Este fin de semana me ha venido muy bien para dar un paso atrás, coger perspectiva y empezar a darme cuenta de algunas cosas que en otros momentos se me escapan. Una de ellas es el porqué juego. Durante mucho tiempo, pensaba que jugaba como una forma de conocer gente y salir de mi zona de confort. Pero me doy cuenta de que, en cierto sentido, jugar para mí es parte de reafirmar mi identidad tribal. Lo que de pibe hacía yendo a conciertos heavys, ahora lo hago jugando a juegos. Pero no lo hago por el juego en sí. Tampoco por el grupo. Lo hago por un poco una mezcla de ambas.
Me gusta ser parte de una experiencia de juego compartida. Me gusta que tengamos un idioma común, unas anécdotas y unos objetivos. Me gusta que acabe la partida y nos vayamos a tomar algo y a comentar cosas que han pasado. Pero a la vez, también me gusta sentirme cómodo en la partida. Me gusta construir enlaces, aprender solo y traer esas cosas que aprendo al grupo. Me gusta ser una el bajista del grupo, alguien que está ahí impulsando cosas pero que no necesita brillar.
Es un rasgo de personalidad. Pero para ser bajista de un grupo uno necesita un grupo. Y necesita que ese grupo quede regularmente, que tenga un objetivo, que quiera hacer cosas. A veces, simplemente, estás en un sitio o un momento de tu vida donde lo que tu entiendes como música es distinto. Donde la gente quiere otras cosas, tiene otras prioridades. Y no pasa nada. En ese caso, tienes que adaptarte.
Yo me he dado cuenta de que, aquí, no puedo tocar el bajo. Como mucho, puedo ser esos tíos de los Chanclas, que estaban al fondo bailando. También es buena cosa, si estás con la gente adecuada. Así que me voy a quedar con eso. Y a sentirme bien. No hace falta tirar el bajo. A veces, simplemente, no es el momento.
lunes, 16 de octubre de 2023
lunes, 9 de octubre de 2023
A veces tiras, a veces te empujan
La vida es una cosa muy curiosa. Hay personalidades que están hechas para dirigir, para liderar. Hay otras personalidades que están hechas para seguir, para que les indiquen que hacer. Pero, como sucede con casi todo en la vida, pocos casos hay de "100% algo". Casi todo es mezcla, un poco de esto y de lo otro, como Lao Tse escribió fantásticamente hace siglos.
Si yo tuviera que definir mi carácter, no sabría ni por donde empezar. Pero respecto a lo que hablaba anteriormente, yo tengo periodos expansivos y periodos menguantes. Epocas de mi vida en las que, por lo que sea, no tengo fuerzas ni energía ni ganas de proyectar cosas. En esos momentos, si las cosas van bien, otra gente u otros proyectos "tiran" de mi. Es lo interesante, que como las ardillas que sin querer plantan árboles tirando los frutos que no se van a comer, nosotros vamos plantando alegria futura sin darnos cuenta. Y eso está genial, porque es señal de que estamos viviendo una vida sana en la que damos y recibimos.
A veces, parece que el mundo es oscuro, triste y que todo está mal. Que hemos fracasado. Que ninguna de las cosas que intentamos ha salido y que, por tanto, es mejor dejar de intentar nada. Pero es solo una nube, luego sale el sol. Hace falta darse cuenta de que, lo que es para nosotros, lo va a ser. Hagamos lo que hagamos. En eso consiste tener fé. No en creer en causa y efecto y que si hoy llueve mañana volverá a llover. No. La vida no funciona así. Todo el metodo cientifico está plagado de incertidumbre, escepticismo y cosas que desconocemos. Y eso está genial, porque nos da espacio para seguir descubriendo, para seguir investigando. Para progresar. Pero asumir con humildad que no conocemos todo y que existe un amplio margen en el que se mueve el optimismo no está mal.
Lo que quería decir en el parrafo anterior, que como siempre me he despistado, es que ese día en el que todo parece ir mal, sin que tu lo sepas, tu hermana te escribirá y te dirá que está bien. O un amigo te mandará un meme divertido. O algo, lo que sea, saldrá bien. Y tienes que agarrarte a esa cosa buena, a esa brizna de luz, para que te ayude a salir del pozo. Porque esa luz la plantaste tu y es tuya y, igual que otras veces tu ayudas a los demás, a veces los demás te ayudan a ti. Y esa es la forma natural, como debe ser. Como decía aquel sermón que escuché una vez en la iglesia, Dios nos hizo imperfectos para que necesitaramos los unos de los otros. Y en ese necesitar los unos de los otros, en ese ayudarnos, crecemos.
Y en un plano totalmente individual, yo creo que, incluso cuando nos equivocamos, damos pie a aprender y a intentar cosas nuevas que irán mejor. Y que tener fé en ese "mañana será mejor" es lo que nos va a permitir seguir adelante. Incluso aunque ahora no veamos salida. Pero cuando salga el sol, hayas comido algo y tengas gente cerca, el día estará mejor. Seguro.
Y si no, pues a seguir intentandolo.
Si yo tuviera que definir mi carácter, no sabría ni por donde empezar. Pero respecto a lo que hablaba anteriormente, yo tengo periodos expansivos y periodos menguantes. Epocas de mi vida en las que, por lo que sea, no tengo fuerzas ni energía ni ganas de proyectar cosas. En esos momentos, si las cosas van bien, otra gente u otros proyectos "tiran" de mi. Es lo interesante, que como las ardillas que sin querer plantan árboles tirando los frutos que no se van a comer, nosotros vamos plantando alegria futura sin darnos cuenta. Y eso está genial, porque es señal de que estamos viviendo una vida sana en la que damos y recibimos.
A veces, parece que el mundo es oscuro, triste y que todo está mal. Que hemos fracasado. Que ninguna de las cosas que intentamos ha salido y que, por tanto, es mejor dejar de intentar nada. Pero es solo una nube, luego sale el sol. Hace falta darse cuenta de que, lo que es para nosotros, lo va a ser. Hagamos lo que hagamos. En eso consiste tener fé. No en creer en causa y efecto y que si hoy llueve mañana volverá a llover. No. La vida no funciona así. Todo el metodo cientifico está plagado de incertidumbre, escepticismo y cosas que desconocemos. Y eso está genial, porque nos da espacio para seguir descubriendo, para seguir investigando. Para progresar. Pero asumir con humildad que no conocemos todo y que existe un amplio margen en el que se mueve el optimismo no está mal.
Lo que quería decir en el parrafo anterior, que como siempre me he despistado, es que ese día en el que todo parece ir mal, sin que tu lo sepas, tu hermana te escribirá y te dirá que está bien. O un amigo te mandará un meme divertido. O algo, lo que sea, saldrá bien. Y tienes que agarrarte a esa cosa buena, a esa brizna de luz, para que te ayude a salir del pozo. Porque esa luz la plantaste tu y es tuya y, igual que otras veces tu ayudas a los demás, a veces los demás te ayudan a ti. Y esa es la forma natural, como debe ser. Como decía aquel sermón que escuché una vez en la iglesia, Dios nos hizo imperfectos para que necesitaramos los unos de los otros. Y en ese necesitar los unos de los otros, en ese ayudarnos, crecemos.
Y en un plano totalmente individual, yo creo que, incluso cuando nos equivocamos, damos pie a aprender y a intentar cosas nuevas que irán mejor. Y que tener fé en ese "mañana será mejor" es lo que nos va a permitir seguir adelante. Incluso aunque ahora no veamos salida. Pero cuando salga el sol, hayas comido algo y tengas gente cerca, el día estará mejor. Seguro.
Y si no, pues a seguir intentandolo.
domingo, 1 de octubre de 2023
The God is not willing
Justo ayer me terminé "The God is not willing" de Steven Eriksson. Ultimamente ando muy reflexivo con Malaz, en parte porque en un viaje en coche de siete horas estuvimos escuchando entrevistas y podcasts sobre como introducir a gente a la serie. The God is not willing ha sido premio de New York Times y tiene unas reseñas brutales; es un librazo. No solo para los seguidores de la fantasía épica (que gracias a Dios, ya empezamos a ser más adultos y buscar temas más profundos), sino para cualquiera que quiera aproximarse a literatura "grande".
El tema principal de la Saga de los Caídos de Malaz, la obra cumbre de Eriksson hasta ahora, es la compasión. Quién dice que la fantasía o la ciencia ficción no son políticas es porque nunca ha dedicado un momento a reflexionar sobre esas obras; todas contienen fuertes cargas ideológicas. Basicamente, es el motor que impulsa a la reflexión. ¿Qué echo en falta en mi mundo o qué creo que podría pasar en un mundo en que se desarrollase esto de esta manera? Y a partir de ahí, empezamos a construir. Pero me disperso. Quería hablar de que, el tema central de Malaz, es la compasión y la empatía. La capacidad de ponerte en el lugar del otro más allá de diferencias físicas, culturales, ideológicas... Y a veces, en situaciones MUY extremas. Para mostrar la importancia de la compasión y de la empatía también recurre a la crueldad, con ejemplos muy extremos. Steven Erikson no es un escritor para gente a quién le guste evitar escenas desagradables.
Algo así sucede en "The God is not willing", que curiosamente sería una buena introducción a la obra de este autor. No obstante lo cual, la novela es un poco más... "burda" que en otros casos. Aquí uno de los temas fundamentales es como los desastres naturales nos igualan a todos y como, ante una determinada situación, la única acción decente que se puede hacer es la que todos sabemos y vamos posponiendo o excusandonos. Como sucede en otras novelas de él, el final resulta un poco forzado e intenso. Como con Alex de la Iglesia, parece que cuando llega ochocientas páginas le entra la prisa y descubre que tiene que acabar, así que aprieta. Y el final es magnifico, como todos los suyos, dejando un montón de cabos sueltos para poder seguir si quiere pero también cerrando temas muy importantes.
Me ha encantado el libro. Me pareció fascinante, demasiado divertido a veces, demasiado oscuro otras y siempre me mantuvo en vilo. Estoy deseando leer los demás que saque de esta saga y creo que voy a volver a releerme la Saga de los Caídos. Y si no conocéis los libros, ya estáis tardando. Yo creo que, en cierto sentido, esas novelas me han hecho mejor persona. Y me alegro de haber aprendido inglés traduciendolas.
Tened un buen día y que os cunda. Un abrazo.
El tema principal de la Saga de los Caídos de Malaz, la obra cumbre de Eriksson hasta ahora, es la compasión. Quién dice que la fantasía o la ciencia ficción no son políticas es porque nunca ha dedicado un momento a reflexionar sobre esas obras; todas contienen fuertes cargas ideológicas. Basicamente, es el motor que impulsa a la reflexión. ¿Qué echo en falta en mi mundo o qué creo que podría pasar en un mundo en que se desarrollase esto de esta manera? Y a partir de ahí, empezamos a construir. Pero me disperso. Quería hablar de que, el tema central de Malaz, es la compasión y la empatía. La capacidad de ponerte en el lugar del otro más allá de diferencias físicas, culturales, ideológicas... Y a veces, en situaciones MUY extremas. Para mostrar la importancia de la compasión y de la empatía también recurre a la crueldad, con ejemplos muy extremos. Steven Erikson no es un escritor para gente a quién le guste evitar escenas desagradables.
Algo así sucede en "The God is not willing", que curiosamente sería una buena introducción a la obra de este autor. No obstante lo cual, la novela es un poco más... "burda" que en otros casos. Aquí uno de los temas fundamentales es como los desastres naturales nos igualan a todos y como, ante una determinada situación, la única acción decente que se puede hacer es la que todos sabemos y vamos posponiendo o excusandonos. Como sucede en otras novelas de él, el final resulta un poco forzado e intenso. Como con Alex de la Iglesia, parece que cuando llega ochocientas páginas le entra la prisa y descubre que tiene que acabar, así que aprieta. Y el final es magnifico, como todos los suyos, dejando un montón de cabos sueltos para poder seguir si quiere pero también cerrando temas muy importantes.
Me ha encantado el libro. Me pareció fascinante, demasiado divertido a veces, demasiado oscuro otras y siempre me mantuvo en vilo. Estoy deseando leer los demás que saque de esta saga y creo que voy a volver a releerme la Saga de los Caídos. Y si no conocéis los libros, ya estáis tardando. Yo creo que, en cierto sentido, esas novelas me han hecho mejor persona. Y me alegro de haber aprendido inglés traduciendolas.
Tened un buen día y que os cunda. Un abrazo.
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