lunes, 16 de octubre de 2023

Conocete a ti mismo. Porqué jugamos

Este fin de semana me ha venido muy bien para dar un paso atrás, coger perspectiva y empezar a darme cuenta de algunas cosas que en otros momentos se me escapan. Una de ellas es el porqué juego. Durante mucho tiempo, pensaba que jugaba como una forma de conocer gente y salir de mi zona de confort. Pero me doy cuenta de que, en cierto sentido, jugar para mí es parte de reafirmar mi identidad tribal. Lo que de pibe hacía yendo a conciertos heavys, ahora lo hago jugando a juegos. Pero no lo hago por el juego en sí. Tampoco por el grupo. Lo hago por un poco una mezcla de ambas.
Me gusta ser parte de una experiencia de juego compartida. Me gusta que tengamos un idioma común, unas anécdotas y unos objetivos. Me gusta que acabe la partida y nos vayamos a tomar algo y a comentar cosas que han pasado. Pero a la vez, también me gusta sentirme cómodo en la partida. Me gusta construir enlaces, aprender solo y traer esas cosas que aprendo al grupo. Me gusta ser una el bajista del grupo, alguien que está ahí impulsando cosas pero que no necesita brillar.
Es un rasgo de personalidad. Pero para ser bajista de un grupo uno necesita un grupo. Y necesita que ese grupo quede regularmente, que tenga un objetivo, que quiera hacer cosas. A veces, simplemente, estás en un sitio o un momento de tu vida donde lo que tu entiendes como música es distinto. Donde la gente quiere otras cosas, tiene otras prioridades. Y no pasa nada. En ese caso, tienes que adaptarte.
Yo me he dado cuenta de que, aquí, no puedo tocar el bajo. Como mucho, puedo ser esos tíos de los Chanclas, que estaban al fondo bailando. También es buena cosa, si estás con la gente adecuada. Así que me voy a quedar con eso. Y a sentirme bien. No hace falta tirar el bajo. A veces, simplemente, no es el momento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario