miércoles, 2 de abril de 2025

Las mil caras de la envidia

Es muy curioso. Como dice el refrán, "la suerte de la fea, la guapa la desea". Todos podemos mirar a izquierda y derecha y pensar "X persona tiene esto, y yo lo quiero". Ignorando todo lo demás. El esfuerzo que le haya costado conseguirlo, los sacrificios que hace para tenerlo, el daño que le puede hacer eso. Los solteros quieren pareja, los emparejados quieren estar solteros. Los que trabajan mucho quieren tiempo y los que no trabajan quieren dinero. Todos, todos, podemos mirar a otra persona y sentir envidia.
Así que, realmente, ¿cuál es la cara original de la envidia? La cara original es la insatisfacción. Es el que nos falta y que somos incapaces de llenar. Es el no estar contento. Simplemente. Iba a poner "no estar contento con algo", pero eso sobra. Si estamos contentos no sentimos envidia. Podemos pensar que nos gustaría X, pero eso es simplemente un deseo, como cuando vemos una playa y pensamos que nos gustaría estar allí. No existe ese concepto de posesión, de ofensa que existe cuando hay envidia. "Porque X tiene esto y yo no". Y a continuación, "X no se lo merece, mientras que yo sí". Es muy curioso como eso termina envenenando nuestra felicidad con nosotros mismos, nuestra felicidad con los demás. A nosotros.
Y lo más curioso es que, en la mayoría de ocasiones, ni siquiera disfrutamos lo que envidiamos. Pero no hay como. Si tuviera que ponerle un nombre a la envidia, quizás sería ese. Infelicidad. Somos envidiosos porque somos infelices. Porque somos pobres, aunque tengamos todo lo que queremos, porque estamos más focalizados en lo que falta que en lo que hay.

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