miércoles, 5 de noviembre de 2025

Una red de pararrayos

Hoy he dormido, por fin, después de casi diez días durmiendo 4-5 horas al día. Me hacía una falta tremenda, me siento super bien. Se han juntado varias cosas, sobre todo la bajada del nivel de curro y estrés y echar una partidita, que me ha venido increíble (muchas gracias Scotty). También ayuda que el chaval contra el que he jugado es bastante persona y ha decidido hacer la partida una experiencia agradable, en lugar de reventarme como si fuera una sandia lanzada desde el piso 24.
Pero, dado que me siento mejor, tengo un momento para darme cuenta de algo que se me había pasado. Cuando voy a Cádiz, durante unos días, me encuentro con montones de gente a las que les cuento la misma canción. Lo mal que lo paso aquí, lo saturado y aburrido que estoy, lo encerrado y solo que me siento. Y esa gente me escucha, asiente, me deja hablar. Lo entiende. Y, cuando lo he contado a la bastante gente, poco a poco, deja de agobiarme. La mezcla de reducción del nivel de estrés físico (más luz, más espacio, menos ruido, menos hostilidad) con la reducción del estrés emocional (al tener con quién hablar y no sentirme tan solo) me permiten reiniciar. Me suelta. Yo voy a Cádiz, me paso unos días allí haciendo cosas, con gente... y me siento mejor. Literalmente me curo. Como le explicaba a mi prima, yo llego a Cádiz en negativo y, con suerte, me voy en positivo. Pero voy en negativo. Yo no voy a Cádiz "de vacaciones", salvo que entendamos la vida como un proceso de sufrimiento terrible cuyo único alivio son las vacaciones.
Yo nunca lo he entendido así. En parte es trampa, claro. Yo he nacido y me he criado en un sitio a donde otra gente viene de vacaciones, así que, lo que para alguna gente era su semana favorita del año, para mí era un martes. Pero, si yo puedo hacerlo, otra gente también. Uno puede vivir una vida en la cual las vacaciones sean, simplemente, un periodo de menor actividad y que no pase uno de estrés cien a estrés diez. Se puede y, de hecho, creo que es a lo que deberiamos optar todos. A vivir vidas que nos hagan felices.
Pero me desvío del tema, otra vez. Lo que quería escribir aquí y quiero recordar dentro de X años, es que en este momento de mi vida le debo muchísimo a mi family y a Paco, Ale, Sergio, Yas, Yoli, Deivid, Kulkeng, David... tantísima gente que me aguanta y me permite reiniciar. Y que me sigue creando ilusión "buah, cuando vengas nos vamos a hartar de jugar y hacer cosas..." con la que apuntalarme ante los días malos que vienen, han venido y vendrán. Muchísimas gracías. Sin vosotros, esto sería muchísimo más difícil.

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