domingo, 1 de octubre de 2023

The God is not willing

Justo ayer me terminé "The God is not willing" de Steven Eriksson. Ultimamente ando muy reflexivo con Malaz, en parte porque en un viaje en coche de siete horas estuvimos escuchando entrevistas y podcasts sobre como introducir a gente a la serie. The God is not willing ha sido premio de New York Times y tiene unas reseñas brutales; es un librazo. No solo para los seguidores de la fantasía épica (que gracias a Dios, ya empezamos a ser más adultos y buscar temas más profundos), sino para cualquiera que quiera aproximarse a literatura "grande".
El tema principal de la Saga de los Caídos de Malaz, la obra cumbre de Eriksson hasta ahora, es la compasión. Quién dice que la fantasía o la ciencia ficción no son políticas es porque nunca ha dedicado un momento a reflexionar sobre esas obras; todas contienen fuertes cargas ideológicas. Basicamente, es el motor que impulsa a la reflexión. ¿Qué echo en falta en mi mundo o qué creo que podría pasar en un mundo en que se desarrollase esto de esta manera? Y a partir de ahí, empezamos a construir. Pero me disperso. Quería hablar de que, el tema central de Malaz, es la compasión y la empatía. La capacidad de ponerte en el lugar del otro más allá de diferencias físicas, culturales, ideológicas... Y a veces, en situaciones MUY extremas. Para mostrar la importancia de la compasión y de la empatía también recurre a la crueldad, con ejemplos muy extremos. Steven Erikson no es un escritor para gente a quién le guste evitar escenas desagradables.
Algo así sucede en "The God is not willing", que curiosamente sería una buena introducción a la obra de este autor. No obstante lo cual, la novela es un poco más... "burda" que en otros casos. Aquí uno de los temas fundamentales es como los desastres naturales nos igualan a todos y como, ante una determinada situación, la única acción decente que se puede hacer es la que todos sabemos y vamos posponiendo o excusandonos. Como sucede en otras novelas de él, el final resulta un poco forzado e intenso. Como con Alex de la Iglesia, parece que cuando llega ochocientas páginas le entra la prisa y descubre que tiene que acabar, así que aprieta. Y el final es magnifico, como todos los suyos, dejando un montón de cabos sueltos para poder seguir si quiere pero también cerrando temas muy importantes.
Me ha encantado el libro. Me pareció fascinante, demasiado divertido a veces, demasiado oscuro otras y siempre me mantuvo en vilo. Estoy deseando leer los demás que saque de esta saga y creo que voy a volver a releerme la Saga de los Caídos. Y si no conocéis los libros, ya estáis tardando. Yo creo que, en cierto sentido, esas novelas me han hecho mejor persona. Y me alegro de haber aprendido inglés traduciendolas.
Tened un buen día y que os cunda. Un abrazo.

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