Hoy hablaba sobre como, determinadas emociones compartidas en un entorno aislado, terminan traslandose de una persona a otra hasta que terminan siendo verdaderos vuelcos de personalidad. Influimos mucho en los que tenemos cerca, pero mucho. Y hay algunas partes de esa influencia que no son buenas.
El otro día introduje el tema de las sociedades basadas en la vergüenza y las sociedades basadas en la culpa. Yo tengo un problema en el sentido de que, desde muy pequeñito, he hecho un esfuerzo consciente por desconectarme de mi entorno. Al final he terminado haciendo realidad algo que planteaba Nietzsche; que cuando tu estableces un determinado entorno, el resto del mundo o te sigue o se baja. En mi caso, mis relaciones sociales, mi forma de ver el mundo, las convenciones que empleo... soy un tipo bastante peculiar. Y la gente que me conoce y me quiere, me acepta. Los que no, pues bueno, suele ser requisito imprescindible para que te guste algo, que lo aceptes tal y como es. Forzarlo a que sea otra cosa no suele acabar muy bien.
Pero claro, eso tiene un lado malo. No tengo herramientas para defenderme de determinadas circunstancias. Dado que yo suelo apoyar, dar espacio y mandar energia positiva cuando la gente me comenta sus proyectos, la critica constante me merma. Es un defecto de llevar mucho trabajando solo; carezco de herramientas para defenderme de entornos laborales tóxicos. Y llega un momento en que me contamino y dejo de ser consciente de que estoy dejando de lado mi naturaleza y que, por así decirlo, estoy bailando la musica que toca otro. En ese momento mi estrés aumenta, me desoriento, pierdo impulso y fuelle. Por así decirlo, mi alma se "marchita", dado que cuando crecemos, cuando somos nosotros mismos es cuando esa comunicación interna y externa fluye. Cuando somos consecuentes. Cuando vivimos vidas en las que, a través de nuestras acciones, comunicamos al mundo nuestra esencia.
Por eso es importante entender, en que momento, estamos dejando de ser nosotros mismos. Y encontrar la forma de, o bien protegernos de esa influencia, o bien redirigirla a algo más constructivo, tanto para quienes nos influyen como para nosotros.
Está muy bien ser agua y adaptarse a los demás. Pero llega un momento en que esa adaptación es negativa y entonces hay que encontrar como reconducirla. Como hoy, que decidí no darle importancia a lo negativo que pasó, asumiendo que son circunstancias y que ya pasó... y concentrarme en lo positivo que hay y en lo que puede haber. Aunque reconozco que, hoy, estoy bastante nervioso por tener que encontrarme con gente nueva a hacer algo que es importante para mi y que no sé como saldrá.
El miedo tiene los ojos muy grandes. Deseadme suerte.
lunes, 20 de octubre de 2025
El desafío de los muñequitos
Llevo mucho intentando jugar y no hay manera. ¿Jugar a qué? A muñequitos. ¿Qué son muñequitos? Wargames, juegos de miniaturas... como lo queráis llamar. Para alguna gente es "warhammer", que no deja de ser un juego de mesa centrado en miniaturas. Se representan situaciones tácticas/operacionales y se intenta jugarlas. Los hay históricos (jugué a L'art de la guerre durante un tiempo, en el que intentabas representar, en nuestro caso, batallas del período clásico en una especie de tablero) y de fantasía. Al que estoy intentando jugar últimamente, Infinity, que es un juego español con una comunidad global maravillosa, se centra en operaciones especiales en un futuro medio medio lejano. Es un juego muy entretenido, complicado de narices, en el cual hay muchisimas "capas" que se apilan para darte una experiencia muy curiosa.
Pero el tema no es El Juego. El tema es quedar con alguien, en torno a una mesa, a construir una historia juntos. Y eso es parte de mi identidad, de quién soy. De pibe jugaba a rol y, ya de adulto de mediana edad casi, sigo jugando. Porque jugar es de esas cosas que te mantiene mentalmente joven, agil, en forma. Es como el deporte. Hace falta si uno quiere tener una vida plena, no para "vivir para siempre", sino para que la vida merezca la pena disfrutarse. Yo no recuerdo que comí hace un año. Pero si recuerdo aquella partida con Toño en la que nos pasó de todo, hace ya... pues pronto irá para tres. Esas cosas son importantes porque se convierten en parte de nuestra narrativa, esos momentos compartidos con gente, esas risas.
Hay una cuestión curiosa con el tema de los juegos, que va relacionado a lo que comentaba en el anterior artículo. Todo el mundo quiere jugar a "su" juego. Por supuesto en sus terminos y condiciones, cuando a mí me venga bien, donde a mí me venga bien... y a veces incluso se pretende forzar el resultado. Lo cual le quita toda la gracia a algo que, bien entendido, debe ser un proceso. Y lo divertido es el proceso. Yo he quedado con un amigo con el que jugaba en Cádiz, Kulkeng, y ni siquiera hemos jugado. Hemos hecho un té, empezado a charlar y cuando nos quisimos dar cuenta era como... mira, ¿sabes qué? La semana que viene quizás. Se está muy a gusto para todo el jaleo de sacar las minis, montarlas...
Lo importante es tener alguien con quién compartir. Entiendo que para mucha gente, y más hoy en día con esta aceleración permanente, el fin es el fin y no puede desviarse. Se queda para jugar y se juega. Pero para mí, todas esas cosas son excusas. Lo importante es vivir bien, cuidarse, disfrutar, estar feliz.
Hoy quizás juegue. Por primera vez en más de seis meses. Y no tengo muy claro como enfrentarlo. Jugaré contra un chico que no conozco y espero que sea una experiencia agradable pero... como decía mi mejor parte, el "Tinder de muñequitos" no funciona. Uno busca establecer relaciones, compartir historias. Hay un juego de fútbol americano, que tiene la opción de jugar ligas. Cuando me mudé a Madrid, un amigo aprovechó para reunirnos a unos cuantos y echar una liga. Un partido cada dos semanas. Este año va por la cuarta edición. Es una excusa para quedar y tiene muchísimos problemas, gestionar a la gente es un desafío. Pero ha seguido y, sinceramente, es algo que ha ayudado muchísimo a todos con problemas personales, emocionales... es una puerta a compartir algo, a reírse, a tener un objetivo. La gente necesita crear. Y necesita compartir.
Yo llevo mucho tiempo solo y sin amigos. O no tanto así sino... sumergido y saliendo a coger aire. Es una forma de sobrevivir pero no de vivir. No me imagino lo que debe ser echar una liga. Y, sinceramente, me gustaría. Hoy no sé si tendré suerte, pero estoy ilusionado. Porque vivir tiene que ser algo más que trabajar, comer, dormir, pagar cosas. Y ojo, no me quejo. He tenido experiencias maravillosas este verano y lo he pasado muy bien. Pero, jugar, es una parte de quién soy. Y me gustaría volver a ser yo.
P.D: Me compré un juego de miniaturas históricas y, al leerlo, me he dado cuenta de que el reglamento es un poco flojito. Así que voy a ver si encuentro otro reglamento que me guste. El proyecto de elegir facción, investigar, elegir como pintarlos y basearlos, empezar a hacerlo, ver como va, no te gusta lo corriges... me encanta. Hacen falta proyectos. Hace falta tener las manos ocupadas para tener el corazón contento. P.D 2: Ya os contaré mañana que tal me fue. Cuidaros mucho! un abrazo
Pero el tema no es El Juego. El tema es quedar con alguien, en torno a una mesa, a construir una historia juntos. Y eso es parte de mi identidad, de quién soy. De pibe jugaba a rol y, ya de adulto de mediana edad casi, sigo jugando. Porque jugar es de esas cosas que te mantiene mentalmente joven, agil, en forma. Es como el deporte. Hace falta si uno quiere tener una vida plena, no para "vivir para siempre", sino para que la vida merezca la pena disfrutarse. Yo no recuerdo que comí hace un año. Pero si recuerdo aquella partida con Toño en la que nos pasó de todo, hace ya... pues pronto irá para tres. Esas cosas son importantes porque se convierten en parte de nuestra narrativa, esos momentos compartidos con gente, esas risas.
Hay una cuestión curiosa con el tema de los juegos, que va relacionado a lo que comentaba en el anterior artículo. Todo el mundo quiere jugar a "su" juego. Por supuesto en sus terminos y condiciones, cuando a mí me venga bien, donde a mí me venga bien... y a veces incluso se pretende forzar el resultado. Lo cual le quita toda la gracia a algo que, bien entendido, debe ser un proceso. Y lo divertido es el proceso. Yo he quedado con un amigo con el que jugaba en Cádiz, Kulkeng, y ni siquiera hemos jugado. Hemos hecho un té, empezado a charlar y cuando nos quisimos dar cuenta era como... mira, ¿sabes qué? La semana que viene quizás. Se está muy a gusto para todo el jaleo de sacar las minis, montarlas...
Lo importante es tener alguien con quién compartir. Entiendo que para mucha gente, y más hoy en día con esta aceleración permanente, el fin es el fin y no puede desviarse. Se queda para jugar y se juega. Pero para mí, todas esas cosas son excusas. Lo importante es vivir bien, cuidarse, disfrutar, estar feliz.
Hoy quizás juegue. Por primera vez en más de seis meses. Y no tengo muy claro como enfrentarlo. Jugaré contra un chico que no conozco y espero que sea una experiencia agradable pero... como decía mi mejor parte, el "Tinder de muñequitos" no funciona. Uno busca establecer relaciones, compartir historias. Hay un juego de fútbol americano, que tiene la opción de jugar ligas. Cuando me mudé a Madrid, un amigo aprovechó para reunirnos a unos cuantos y echar una liga. Un partido cada dos semanas. Este año va por la cuarta edición. Es una excusa para quedar y tiene muchísimos problemas, gestionar a la gente es un desafío. Pero ha seguido y, sinceramente, es algo que ha ayudado muchísimo a todos con problemas personales, emocionales... es una puerta a compartir algo, a reírse, a tener un objetivo. La gente necesita crear. Y necesita compartir.
Yo llevo mucho tiempo solo y sin amigos. O no tanto así sino... sumergido y saliendo a coger aire. Es una forma de sobrevivir pero no de vivir. No me imagino lo que debe ser echar una liga. Y, sinceramente, me gustaría. Hoy no sé si tendré suerte, pero estoy ilusionado. Porque vivir tiene que ser algo más que trabajar, comer, dormir, pagar cosas. Y ojo, no me quejo. He tenido experiencias maravillosas este verano y lo he pasado muy bien. Pero, jugar, es una parte de quién soy. Y me gustaría volver a ser yo.
P.D: Me compré un juego de miniaturas históricas y, al leerlo, me he dado cuenta de que el reglamento es un poco flojito. Así que voy a ver si encuentro otro reglamento que me guste. El proyecto de elegir facción, investigar, elegir como pintarlos y basearlos, empezar a hacerlo, ver como va, no te gusta lo corriges... me encanta. Hacen falta proyectos. Hace falta tener las manos ocupadas para tener el corazón contento. P.D 2: Ya os contaré mañana que tal me fue. Cuidaros mucho! un abrazo
Sobre conectar con gente
Llevo unos días pensando que la gente "no quiere conexión" (o en inglés, engaging, implicación). Precisamente me volvió a surgir el tema ayer, cuando mi jefe propuso que quedaramos todos para una cena de Navidad/despedida de un compañero que se va. Y no tiene pinta de ir a avanzar.
En parte, es porque todos estamos muy ocupados y cansados. Vida adulta. Los compañeros que tienen niños, los que trabajan mucho, los que viajan. La gente no tiene tiempo para hacer un "esfuerzo extra" y quedar para cenar, incluso con gente con la que se lleva bien, sabiendo que va a ser un rato agradable. Todos estamos demasiado concentrados en nuestras rutinas, en lo que nos gusta y nos cuesta muchísimo ceder un mínimo al proyecto común.
Y cuando pienso sobre eso, me da mucha pena. Porque creo que ese es el orígen de nuestros fracasos como sociedad. El egoísmo. La incapacidad de sacrificar, un poquito, por ganar mucho. Y lo entiendo porque soy el primero que me pasa. Quiero dedicar mi tiempo, el que me deja el trabajo y las obligaciones (muchas de ellas auto impuestas por mí), a mí mismo. Pero ahora miro atrás y veo, por ejemplo, que tengo cajas y cajas de miniaturas que pinté para divertirme. Y me divertí. Están ahí. No necesito más. La vida se vive adelante, no hacía atrás. Y esa idea, la de que vivimos hacía delante, se me ha ocurrido hoy como parte de un proceso de "limpieza otoñal".
Suele pasar cuando uno tiene a la vista una mudanza. De repente, cada cosa que tiene en su casa o en su vida empieza a observarse mientras uno se pregunta "¿me la llevo o me deshago de ella?". Eso se aplica también a las relaciones personales. Miro el móvil y pienso... ¿quiero escribirle un mensaje a esta persona? ¿Me merece la pena intentar quedar?
Es una pregunta terrible, muy fría y cruel. Pero es muy real. Siempre es mejor una verdad honesta que una mentira conveniente, porque la segunda lo único que hace es posponer el problema y generarte más problemas futuros. Así que, como parte del proceso de reestructuración mental en el que estoy tras muchas semanas de "shocks", siendo el último leñazo emocional eeeh... el jueves, estoy intentando encontrar rutinas y ritmos que me hagan pensar en positivo sobre el futuro. Y estoy intentando darme espacio a mí mismo, cuidarme. Es muy loco este ritmo de "trabajo y sobrevivo", al final del cual es como... un momento. ¿Qué puedo cenar tranquilo? ¿Qué puedo acostarme a la hora que quiera? ¿Que puedo JUGAR A ALGO? De repente veo el libro en la mesilla y pienso "ey, tu y yo tenemos asuntos pendientes".
Como le decía a mi mejor parte, intento aceptar lo negativo, no pensarlo, y disfrutar de lo positivo. Creo que es el enfoque que puede salvarme. Así que la semana que pasó, pasó. Ahora tengo una oportunidad de estar bien, de cuidarme, de disfrutar. Así que voy a intentarlo. Si sale bien, genial. Si no, pues bueno, volvemos a "aceptar lo negativo y no pensarlo". Aparte de aprender, como cuando quedé con alguien, fue una decepción y dije "ok, este no es el camino".
Como tantas veces, me he salido muchísimo del tema. Pero lo que considero importante, aquello sobre lo que quiero hablar es lo que decía al principio. Que si ponemos el foco en dar un poquito más, exigir un poquito menos y simplemente dejarnos llevar... es mucho más fácil de lo que nos hemos convencido a nosotros mismos que es. Así que intentad relajaros, si podéis bajar un poco el nivel de estrés, y tocaros. El otro día leí que crear nos alimenta. No consumir, sino hacer algo nosotros. Y eso también se aplica a hacer relaciones, hacer a la gente feliz, compartir.
A por ello. Intentad hacer el mundo un poquito mejor. Y ya veréis como eso os hace mejores a vosotros también.
En parte, es porque todos estamos muy ocupados y cansados. Vida adulta. Los compañeros que tienen niños, los que trabajan mucho, los que viajan. La gente no tiene tiempo para hacer un "esfuerzo extra" y quedar para cenar, incluso con gente con la que se lleva bien, sabiendo que va a ser un rato agradable. Todos estamos demasiado concentrados en nuestras rutinas, en lo que nos gusta y nos cuesta muchísimo ceder un mínimo al proyecto común.
Y cuando pienso sobre eso, me da mucha pena. Porque creo que ese es el orígen de nuestros fracasos como sociedad. El egoísmo. La incapacidad de sacrificar, un poquito, por ganar mucho. Y lo entiendo porque soy el primero que me pasa. Quiero dedicar mi tiempo, el que me deja el trabajo y las obligaciones (muchas de ellas auto impuestas por mí), a mí mismo. Pero ahora miro atrás y veo, por ejemplo, que tengo cajas y cajas de miniaturas que pinté para divertirme. Y me divertí. Están ahí. No necesito más. La vida se vive adelante, no hacía atrás. Y esa idea, la de que vivimos hacía delante, se me ha ocurrido hoy como parte de un proceso de "limpieza otoñal".
Suele pasar cuando uno tiene a la vista una mudanza. De repente, cada cosa que tiene en su casa o en su vida empieza a observarse mientras uno se pregunta "¿me la llevo o me deshago de ella?". Eso se aplica también a las relaciones personales. Miro el móvil y pienso... ¿quiero escribirle un mensaje a esta persona? ¿Me merece la pena intentar quedar?
Es una pregunta terrible, muy fría y cruel. Pero es muy real. Siempre es mejor una verdad honesta que una mentira conveniente, porque la segunda lo único que hace es posponer el problema y generarte más problemas futuros. Así que, como parte del proceso de reestructuración mental en el que estoy tras muchas semanas de "shocks", siendo el último leñazo emocional eeeh... el jueves, estoy intentando encontrar rutinas y ritmos que me hagan pensar en positivo sobre el futuro. Y estoy intentando darme espacio a mí mismo, cuidarme. Es muy loco este ritmo de "trabajo y sobrevivo", al final del cual es como... un momento. ¿Qué puedo cenar tranquilo? ¿Qué puedo acostarme a la hora que quiera? ¿Que puedo JUGAR A ALGO? De repente veo el libro en la mesilla y pienso "ey, tu y yo tenemos asuntos pendientes".
Como le decía a mi mejor parte, intento aceptar lo negativo, no pensarlo, y disfrutar de lo positivo. Creo que es el enfoque que puede salvarme. Así que la semana que pasó, pasó. Ahora tengo una oportunidad de estar bien, de cuidarme, de disfrutar. Así que voy a intentarlo. Si sale bien, genial. Si no, pues bueno, volvemos a "aceptar lo negativo y no pensarlo". Aparte de aprender, como cuando quedé con alguien, fue una decepción y dije "ok, este no es el camino".
Como tantas veces, me he salido muchísimo del tema. Pero lo que considero importante, aquello sobre lo que quiero hablar es lo que decía al principio. Que si ponemos el foco en dar un poquito más, exigir un poquito menos y simplemente dejarnos llevar... es mucho más fácil de lo que nos hemos convencido a nosotros mismos que es. Así que intentad relajaros, si podéis bajar un poco el nivel de estrés, y tocaros. El otro día leí que crear nos alimenta. No consumir, sino hacer algo nosotros. Y eso también se aplica a hacer relaciones, hacer a la gente feliz, compartir.
A por ello. Intentad hacer el mundo un poquito mejor. Y ya veréis como eso os hace mejores a vosotros también.
martes, 14 de octubre de 2025
Quieres vivir como si tuvieras quince años
El otro dia, durante una discusión motivada porque estaba muy embajonado, me tiraron eso a la cara “quieres vivir como si tuvieras quince años”.
Es algo que llevo escuchando mucho, de una manera o de otra, siempre por gente que vive vidas mucho peores que la mía. “Madura”, “haz como todo el mundo”,…
Hace unas semanas vi un articulo a proposito de los grandes motivadores sociales. Decia que, en Occidente, el principal motivador es el sentimiento de culpa, mientras que en otras sociedades es la vergüenza. Esto es muy importante, porque te explica que, para alguna gente, el principal motivador es externo. No te preocupa hacer lo que sabes que es correcto, sino lo que sabes que no te traera consecuencias negativas. El juicio de tu exito o tu fracaso no eres tu mismo; esta fuera. En muchos casos es un juicio familiar; hay gente que vive para hacer felices a sus padres, o a sus hijos, o…
No digo que eso este mal. Pero para mi no funciona. Y no ha funcionado nunca, desde que era muy pequeñito entendi que, para hacerme feliz a mi mismo, no podia aplicar las normas que otros se aplican a si mismos. Porque soy distinto. Lo he sido siempre. No mejor ni peor, simplemente diferente.
Asi que bueno. Si. Si quiero vivir como si tuviera quince años. Quiero mirar a la cara al Ale de quince años y decirle “lo he conseguido. Me he convertido en un adulto que te gustaria ser. No en un amargado, triste, destruido por el Sistema… no. Todas las movidas de Nofx que escuchabas, son verdad. Pero yo he encontrado mi huequecito para ser feliz y lo estoy disfrutando como un enano”.
Recuerdo hace años (puede que siga habiendo un articulo por ahi), una mañana abri mi armario y vi que tenia una zona entera dedicada a ropa de playa y deporte. Y me dije a mi mismo “he triunfado en la vida”.
En ese momento, probablemente, alguien me habria dicho “es que quieres vivir como si tuvieras quince años. Yendo a la playa, haciendo deporte, divirtiendote. “
No entiendo que tiene que existir en la cabeza de la gente para que, cuando alguien te dice que le falta X para ser feliz, tu le tires abajo esa ambicion. Pero debe ser porque tu motivador es la vergüenza, que “nadie te diga nada”, mucho más que el sentimiento de culpa “jamas me perdonaré no intentarlo”. Ese es uno de los motivos que hace que algunas sociedades tengan éxito y otras fracasen. Hace un rato leía también sobre economía y decían que, en una economía centralizada, con que piensan motivar a los trabajadores? El miedo al castigo te lleva solo hasta cierto punto.
Es importante tener eso en cuenta. Que tipo de vida queremos llevar. Y porque demonios tenenos que consenter que nadie venga a romper nuestras ilusiones. Protegedlas. Mantenedlas. Hacer aquello que os haga Felices y hacerlo mucho. Y cuando la gente os mire mal por ello, mandadlos a la mierda.
Todo el punk que escuche de adolescente ha servido para algo. Creo.
Es algo que llevo escuchando mucho, de una manera o de otra, siempre por gente que vive vidas mucho peores que la mía. “Madura”, “haz como todo el mundo”,…
Hace unas semanas vi un articulo a proposito de los grandes motivadores sociales. Decia que, en Occidente, el principal motivador es el sentimiento de culpa, mientras que en otras sociedades es la vergüenza. Esto es muy importante, porque te explica que, para alguna gente, el principal motivador es externo. No te preocupa hacer lo que sabes que es correcto, sino lo que sabes que no te traera consecuencias negativas. El juicio de tu exito o tu fracaso no eres tu mismo; esta fuera. En muchos casos es un juicio familiar; hay gente que vive para hacer felices a sus padres, o a sus hijos, o…
No digo que eso este mal. Pero para mi no funciona. Y no ha funcionado nunca, desde que era muy pequeñito entendi que, para hacerme feliz a mi mismo, no podia aplicar las normas que otros se aplican a si mismos. Porque soy distinto. Lo he sido siempre. No mejor ni peor, simplemente diferente.
Asi que bueno. Si. Si quiero vivir como si tuviera quince años. Quiero mirar a la cara al Ale de quince años y decirle “lo he conseguido. Me he convertido en un adulto que te gustaria ser. No en un amargado, triste, destruido por el Sistema… no. Todas las movidas de Nofx que escuchabas, son verdad. Pero yo he encontrado mi huequecito para ser feliz y lo estoy disfrutando como un enano”.
Recuerdo hace años (puede que siga habiendo un articulo por ahi), una mañana abri mi armario y vi que tenia una zona entera dedicada a ropa de playa y deporte. Y me dije a mi mismo “he triunfado en la vida”.
En ese momento, probablemente, alguien me habria dicho “es que quieres vivir como si tuvieras quince años. Yendo a la playa, haciendo deporte, divirtiendote. “
No entiendo que tiene que existir en la cabeza de la gente para que, cuando alguien te dice que le falta X para ser feliz, tu le tires abajo esa ambicion. Pero debe ser porque tu motivador es la vergüenza, que “nadie te diga nada”, mucho más que el sentimiento de culpa “jamas me perdonaré no intentarlo”. Ese es uno de los motivos que hace que algunas sociedades tengan éxito y otras fracasen. Hace un rato leía también sobre economía y decían que, en una economía centralizada, con que piensan motivar a los trabajadores? El miedo al castigo te lleva solo hasta cierto punto.
Es importante tener eso en cuenta. Que tipo de vida queremos llevar. Y porque demonios tenenos que consenter que nadie venga a romper nuestras ilusiones. Protegedlas. Mantenedlas. Hacer aquello que os haga Felices y hacerlo mucho. Y cuando la gente os mire mal por ello, mandadlos a la mierda.
Todo el punk que escuche de adolescente ha servido para algo. Creo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)