Últimamente parece que estoy en un momento como muy oscuro. Es mentira. Es como las fotos, uno capta solo un momento pero para tener la historia completa necesita contexto, mucho de lo que no entra en la imagen. A veces vemos un momento y pensamos "esto es la vida". Es mentira. Es solo un instante, como un puntito en un mapa. La vida es todo lo que hay alrededor.
Llevo bastante tiempo muy cansado. Duermo mal. No disfruto la comida. Y estoy perdiendo las ganas de hacer ejercicio. Son cosas ciclicas. Para motivarse, uno necesita un objetivo. Y para que sea efectivo, ese objetivo debe ser algo que deseamos. Entrenamos para vernos en forma, para correr una carrera, para superar una marca. Una vez lo hacemos, podemos empezar a plantearnos el siguiente objetivo. Tachar cosas de la lista.
Pero eso es trabajo. La vida no es trabajo. La vida es disfrutar, es estar con gente que nos hace feliz, hablar de lo que nos gusta, animarnos. La vida es ver un paisaje bonito, aunque llegar hasta allí sea complicado. Es escuchar una canción y, que demonios, cantarla. Es compartir lo bueno, los que tenemos esa disposición y no somos seres solitarios que vivimos aislados, sino vampiros sociales buscando una conexión en el eter. Click. De repente pasa y estás compartiendo risas, historias y te sientes super bien. Y no necesitas hablar, porque puedes solo escuchar a la otra persona y ese sonido te calma, te relaja. No estás a la defensiva, no esperas problemas... te da igual. Simplemente, confías y fluyes.
A veces, hay que desconectar. De todo. Y así se reinicia el espíritu. A veces sucede con una canción, con un sitio. A veces, te sientas en la playa a oír las olas y el mar te habla. O en medio de la noche, con un té y un libro, la noche te habla. Viene de uno y va hacia uno. Es encontrar quienes somos. Es asomarse a este blog, demonios, y ver quién era y quién quiero ser.
A veces, es mucho más sencillo de lo que pensamos. Lo que nuestro espírito busca no es tener dinero o éxito o admiración o sexo. En determinadas edades, en determinados momentos, nuestro espíritu lo que busca es sentirse confortado, un abrazo del alma. Y eso nos lo podemos dar a nosotros mismos. De hecho, voy a hacerlo. Tened un buen día y cuidaros mucho. Os quiero.
P.D: No seais egoistas con la energía. A veces, la tratamos como un bien finito, como si tuviera cinco manzanas de alegria que tienes que cuidar y administrar. Eso es una gilipollez y es propia de un enfoque capitalista muy loco, donde hasta el tiempo de mear tiene que ser calculado. La alegria, la felicidad... es como la lluvia. Tiene su propio ritmo y nosotros no la controlamos. Por eso tampoco hay que intentarlo, sino soltar el volante y confiar. Tened fé, maldita sea.
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