lo que viene a decir es que tenemos que ponernos en el papel del otro y entender porqué él no es yo. Y porqué, lo que para mí es normal, para él no lo es. Para eso hay que entender, en primer lugar, porqué para nosotros algo es normal y luego preguntarnos si, para esa persona, que no ha tenido las mismas experiencias e historia que nosotros, podría serlo. Es otro mundo. Es otro mundo distinto ahí fuera y no sabemos muy bien como afrontarlo, salvo que seamos capaces de "salir de nuestra piel".
Yo el otro día aprendí algo sobre mi mismo y sobre mi entorno. ¿Qué aprendéis vosotros?
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