Fuente: https://www.ccyberdark.net/10145/papi-siempre-lleva-razon-robert-a-heinlein-en-el-siglo-xxi/
Para aquellos que no lo conozcan, Robert Heinlein es el autor, entre otros, de "forastero en tierra extraña" y "tropas del espacio". Es un escritor americano del siglo pasado, que ha sido acusado de militarista por defender uan visión, relativamente extendida entre un sector de la población estadounidense, de las relaciones humanas según la óptica de una republica aristocrática. Algo que tiene sentido, si uno concibe el sistema político y social estadounidense como un intento de recrear la republica romana. En esa visión del mundo, la presencia política del sujeto es mucho más activa que en las sociedades occidentales actuales, no solo como actor económico (consumidor y productor), sino como garante y sujeto activo del sistema, bien como mantenedor del mismo mediante la violencia (militar) o como figura de autoridad legal, religiosa...
Así mismo, esta visión del mundo también considera la ciudadania un privilegio, no disponible a todos. Para poder mantener un sistema así, es necesario que existan masas de "no ciudadanos". O de ciudadanos menores o... como lo queramos llamar. Insisto, es una visión del mundo aristocrática, en el cual una élite ejerce como tal, con sus beneficios e inconvenientes.
Así pues, vamos a meter un par de citas de este individuo, que vienen muy bien para explicar un poco el conflicto de "migrante vs turista" que enuncié en el anterior artículo.
“Es mala señal cuando la gente de un país deja de identificarse a sí misma con el país y empieza a hacerlo con un grupo. Un grupo racial. O una religión. O un idioma. Cualquier cosa que no incluya al conjunto de la población”.
“Una cultura moribunda invariablemente presenta ciudadanos maleducados. Malos modales. La falta de consideración por los demás en asuntos menores. La desaparición de la cortesía, de las buenas maneras, es más significativa que los disturbios”.
¿Qué nos dicen estas citas? En primer lugar, que la identidad dentro de un colectivo establece las relaciones internas dentro del mismo. Es decir, "nosotros VS ellos", o "mi casa VS este sitio donde vivo". Si el elemento principal de la identidad de uno es el espacio geográfico que ocupa (su país), entonces uno "cuida su casa". Porque es su casa. No es un espacio donde vive mientras consigue convertirla en su casa, de verdad, una vez el elemento fundamental de ese espacio no sea la nacionalidad sino la etnia/religion/idioma/etc. Si yo me considero, no sé, residente de la casa tal, la cuidaré. Y querré que los demás la cuiden, que demonios, es mía. Esa sensación de pertenencia, de identidad, es algo tan natural al ser humano como el sueño o la socialización. Y es un elemento fundamental a la hora de establecer un espacio común y ser,o turista, o migrante.
Ok, segunda idea. El tipo de relaciones. El ciclo de Tytler, el desarrollo de aquella cita de "hombres buenos crean tiempos buenos", habla de como la vinculación es el primer paso para el establecimiento de normas comunes. Es decir, si no me siento como parte, no me subordino a la autoridad normativa. Si no soy un alumno de esta clase, ¿por qué tengo que seguir las instrucciones del profesor? Si estoy en esta casa de paso... ¿qué me importa si salen humedades? Más allá de, efectivamente, las consecuencias que tenga para mi no seguir determinadas conductas. Pero aquí hablamos de líder y jefe, de autoridad informal y autoridad formal. La cortesia, las buenas maneras compartidas, es la guinda del pastel. Es lo que distingue al conocido del amigo; el interés legítimo en el bienestar del otro, mediante pequeños gestos. El turista (sea turista hedonista, aquel que viene a disfrutar del lugar, o turista extractivo, como el que trabaja en una petrolera en un país del tercer mundo), no siente la más mínima necesidad de mostrar cortesia o buenos modales. Los turistas escandalosos montando fiestas, los mal llamados migrantes que imponen su cultura, los "me tienes que aceptar como soy"... son todos elementos del mismo principio fundamental; la no identificación con el espacio común.
En conclusión. Que si bien Heinlein era un producto de su cultura y su sociedad, y además una persona con opiniones bastante intensas, no deja de resultarnos útil para desarrollar una idea que se me ocurrió esta mañana fregando. Espero que tengáis un día fantástico, cuidaros.
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