La vida es una cosa muy curiosa. Hay personalidades que están hechas para dirigir, para liderar. Hay otras personalidades que están hechas para seguir, para que les indiquen que hacer. Pero, como sucede con casi todo en la vida, pocos casos hay de "100% algo". Casi todo es mezcla, un poco de esto y de lo otro, como Lao Tse escribió fantásticamente hace siglos.
Si yo tuviera que definir mi carácter, no sabría ni por donde empezar. Pero respecto a lo que hablaba anteriormente, yo tengo periodos expansivos y periodos menguantes. Epocas de mi vida en las que, por lo que sea, no tengo fuerzas ni energía ni ganas de proyectar cosas. En esos momentos, si las cosas van bien, otra gente u otros proyectos "tiran" de mi. Es lo interesante, que como las ardillas que sin querer plantan árboles tirando los frutos que no se van a comer, nosotros vamos plantando alegria futura sin darnos cuenta. Y eso está genial, porque es señal de que estamos viviendo una vida sana en la que damos y recibimos.
A veces, parece que el mundo es oscuro, triste y que todo está mal. Que hemos fracasado. Que ninguna de las cosas que intentamos ha salido y que, por tanto, es mejor dejar de intentar nada. Pero es solo una nube, luego sale el sol. Hace falta darse cuenta de que, lo que es para nosotros, lo va a ser. Hagamos lo que hagamos. En eso consiste tener fé. No en creer en causa y efecto y que si hoy llueve mañana volverá a llover. No. La vida no funciona así. Todo el metodo cientifico está plagado de incertidumbre, escepticismo y cosas que desconocemos. Y eso está genial, porque nos da espacio para seguir descubriendo, para seguir investigando. Para progresar. Pero asumir con humildad que no conocemos todo y que existe un amplio margen en el que se mueve el optimismo no está mal.
Lo que quería decir en el parrafo anterior, que como siempre me he despistado, es que ese día en el que todo parece ir mal, sin que tu lo sepas, tu hermana te escribirá y te dirá que está bien. O un amigo te mandará un meme divertido. O algo, lo que sea, saldrá bien. Y tienes que agarrarte a esa cosa buena, a esa brizna de luz, para que te ayude a salir del pozo. Porque esa luz la plantaste tu y es tuya y, igual que otras veces tu ayudas a los demás, a veces los demás te ayudan a ti. Y esa es la forma natural, como debe ser. Como decía aquel sermón que escuché una vez en la iglesia, Dios nos hizo imperfectos para que necesitaramos los unos de los otros. Y en ese necesitar los unos de los otros, en ese ayudarnos, crecemos.
Y en un plano totalmente individual, yo creo que, incluso cuando nos equivocamos, damos pie a aprender y a intentar cosas nuevas que irán mejor. Y que tener fé en ese "mañana será mejor" es lo que nos va a permitir seguir adelante. Incluso aunque ahora no veamos salida. Pero cuando salga el sol, hayas comido algo y tengas gente cerca, el día estará mejor. Seguro.
Y si no, pues a seguir intentandolo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario