lunes, 20 de octubre de 2025

Miedos compartidos

Hoy hablaba sobre como, determinadas emociones compartidas en un entorno aislado, terminan traslandose de una persona a otra hasta que terminan siendo verdaderos vuelcos de personalidad. Influimos mucho en los que tenemos cerca, pero mucho. Y hay algunas partes de esa influencia que no son buenas.
El otro día introduje el tema de las sociedades basadas en la vergüenza y las sociedades basadas en la culpa. Yo tengo un problema en el sentido de que, desde muy pequeñito, he hecho un esfuerzo consciente por desconectarme de mi entorno. Al final he terminado haciendo realidad algo que planteaba Nietzsche; que cuando tu estableces un determinado entorno, el resto del mundo o te sigue o se baja. En mi caso, mis relaciones sociales, mi forma de ver el mundo, las convenciones que empleo... soy un tipo bastante peculiar. Y la gente que me conoce y me quiere, me acepta. Los que no, pues bueno, suele ser requisito imprescindible para que te guste algo, que lo aceptes tal y como es. Forzarlo a que sea otra cosa no suele acabar muy bien.
Pero claro, eso tiene un lado malo. No tengo herramientas para defenderme de determinadas circunstancias. Dado que yo suelo apoyar, dar espacio y mandar energia positiva cuando la gente me comenta sus proyectos, la critica constante me merma. Es un defecto de llevar mucho trabajando solo; carezco de herramientas para defenderme de entornos laborales tóxicos. Y llega un momento en que me contamino y dejo de ser consciente de que estoy dejando de lado mi naturaleza y que, por así decirlo, estoy bailando la musica que toca otro. En ese momento mi estrés aumenta, me desoriento, pierdo impulso y fuelle. Por así decirlo, mi alma se "marchita", dado que cuando crecemos, cuando somos nosotros mismos es cuando esa comunicación interna y externa fluye. Cuando somos consecuentes. Cuando vivimos vidas en las que, a través de nuestras acciones, comunicamos al mundo nuestra esencia.
Por eso es importante entender, en que momento, estamos dejando de ser nosotros mismos. Y encontrar la forma de, o bien protegernos de esa influencia, o bien redirigirla a algo más constructivo, tanto para quienes nos influyen como para nosotros.
Está muy bien ser agua y adaptarse a los demás. Pero llega un momento en que esa adaptación es negativa y entonces hay que encontrar como reconducirla. Como hoy, que decidí no darle importancia a lo negativo que pasó, asumiendo que son circunstancias y que ya pasó... y concentrarme en lo positivo que hay y en lo que puede haber. Aunque reconozco que, hoy, estoy bastante nervioso por tener que encontrarme con gente nueva a hacer algo que es importante para mi y que no sé como saldrá.
El miedo tiene los ojos muy grandes. Deseadme suerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario