Ayer me pasó una cosa curiosa. Después de una semana de curro bastante intensa, en un mes de curro bastante intenso (y en el que, aparte de curro, poco más ha pasado), unos amigos vinieron desde el fin del mundo para vernos. Fue super bonito. Son una pareja increíble, super inteligentes, viajados... gente genial, con una actitud y una forma de ver el mundo maravillosa. Hablar con ellos hace que el día sea mejor. Y en un momento dado, mi novia dijo "nadie hace esto por nosotros".
Y no sé, eso me duele. Porque es mentira. Si hay gente que hace eso por nosotros. Una amiga suya vino desde Qatar para pasar un finde con ella. Tenemos amigos en Cantabria que hacen tres horas de coche para vernos. Y en ocasiones, yo he hecho eso por otra gente. Voy a ir a Polonia para ver a un amigo mío, igual que en otra ocasión fui a Bulgaria. Hay gente que merece la pena que cojas un avión, un tren, un algo y te hagas un montón de horas para verlos y compartir con ellos, porque son gente que hacen tus días mejores.
Pero el problema es no verlo. El problema es estar tan focalizado en lo negativo, que cuando vienen cosas buenas te niegas a creerlo. Eso es un problema. Y es un problema que genera una dinámica terrible, un "hueco" que debe ser llenado con muñequitos, con planes, con otras cosas. Con lo que sea que me distraiga del presente, donde solo hay trabajo y soledad. Drogueme, por favor. Saqueme de mi realidad.
Pero cuando te acercas a los demás, pidiendoles que te ayuden, ellos ya tienen sus propios problemas. Hace falta un carácter muy especial para acoger a un cachorrito minusvalido; la mayoría de la gente quiere uno sano. Porque es lo que ven en la tele y es lo que quiere todo el mundo, porque es lo "normal". Así que, incluso cuando das con gente que no son "normales" (y gracias a Dios, de esos hay unos pocos), el acuerdo suele ser dar mucho para recibir mucho. Y eso está bien. Pero tu no tienes mucho. Tu tienes algo que no acaba de funcionar, algo que te duele a veces y otras veces te deja a medias, pero no quieres perderlo porque crees en ello. Porque a veces, está muy bien. Porque cuando funciona, funciona mejor que nada que hayas conocido. Pero tu entorno, tu trabajo, tus amigos, tu puñetero medio ambiente, no te deja acabar de arrancar. Estás pulsando el botón de encendido y la mitad de los días sale chispas, el motor intenta arrancar y no puede. Hay días que solo quieres tirarte en la cama y que deje de doler.
Y nadie te va a salvar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario