Es muy interesante como en nuestra cultura coinciden dos ideas. Una, que la salud y el bienestar son sistemas holísticos netamente integrados. Dos, que la salud y el bienestar funcionan como si fueran cosas. Entendemos que todo existe en dos estados, funcional o roto, bien o mal, dentro o fuera. Pensar en terminos binarios, en general, tiene sus ventajas a la hora de explicar cosas simples o de reducir complejidad... pero en algunos casos no funciona.
Hola, soy un hobbit ario y me estoy cayendo a pedazos.
Es relativamente normal. Llevo semanas, meses, años en un nivel de estrés absurdo. Se me cae el pelo desde hace, por lo menos, dos años. Llevo un año y pico durmiendo bien, con suerte, cinco o seis días al mes. Mi sistema digestivo es un desastre. Ahora han empezado problemas circulatorios; de repente se me quedan dormidos los pies o las manos. Los hombros se me engarrotan. Veo borroso, hasta el punto de que estas Navidades espero ir a revisión de la vista y, quizás, tener que ponerme gafas permanentemente.
Todo esto tiene componentes internos y externos. Hay un motivo objetivo de estrés y luego hay motivos subjetivos. Los últimos son trabajables y llevo mucho haciéndolo; con la ayuda de un profesional reduciendo expectativas, afrontando situaciones, poniendo límites. Hay otros que son externos y son inevitables. Las condiciones laborales son las que son. Los condicionantes económicos y sociales son los que son. El clima y el entorno son los que son.
Todo eso son circunstancias que uno debe asumir, de una en una, y resolver. No se van a volver más faciles, no van a mejorar. Pero el desgaste, real, solo puede ser enfrentado desde posiciones de optimismo. Uno debe creer que la vida va a mejorar porque, si todo es sufrimiento, ¿qué sentido tiene? ¿donde está esa justificación que ayude a entender esta cruz?
Este artículo es solamente una piedra de hito. Algo que recordar, ojalá, dentro de un tiempo cuando haya tiempos mejores. Hoy es un lunes muy lunes. Pero en cierto sentido, el poder sentarse y escribir esto, el tener la capacidad de registrarlo es un éxito menor. Es la señal de que no todo está TAN mal, cuando tengo un momento para poder quejarme.
Cuidaros mucho. El mundo no os va a perdonar si no lo hacéis.
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