sábado, 1 de julio de 2023

Cuando el miedo es el motor

Cuando el miedo es el motor, no hay nadie al volante. Cuando el miedo es el motor, el futuro no existe, solo se le teme. No se proyecta, no se hacen ilusiones.
Cuando el miedo es el motor, todo son "peros". Cuando el miedo es el motor nos convertimos en el "Dr NO", porque queremos controlar y, si no lo hacemos, el miedo aumenta.
Cuando el miedo es el motor, cedemos la iniciativa. Dejamos de actuar y reaccionamos, intentando adelantarnos a escenarios que imaginamos, suponemos, pensamos. Cuando el miedo es el motor, dejamos de decir y ser lo que queremos y creemos, y pasamos a hacerlo para encajar, prevenir, minimizar.
Cuando el miedo es el motor, se apagan las luces. No hay ganas, no hay ilusión, no hay humor, no hay cariño. Solo hay una sucesión de días, uno detrás de otro, en el que la oscuridad subyace. A veces se apaga y no molesta, pero nunca es sustituida por la luz. El miedo apaga el humor, apaga la curiosidad, apaga el interes. Y se suceden días de andar de puntillas para no ofender, no molestar, no incomodar. El miedo te hace perder el partido antes de haberlo empezado, porque te paraliza y anula tu ansia de victoria, tu fuego.
Cuando el miedo es el motor, perdemos todos.

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